lunes, 1 de junio de 2009

COMENTARIO DESPERTAR CON CUBA DE RADIO HABANA CUBA


COMIENZA NUEVA ERA EN EL SALVADOR



Por Guillermo Alvarado


El pueblo salvadoreño vive hoy una jornada histórica, cuando por primera vez en la vida republicana de esa nación una fuerza de izquierda asume el poder para iniciar las transformaciones necesarias que conduzcan a un país nuevo, donde prevalezcan la justicia social, la solidaridad y el respeto a los derechos de sus habitantes.


Mauricio Funes, propuesto por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, es desde este lunes el presidente 122 de El Salvador, pero el primero de una nueva era durante la cual paulatinamente irán desapareciendo las profundas desigualdades heredadas de regímenes militares y gobiernos de la extrema derecha.


Los retos no son fáciles, porque el país se administró durante más de siglo y medio para servir a los intereses de un pequeño grupo de familias estrechamente vinculadas a Estados Unidos, del cual han sido los principales aliados en la región centroamericana.


El resultado es una nación empobrecida de cuyos casi siete millones de habitantes más de dos millones viven en el extranjero empujados por el desempleo, la falta de oportunidades y el desmantelamiento de la producción agropecuaria, que fue durante décadas la principal actividad económica.


Durante los últimos veinte años de gobierno de la Alianza Republicana Nacionalista la violencia, hija natural de la miseria, creció en más del 60 por ciento y en la actualidad es uno de los países más inseguros de la región, con un promedio de 12 asesinatos diarios.


Sin soberanía monetaria, porque ARENA decidió adoptar el dólar estadounidense como moneda nacional, y con una gran dependencia de las importaciones desde la nación del norte, El Salvador es de toda América Central el más vulnerable ante los efectos de la crisis económica global.


Sin embargo, cuando la mayoría de los ciudadanos decidieron otorgar su voto a Funes y el FMLN, hicieron una apuesta por el optimismo y la esperanza, convencidos de que sólo un cambio radical permitiría al país sobrevivir y alcanzar un futuro mejor.


Este cambio tiene, además, una gran repercusión en toda el área donde la izquierda ha ido tomando posiciones que permiten a los pueblos dar pasos acelerados hacia la integración.


Aún antes de la victoria del FMLN en las urnas, ya miles de salvadoreños recibieron el beneficio de iniciativas solidarias como la Operación Milagro, que permitió a personas de escasos recursos recibir atención oftalmológica totalmente gratuita en Cuba y Venezuela.


Numerosos municipios densamente poblados participan desde hace un par de años en la iniciativa ALBA PETRÓLEO, que les da acceso a combustible barato y en condiciones de pago sumamente ventajosas.


No cabe la menor duda de que estos proyectos se multiplicarán a partir de hoy, cuando este pueblo se sume a aquellos que ya tienen en sus manos las riendas de su propio destino.


En ejemplo de esto es el restablecimiento de las relaciones con Cuba, una promesa hecha por Funes desde su proclamación como candidato del Frente el 11 de noviembre de 2007.


Se pone fin de esta manera al silencio entre pueblos hermanos dictado por Estados Unidos, al caer el último ladrillo del muro con que pretendió Washington aislar a la Revolución en la mayor de las Antillas.


Tiempos nuevos, tiempos mejores soplan con intensidad desde el sur donde se construye una nueva América, y es seguro que en este día de regocijo continental se alegran los espíritus de Simón Bolívar, José Martí, Augusto Sandino, Farabundo Martí, Ernesto Guevara y todos los que a lo largo de dos siglos dieron su vida por este sueño.

FIN

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