miércoles 1 de abril de 2009

AUTO CANONIZACION ARENARCA


Por Paul Fortis

A Santoamérica lo canonizamos el pueblo ante la negativa vaticana, mientras que la Arenarquía se ha auto canonizado sin pasar un proceso de beatificación.

Después del triunfo del pueblo, los asesinos se vuelven Pilatos y tratan de olvidarse de los cien mil muertos, de los torturados, de los asesinatos diario, del más grande robo histórico, de los atropellos a la Constitución Política Salvadoreña, y del robo actual al presupuesto de la nación (gástenlo, es la orden, no importa en lo que sea) y dejemos a estos hijos de puta comunistas sin un centavo, saqueen a mano abierta, aun estamos protegidos (vaya cuán equivocados!).

Los arenarcos se están auto recetando miles de dólares del sudor del pueblo, tengan cuidado, les pueden salir salados. El Fiscal trata de santificarse: se para el juicio contra Funes, se reabre el juicio de Katia (dónde está el cerebro), dónde están los juicios contra los miles de asesinados diariamente, ya se les olvidaros; pero a nosotros nunca.

¡Qué bonito verdad! Cien mil muertos al olvido, las muertes de la dirigencia, (FDR), de los dirigentes sindicalistas y de derechos humanos, la muerte de Febe, Herbert, Marianella, los Jesuitas, las monjas Maryknoll, la Ticha, Polín, Justo, Juan Chacón, la Merceditas Recinos, Eugenia, Bernardo, Chana, Chusón, Ana Margarita, Felipe y la Gloria, Numas, Fedor, María teresa, Chico, Julio, la Evita, Carlos, Anabella, Oscar Armando, Monseñor y los Sacerdotes Históricos, todos al olvido. Les queremos recordar que les vamos a sacar muerte tras muerte, crimen tras crimen, robo tras robo y que no es el FMLN o el gobierno de Funes, sino la Sociedad Civil quienes desde ya trabajamos los casos.

Es obvio pensar, como lo dijo el presidente electo, que los casos de corrupción serán procesados, pero la Sociedad Civil quiere desde ya dar su aporte al nuevo gobierno y a la patria. Es también bueno de recomendar nuestro apoyo a los empleados públicos de bajas y medias jerarquías, ya que si fueron por un lado consentidores de anomalías; por el otro debemos de reconocer que durante el tiempo del reino de la Cleptocracia Arenarca los empleos existieron sólo si ibas recomendado por alguien de Arena y por lo mismo la gente de izquierda siempre estuvimos desempleados, hasta ahora, creo.

Por qué Mauricio y Salvador, eximirían o exonerarían a criminales y ladrones, es qué acaso Mauricio se debe a regalías o prebendas, o es que Salvador está luchando por el pueblo hasta hoy; al contrario, ambos se deben a su participación histórica desde sus propias trincheras y el pueblo está con ellos ciento por ciento, hombro a hombro para sacar a nuestro país del atolladero social en que lo deja la arenarquía criminal.

Es hasta repugnante que salgan por ahí las hienas con sus hocicos sangrientos pidiéndole al pueblo que respete la democracia, ello es como matar a alguien y todavía ir al velorio y llorar a gritos por el muerto.

No señores crustáceos con sucias arenas por todos lados, cuando ustedes han hecho de la Carta Magna de la República lo que se les ha antojado, esperen ahora que las leyes de la misma los juzgue y los condene, podrán correr; pero no se podrán esconder, ahí los dejo con el pensamiento martiano; espero lo entiendan.


"No puede combatirse con medios de respeto a los que, por encima de todo respeto, saltan y rompen.

No puede tenerse miramientos constitucionales para los que anidan en el seno de la constitución con ánimo de herirla y devorarla."

José Martí

Cuba atiende más de 24.000 víctimas de Chernobyl en 20 años


LA HABANA (AP) - A lo largo de casi dos décadas Cuba atendió a 24.000 niños de Europa del Este víctimas del accidente nuclear de Chernobyl y cuya contaminación aún sigue provocando daños a la salud de los pobladores de esa región.

