martes 1 de septiembre de 2009

Amnistía Internacional insta a Obama a levantar definitivamente bloqueo contra Cuba


Publicado en Cubadebate el 1 Septiembre 2009


La organización Amnistía Internacional (AI) instó este martes al presidente estadounidense, Barack Obama, a levantar definitivamente el bloqueo comercial que desde 1962 mantiene sobre Cuba, ya que éste “pone en peligro la salud de millones de personas” al dificultar el acceso al material sanitario.


El pedido que AI ha realizado ante el gobierno de Washington se refleja en un informe titulado “El Embargo Estadounidense contra Cuba: su impacto en los derechos económicos y sociales”, en el que la organización solicita al mandatario que ponga fin a las sanciones contra el gobierno cubano el próximo 14 de septiembre, fecha en la que debe renovar el bloqueo de acuerdo con la Ley de Comercio con el Enemigo de 1917 que se mantiene vigente en el país norteamericano.


El bloqueo comercial, económico y financiero de Estados Unidos (EE.UU.) contra Cuba fue impuesto sobre la isla el 7 de febrero de 1962 con el objetivo de presionar al gobierno de Fidel Castro para que abandonase el poder y fue convertido en ley entre los años 1992 y 1995.


Este bloqueo impide la realización de transacciones económicas entre La Habana y Washington. En 1999, el entonces presidente estadounidense Bill Clinton amplió la ilegal medida prohibiendo a las filiales extranjeras de compañías estadounidenses comerciar con Cuba por valores superiores a los 700 millones de dólares anuales.


La secretaria de AI, Irene Khan, afirmó en un comunicado difundido desde la sede del organismo en Londres que “esta es la oportunidad perfecta para que el presidente Obama se distancie de las políticas fallidas del pasado y transmita al Congreso estadounidense un enérgico mensaje sobre la necesidad de terminar con el embargo”.


A juicio de la organización defensora de los Derechos Humanos, este mecanismo de bloqueo es inmoral e implica un peligro para los habitantes de la isla que “no pueden beneficiarse de medicinas y equipos médicos esenciales para su salud”.


De la misma forma, explicó que el bloqueo restringe la capacidad de La Habana de importar equipos médicos de alta tecnología procedentes de EE.UU. o al menos el 20 por ciento de sus componentes o repuestos que son fabricados en este país norteamericano.


Amnistía Internacional censuró además algunos actos puntuales, como la decisión de un suministrador de cancelar un pedido de tres millones de jeringas desechables realizado en 2007 por Alianza Global para la vacunación y la inmunización cuando se supo que iban a ser distribuidas en Cuba.


Indicó Khan que aún cuando la responsabilidad de proporcionar una atención médica adecuada a los ciudadanos recae principalmente en las autoridades cubanas, “los gobiernos que imponen sanciones deben tener en cuenta las repercusiones que éstas pueden ocasionar en la población del país”.


En 2009 el bloqueo sigue en pie y es uno de los más duraderos de la historia. Ha sido condenado quince veces por las Naciones Unidas (ONU), que reconoció el daño que éste causa a la economía cubana, en la última votación este bloqueo solo contó con el apoyo de Estados Unidos, Israel, Palau e Islas Marshall.


En los últimos meses, el Ejecutivo estadounidense ha levantado algunas restricciones, como los viajes a la isla de cubanos residentes en EE.UU y permitido el envío de remesas y paquetes humanitarios de los cubano-estadounidenses.


(Con información de Telesur)

UNASUR: EXISTIR ES SU VICTORIA



Jorge Gómez Barata


Cuentan que un coronel y un general no lograban ponerse de acuerdo y procuraron un árbitro. El más cercano era un recluta y a él acudieron. Alerta, el joven optó por una fórmula salomónica: ▬ “Tiene razón el general y no le falta al coronel”. Así ocurre con la Cumbre de UNASUR en Bariloche donde todos se anotan la victoria. No les falta razón: ganaron todos.


Es cierto que las opiniones, unánimes respecto a lo indeseable de las bases militares norteamericanas se matizaron en cuanto a condenar a Colombia y repudiar a Estados Unidos. El radicalismo de Evo Morales, lo vertical de la posición de Chávez y el esclarecido discurso de Correa fueron equilibrados por la diplomacia de Lula, la batea compuesta de Alan García y los matices incorporados por los otros presidentes. Sin desdorar su condición de anfitriona KK mantuvo un equilibrio próximo a la izquierda.


