domingo, 1 de agosto de 2010

CANDIDATOS INDEPENDIENTES… BUENO, MALO, INTRASCENDENTE?

Comité FMLN en Suecia

Lunes, 02 de Agosto de 2010

Por desgracia para los salvadoreños, el ejercicio de la democracia ha sido una parodia en donde los políticos han usado por décadas, una caricatura de participación popular en donde la democracia ha sido solo un argumento que en la práctica nunca ha tenido vigencia.

La separación e independencia de los tres poderes del Estado, han sido un eufemismo combinándose entre ellos, para con complacencia garantizar un sistema de privilegios para los grupos de poder.

Que los candidatos a cargos de elección popular sean miembros de un Partido Político, según la interpretación legal y de la misma Constitución, es a la fecha un candado que veda la participación en política a personas sin militancia política; pero al mismo tiempo, paradójicamente el fallo de la Corte Suprema de Justicia o concretamente, la Sala de lo Constitucional, viene adelantado en su tiempo para la madures que la democracia salvadoreña y sus valores integrados en la sociedad. Como metáfora bien se podría decir, que aunque se tenga hambre, no se puede cenar por la mañana.

En su momento el FMLN ha invitado e incluido a personalidades sin militancia política a candidatarse como alcaldes u otros cargos públicos e incluso la expresión mas evidente de esa postura es el mismo Mauricio Funes, que fue público y notorio que se afilió al FMLN como un requisito legal; pero que no es un militante efemelenista.

Al margen de lo atinada o desafortunada de la decisión de la Sala de lo Constitucional, cabe recordar que estos magistrados fueron electos por intervención sui géneris y directa del presidente Mauricio Funes; razón por la que no se descarta que la oportunidad de este fallo tenga la intención sana de integrar a candidatos sin partido o como segunda intención cubrir la imposibilidad que “nuevos movimientos sociales” tengan para convertirse en partidos políticos por falta de suficiente base social y por este medio lanzar a sus propios candidatos que a la sazón y sin decirlo ya participan en la políticasalvadoreña.

En otro contexto pero a raíz del fallo, algunos políticos y analistas hablan que la vulnerabilidad del sistema electoral salvadoreño y la catadura moral de algunos partidos, ya ha permitido en el pasado reciente, que organizaciones mafiosas influencien y a lo mejor han financiado candidatos de partidos políticos. Por de pronto dos ex diputados están en manos de la justicia estadounidense; suponemos que de igual forma los candidatos independientes podrían ser instrumentos de carteles y mafias organizadas; pues los controles de transparencia y financiamiento de los entes políticos dejan mucho que desear.

Naturalmente que al margen de lo decepcionado que muchos ciudadanos se sientan, por el clientelismo político del que hacen gala muchos partidos, es importante que la nueva cultura política inaugurada por el cambio político que se ha empezado a dar a partir de las elecciones del 2009, le inculque al salvadoreño de a píe, que no basta dar su voto el día de las elecciones, es más importante aun el organizarse a todos los niveles para exigir a sus representantes y autoridades públicas electas que cumplan con las promesas electorales y que su gestión esté basada realmente en programas de gobierno. Eso es democracia participativa.

Si queremos hablar de un país en donde los candidatos a cargos de elección popular no son lanzados por un partido político y donde el ciudadano elige y vota al candidato y no vota por un partido político, para gobiernos locales, provinciales y nacionales. Este país se llama Cuba, a pesar que a su probada democracia socialista se ha endilgado desde hace más de medio siglo adjetivos peyorativos, dictados y fabricados por las distintas administraciones estadounidenses y sus cajas de resonancia en Latinoamérica y porqué no decirlo, a escala planetaria, y con ello nos quieran convencer que los cubanos viven en una dictadura.

Pero de regreso a la realidad de nuestro país que naturalmente en nada se parece a la cubana; pues en nuestro país a la fecha no ha habido una revolución; con este fallo de la Sala de lo Constitucional, se avizora un período inédito en donde la inmovilidad constitucional; la cual muchos han defendido; será tema cotidiano de nuestros legisladores y en donde la participación e ingerencia de los poderes del Estado demostrará cada uno a los otros, donde esta la medida de su poder, arrogándose para sí el derecho en cosas que bien para el ciudadano común pueden ser buenas, malas o intrascendentes.

Ojala al final todo esto se encamine a la construcción de un proyecto de país construido entre todos los que verdaderamente piensan en un mejor El Salvador.


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