La mayoría de los menores afectados por la radiación emanada padecen cáncer y malformaciones congénitas, alopecia y vitiligo, indicó el doctor Julio Medina, director del programa de colaboración médica que conmemoró el miércoles 19 años de existir.

Tras producirse en abril de 1986 la fuga en la planta nuclear ucraniana que generó una nube tóxica y radiactiva, las entonces autoridades soviéticas pidieron ayuda al mundo para atender a las víctimas, dijo Medina.

A lo largo de estos años se atendieron 24.023 pacientes. Se hicieron incluso varios transplantes de médula y riñón, operaciones para corregir malformaciones cardíacas y ortopédicas. Actualmente se tratan todavía a entre 700 y 800 niños anualmente.

Muchos de los actuales pacientes ni siquiera habían nacido cuando se produjo el accidente, pero los principales contaminante son el cesio-137 --con una vida activa de 25 años-- y el yodo-131, que afecta a las tiroides.

"Nosotros no damos lo que nos sobra, sino que compartimos lo que tenemos. No brindamos lujos", comentó durante una conferencia de prensa Medina.

Las autoridades no revelan cuánto cuesta el programa, pues aducen que es una ayuda "solidaria" y "humanista".

Inicialmente llegaron a recibir atención médica en Cuba niños de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, pero solo esta última nación lo siguió enviándolos después de que se desintegró la Unión Soviética.

"Es una preocupación de todos nosotros de que Chernobyl sea olvidado" debido a los problemas actuales y a la crisis, manifestó Mediana. "Chernobyl es un problema que no está solucionado", dijo.

Actualmente Ucrania paga el transporte de los pacientes y sus acompañantes --a través de un fondo estatal-- y el gobierno de Cuba los atiende de manera gratuita, haciéndoles un chequeo general, tratando sus dolencias, les proporciona alojamiento, alimentación y una escuela.

La villa de Tarará, en las afueras de la capital y rodeada de mar fue acondicionada para recibirlos.

La coordinadora ucraniana del programa, Nadea Gerasinenko dijo que en su país todos "valoran altamente lo que ha hecho Cuba... que incluso en sus momentos más difíciles (la crisis de los 1990) continuó ayudando a estos niños".

Algunos de los pacientes participaron en la ceremonia de conmemoración del programa.

"Esta última vez llevo cinco meses aquí y no quiero irme, me hace bien estar aquí", dijo el joven Denis Sabelin, de 14 años, quien nació con una malformación en los huesos por la cual mantiene en Cuba un tratamiento desde que tenía un año y desde entonces va a su país y vuelve a la isla cada cierto tiempo.

El Salvador, 20 años de desastre neoliberal

Hedelberto López Blanch
Tomado de Rebelión

La tarea que tiene por delante el reciente electo presidente de El Salvador, Mauricio Funes, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) será harto difícil pues cuando asuma su cargo el próximo primero de junio, recibirá un país abrumado por problemas económicos y sociales que afectan a la mayoría de la población.


Tras la enorme guerra civil que padeció El Salvador, la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), con la ayuda de Estados Unidos llegó al poder en 1989 e inmediatamente aplicó las directrices neoliberales orientadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Se inició la privatización de la electricidad, la banca y las telecomunicaciones, se adoptó el dólar como moneda oficial que condujeron al incremento de la pobreza en esa nación.

Durante 20 años, los sucesivos gobiernos de ARENA marcharon muy unido a las decisiones emanadas desde Washington y como colofón el gobierno del presidente saliente Antonio Saca impulsó la firma del Tratado de Libre Comercio con Centro América (TLCCA) a la vez que se convertía en el único país latinoamericano que enviaba un contingente militar a Iraq en apoyo a la ocupación norteamericana.

Esas políticas económicas han motivado que la capacidad de compra y de consumo de la población salvadoreña haya registrado los índices más bajos de los últimos 20 años.

Según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en El Salvador, a casi tres años de la entrada en vigor del TLCCA, “el 52 % de la población está en la pobreza soportando situaciones extremas de necesidad sanitaria, educativa y de servicios básicos”, mientras se asegura que el Estado es prácticamente inexistente para las comunidades rurales y el cinturón humano que se refugia alrededor de las ciudades.