Matices aparte, lo más importante se logró: las bases fueron repudiadas y UNASUR pasó la prueba de supervivencia. A la oligarquía latinoamericana y a los ripios del buchismo atrincherados en el Pentágono y el Departamento de Estado, les habría encantado una división y que la organización hubiera estallado.


Las percepciones más realistas toman en cuenta que, en la política internacional no existe un tema más complejo que las alianzas militares, compromisos de naturaleza geopolítica, asociados a doctrinas hegemónicas y de seguridad nacional que involucran a los estados y a las potencias. Adicionalmente, en América Latina es de interés para las oligarquías y las instituciones castrenses que en nuestros ámbitos actúan como partidos políticos.


Por otra parte es conocida la opinión que otras veces he expresado que, en Sudamérica, particularmente respecto a Venezuela y Ecuador, poco puede hacerse mientras no se cuente con la disposición de las FARC que aunque por la naturaleza estatal del encuentro, de ninguna manera pudieran estar de cuerpo presente, son un factor decisivo.


Si bien, tal como quedó dicho y acordado, en ese complejo ajedrez, es difícil avanzar sin entrar en contacto con Barack Obama, que debe ser confrontado con su filosofía aparentemente pacifista y con el compromiso adquirido en la Cumbre de las Américas de auspiciar un nuevo comienzo en América Latina, alguien debería hablar con el alto mando de las FARC que forman parte del núcleo del entuerto.


Salvando distancias y contextos, lo que ocurre hoy en Sudamérica recuerda los escenarios geopolíticos y militares de Europa y Asia en los cuales, Estados Unidos, Rusia y China maniobran, unos para asegurar e incrementar su presencia militar y otros para tratar de reducirla o, en el peor de los casos estar en condiciones de neutralizarlas.


Antes en la Guerra Fría esa puja llevó a situaciones de seguridad que condujeron a cuatro estados nucleares: Israel, India, Pakistán y Sudáfrica, así como a los desmesurados potenciales de Egipto, Siria, Irán, Irak y otros países. Nadie debe olvidar que en aquellos contextos, Brasil y Argentina coquetearon con opciones nucleares. La tolerancia ante el debut atómico de Corea puede no ser ajeno a manipulaciones de esa índole.


No por haberse disuelto la Unión Soviética y haber quebrado el Pacto de Varsovia, la OTAN perdió vigencia ni Europa Occidental renunció a su alianza con Estados Unidos, cerró bases militares ni redujo su potencial nuclear, sino todo lo contrario. Cercar a Rusia con enclaves militares y sumar a la OTAN a países que antes formaron parte de la Unión Soviética puede carecer de interés operativo, aunque ocupar esos espacios y colocarlos bajo el paraguas de su doctrina de seguridad nacional, es vital para la construcción de la hegemonía norteamericana.


El problema de UNASUR, correctamente planteado en la recién finalizada cumbre de Bariloche no estriba solamente en prescindir de toda presencia militar extranjera, sino en convertir la región en una zona de paz, para lo cual el obstáculo es Colombia, no sólo por la posición de Uribe, sino por las circunstancias objetivas creadas por el conflicto armado en ese país. En Sudamérica la guerra no es una posibilidad sino una realidad.


Resulta obvio que ningún gobierno de izquierda cargará con la responsabilidad histórica de pedirle a las FARC que depongan las armas y tampoco es sensato demandar la rendición del gobierno y nadie debe esperar cambios en la doctrina norteamericana en la lucha contra el terrorismo que incluye el desmantelamiento de este tipo de situaciones con saldo a favor de sus políticas.


UNASUR es el mejor y más eficaz instrumento de la izquierda latinoamericana para trabajar por la paz y la seguridad en la región; un empeño que avanzará más consistentemente en la media en que sea más integral. El éxito de la Cumbre de Bariloche radica en haber mostrado esas potencialidades.


Cuentan que durante la Crisis de los Misiles en 1962, en una gestión que podía ser la última, JFK encargó a su hermano Robert, hablar con el embajador soviético Anatoli Dobrinin y que, al oído le recomendó: “Presiona todo lo que puedas a Kruzchov, acorrálalo pero no lo lleves un centímetro más atrás de donde debe estar: puede ser impredecible”. Apreciada en conjunto, UNASUR ejerció sobre Uribe y Estados Unidos una presión calibrada que favorece próximos pasos.


La Habana, 01 de septiembre de 2009