viernes, 30 de abril de 2010

ELECCIONES, DEMOCRACIA Y RESULTADO

Escrito por Comité FMLN en Suecia | Viernes, 30 de Abril de 2010 18:24

La característica principal de los sistemas sociales ha sido su modo de producción, pero principalmente quien controla estos; por tanto hablar del sistema democrático no es correcto, pues la democracia no es un sistema.

Si nos atenemos a su etimología, de origen griego sería demos = pueblo y kratos = gobierno; es decir gobierno del pueblo o poder ejercido por el pueblo, por tanto, bien podríamos hablar de la doctrina por medio de la cual el ciudadano se manifiesta y ejerce su poder político, dentro del sistema capitalista o el socialista.

El concepto no es reciente, pues surgió en Atenas hace más de 500 a C. ; por tanto tampoco nació con éste el que necesariamente para ser reconocido como tal, el poder político del pueblo, tenía que estar representado únicamente por partidos.

Ateniéndonos a este análisis la perfección de la democracia está más bien en encontrar formas en donde el pueblo se exprese y participe de forma más directa y cotidiana en todas aquellas decisiones políticas que le competen e influyen en su vida y desarrollo.

Para el caso el domingo 25 de mayo se realizaron elecciones políticas de distinto orden en Hungría, Austria y Cuba. Tres países con realidades distintas y reclamando para si que las elecciones realizadas son un ejercicio de democracia de sus pueblos.

En Hungría y Austria con sistemas políticos capitalistas las propuestas electorales y los candidatos las plantean partidos políticos. En Cuba con un sistema político socialista las propuestas electorales y los candidatos no son propuestos por partido político alguno, sino por un complejo pero a la vez elemental sistema de propuestas que tienen su base en la vecindad, barrio o zona en donde el ciudadano escoge y puede ser escogido como candidato y de forma piramidal ascender y ser escogido o electo a un cargo público.

En Hungría los resultados electorales del 25 de abril registraron participaciones del 60% del censo electoral de los cuales un poco más de la mitad le dio el triunfo al partido Fidesz ,lo que le da un valor democrático a éste, de menos del 35% del padrón de todos los ciudadanos con derecho a voto.

En Austria mientras que en el 2004 la participación electoral fue de 71,6%; el evento electoral del pasado 25 de abril tuvo una participación del 49,2% , sacando la mayoría de esos votos el actual presidente socialdemócrata Heinz Fischer, que según el padrón electoral representaría menos del 30% de los ciudadanos con derecho democrático para elegir. En ambos casos diríamos democracia capitalista.

Mientras en Cuba las elecciones eran parciales para elegir consejos municipales de todo el país, la asistencia electoral fue del 94,69% del censo electoral y los candidatos electos no representan ni fueron nominados por ningún partido político, además era requisito el que los contendientes en cada lugar ganaran con mas del 50% de los votos para ser legalmente electos. El elector para darle su confianza y voto a su candidato, no basa su decisión en el esfuerzo mediático y propagandístico, ya que esto esta prohibido por ley; sino que por el curriculum y hoja de servicio en la comunidad que cada uno de los candidatos se haya hecho acreedor. Tampoco al electo lo incentiva el nuevo salario por el desempeño de sus nuevas responsabilidades, ya que todos los electos seguirán recibiendo el mismo salario que su anterior ocupación de trabajo o empleo le venía proporcionando. Sencillamente democracia socialista.

En nuestro entorno latinoamericano, también las elecciones son una suerte de participación en donde la historia nos cuenta de que en nombre de la democracia se han perpetrado dictaduras y se han realizado los mas escandalosos fraudes, el último fue en Honduras en donde después del golpe de Estado el 28 de junio del 2009, que expulsara del país al presidente Manuel Zelaya, se inicio una cacería, represión, cárcel y asesinatos de miembros de la resistencia que se opusieron al golpe y hoy se ha legitimado como “fiables y democráticas” las elecciones que el gobierno de facto realizo el 30 de noviembre pasado.

A pesar del rechazo mayoritario de la comunidad internacional a los golpistas, Porfirio Lobo resultó presidente electo, y con los auspicios directos y gestión diplomática de los Estados Unidos, son varias las voces que reclaman como correctamente democráticas a estas autoridades.

En la mayoría de estados con sistema capitalista las reglas del juego democrático las imponen quienes tienen el poder y en Latinoamérica han sido las oligarquías con sus partidos de derecha y los medios de difusión a su servicio los que queriendo perpetrar su dominio en todo el continente, han manejado a su antojo y conveniencia la “democracia” viciando los procesos electorales.

La variante, es que esas reglas preconcebidas así, han sido rebasadas por el ímpetu de los pueblos y sus organizaciones nacionalistas y de izquierda y hoy el concepto de democracia ha comenzado a tener connotación de participación.

Esto se puede ver ya en Sur América, pero también se refleja en lo que pasó en El Salvador en las elecciones del 2009; no fue en esencia un juego democrático limpio, pues el FMLN no solo venció a la derecha; sino que también a su maquinaria de fraude.

La participación masiva y el convencimiento de la justeza del programa del cambio propuesto por El FMLN hizo de este la mayor fuerza parlamentaria y a Mauricio Funes el presidente hasta el 2014. Las recientes encuestas ponen al FMLN como la primera fuerza política de El Salvador; pero si las encuestas son un termómetro social, no bastan las encuestas, como tampoco pueden bastar las elecciones ganadas, lo importante son los resultados que se vayan obteniendo en cada paso que se de para la construcción de una nueva sociedad en donde la democracia no se mida solo el día de las elecciones; sino en la participación organizada y participativa, cada vez más, de mayores contingentes de ciudadanos para que juntos construyamos el gobierno del pueblo, o sea la verdadera democracia.


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