El PNUD agregó en un reciente informe que solo el 49 % de la población tiene agua potable en sus casas y la mayoría de los escolares abandonan sus estudios antes de concluir la primaria y secundaria en busca de algún posible sustente para sus familiares.

Los datos y cifras difieren entre las distintas instituciones aunque todas son elocuentes. La Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) señaló que el 78 % de la población carece de seguro médico estatal o privado y el 90 % de los más pobres no cuenta con ese beneficio.

Antonio Saca, antes de suscribir el TLC afirmó que los nuevos puestos de trabajo crecerían en espiral pero el desempleo se mantiene aún como una tarea pendiente pues organizaciones sociales y sindicales aseguran que se ubica entre el 66.70 % y el 70 % de la población económicamente activa.

La entrada con bajos impuestos al país de productos norteamericanos como el maíz, frijol, huevos, lácteos, pollos congelados y otros, han provocado la quiebra de miles de agricultores los cuales han tenido que abandonar sus pequeñas parcelas en el campo y trasladarse a las ciudades en un intento por tratar de sobrevivir.

La Fundación FUSADES puntualizó que la mayor parte de los salvadoreños tampoco cuentan con la protección de proyectos de seguridad en el área de salud y el 85 % de la población rural carece de la más mínima atención médica con un alto por ciento de desnutrición infantil.

El Programa Rural de Salud Visual de la Fundación para el Desarrollo de la Mujer indicó que en el campo y zonas periféricas de las ciudades proliferan enfermedades oftalmológicas, estomacales, cardiovasculares y de cáncer, mientras los pobladores no tienen ningún acceso a la salud.

La atención pública salvadoreña, tradicionalmente en crisis por desinterés estatal, se agravó con la entrada en vigor del TLC pues pocos meses después se firmó la Ley de Creación del Sistema Nacional de Salud que contiene fundamentalmente elementos privatizadores por los cuales solo las personas adineradas pueden pagar esos servicios.

Las medidas neoliberales han servido de caldo de cultivo para que esta nación de 6 500 000 personas, sea una de las más violentas del mundo con una tasa de 12 asesinatos diarios.

Las pandillas, denominadas Maras, proliferan por todo el país debido a las malas condiciones sociales, y los asaltos y asesinatos se han convertido en una “epidemia” de difícil solución.

La delincuencia y la miseria impulsan la emigración al grado de que casi tres millones de salvadoreños residen en el exterior, gran parte en Estados Unidos.

Las remesas que envían sus emigrados alcanzan a cerca de 3 500 millones de dólares y representan alrededor del 17 % del Producto Interno Bruto (PIB). Aunque ese dinero no influye en el desarrollo del país, si sirve para aliviar algunas necesidades de la población receptora.

Los gobiernos de derecha de ARENA no privilegiaron los desposeídos, sino a los grupos de poder que se enriquecieron del aparato de Estado y dejaron a las grandes mayorías aun más pobres y necesitadas.

Un ejemplo para comprender esa inequidad. El último aumento salarial decretado en el país llevó los sueldos de los parlamentarios de 1 800 a 2 900 dólares mensuales, mientras que los haberes de los empleados de comercio y servicio se fijaron en 182.95; los de industria 178.79; maquila 161.97; y agropecuarios, 85.59 dólares.

Los cuatro gobiernos de ARENA cuyo último presidente Antonio Saca entregará el batón a Mauricio Funes, han dejado un gris panorama a sus coterráneos salvadoreños además un Tratado que solo sirve de Libre Comercio a Estados Unidos y sus transnacionales.

El programa del FMLN prevé programas para generar empleos, reducir el costo de la vida, mejorar la salud y la educación, así como implementar planes de corto, mediano y largo plazos para erradicar las causas de la violencia.

Mauricio Funes también intentará fortalecer la institucionalidad del Estado, luchar contra la corrupción, estabilizar y desarrollar las labores agrícolas, crear una red de seguridad alimentaria para proteger a grupos vulnerables y una economía a favor del bienestar social.

Grandes son los retos que se le presentan al futuro mandatario y fundamental será para alcanzar muchos de esos logros es caminar por el camino de la integración regional para beneficio de su pueblo y de la América Latina en general.