sábado, 30 de enero de 2010

LA EMIGRACIÓN CUBANA, CON LA PATRIA Y CONTRA EL BLOQUEO


Guillermo Alvarado

La patria vivirá siempre en cualquier lugar donde haya un patriota dispuesto a vivir y a morir por ella, aseguró el presidente del Parlamento nacional, Ricardo Alarcón, al clausurar el Encuentro de Cubanos Residentes en el Exterior que reunió en La Habana a representantes de comunidades de emigrados de 44 países.

La frase sintetiza perfectamente el espíritu que reinó durante la cita que tuvo como ejes fundamentales la defensa de la soberanía y la lucha contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto desde hace medio siglo por la principal potencia mundial, así como la exigencia de la inmediata e incondicional liberación de los cinco luchadores contra el terrorismo, injustamente presos en Estados Unidos.

En la declaración final del encuentro, los cubanos residentes en el exterior señalan que “hemos venido a denunciar ante el mundo la política hostil y el bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos a Cuba, y también a exigir la liberación de nuestros Cinco compatriotas”.

Durante la sesión final, señaló Alarcón ante los delegados la forma en que los enemigos de la Revolución politizan el tema migratorio y tratan de convertir a quienes residen fuera de la Isla en rehenes de sus actos hostiles.

Recordó cómo hubo casos en que aquellos que lucharon por mantener abiertos los vínculos y el diálogo sincero y transparente con su Patria fueron víctimas del odio y la intransigencia, como ocurrió con Carlos Muñiz Valera y Eulalio Negrín, cuyas muertes aún reclaman justicia.

La emigración, afirmó el presidente del Parlamento, ha sido un fenómeno constante a lo largo de la historia de Cuba y NO un producto del triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959, como de manera perversa se trata de tergiversar.

Puso como ejemplo cómo en el siglo XIX se fundaron numerosas comunidades de cubanos en distintos lugares del Continente y que fue precisamente en el seno de estos grupos donde el Héroe Nacional, José Martí, fundó un partido único para luchar por la independencia de la nación.

Hacia 1958, apuntó, las estadísticas oficiales de Estados Unidos ubicaban a Cuba como el segundo emisor de migrantes hacia la nación norteña, únicamente por debajo de México.

Fue sólo después de 1959 cuando este tema comenzó a ser utilizado como un factor de desestabilización contra la Revolución y un ejemplo de ello es la perversa Ley de Ajuste Cubano, que alienta los viajes ilegales aún en medio de las condiciones más peligrosas para vidas inocentes, cuya seguridad es despreciada por Washington sólo para contar con un argumento falaz y adulterado en su empeño contra la mayor de las Antillas.

No obstante, la inmensa mayoría de la población cubana, dentro y fuera del país, ha dicho desde siempre que NO a las pretensiones anexionistas de Washington. Ejemplos de ello sobran, como los tabacaleros de Tampa o los patriotas cubanos en Nueva York, entre quienes Martí desarrolló una gran labor revolucionaria.

Por ello, la reunión habanera de los residentes en el exterior No es una excepción, sino la regla que confirma que la Patria NO tiene fronteras, está allí dondequiera que haya un cubano digno, en cuyo corazón estén profundamente arraigadas sus raíces, su historia, su cultura y su innata vocación por la libertad y la soberanía. FIN

La Habana, 30 de enero de 2010

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