
Comité del FMLN en Suecia
Lo que ha pasado este 30 de septiembre en Ecuador es el libreto repetido de Honduras, en donde la derecha en concierto con fuerzas exteriores recurre al golpismo para hacer prevalecer sus privilegios no importando que para ello se atropelle el Estado de Derecho.
Lo más grave no es solo el papel de los golpistas, sino el ambivalismo de personeros que desde otras latitudes esperaban que los golpistas consolidaran su intentona.
En esa dirección y lenguaje, es una vez más triste, el papel de la OEA que emite un comunicado de apoyo institucional al Ecuador, sin condenar por su nombre la intentona de golpe de Estado. Sencillamente vergonzoso.
También nuevamente la orquesta mediática de grupos de poder mediáticos nacionales e internacional como la Sociedad Interamericana de Prensa (Corporación de empresarios de medios escritos) empezaron a difundir esquemas de análisis propagandistas en donde con clichés propagandistas empresas globalizadas como la CNN se convierten en tambores de resonancia; no de la noticia sino de la tergiversación de la misma; frases y palabras como, inestabilidad institucional del Ecuador, Presidente populista, inestabilidad social, golpe institucional o incluso de autogolpe; tratan de justificar a los “sublevados” que realmente son golpistas.
Triste es la postura de las así llamadas “fuerzas populares” en el Ecuador, especialmente de maestros, de burócratas y de estudiantes universitarios de derecha, que inmediatamente comenzaron a salir a las calles demandando la sustitución de Correa por una “Junta Militar-Civil” a designarse (¿). Esto es una prueba más del trabajo de filigrana de los instigadores y financiadores de los golpistas.
Sería ingenuo creer que una reclamación meramente laboral por parte de la Policía llego hasta límites de irrespetar al mismísimo Presidente Correa, cuando la estrategia policial incluía en su operativo no solo la manifestación en las calles de Quito y otras ciudades importantes de Ecuador, sino además la toma de lugares estratégicos como aeropuertos y otros. Además como antecedente esta un informe publicado en el 2008 en el que se revelaba la penetración de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos a elementos de la Policía.
El secuestro del presidente Rafael Correa en un hospital de la Policía fue un claro intento de hacer prevalecer por la fuerza, sus objetivos y el apoyo de las jefatura de las fuerzas armadas dio un elemento más en positivo y fue el mismísimo Correa el que ordeno retrasar el operativo de rescate para evitar víctimas innecesarias; no obstante el riesgo continuaba y en palabras del mismo Correa manifestó que primero muerto a aceptar el quebrantamiento del Estado de derecho. El riesgo para la vida e integridad de Correas, siempre estuvo latente; no obstante los atropellos a instituciones como el canal oficial de la televisión ecuatoriana, es difícil entender porque la FFAA ecuatoriana no actúa para darle protección, lo que ante los ojos de testigos nacionales e internacionales se ve como complacencia de alguna parte de las FFAA ante estos hechos de desestabilización para cuajar el golpe.
La movilización ciudadana fue un factor determinante para quebrar el intento golpista; así como las declaraciones de los Presidentes latinoamericanos, que unánimemente se solidarizaron con El Presidente Correa y repudiaron llamando por su nombre la intentona golpista. UNASUR en pleno, con identidad latinoamericana apoyo desde el principio con contundencia y sin reserva a Correa.
Manifestaciones espontaneas se han sucedido también en las principales capitales del continente.
Esta es la verdad, la extrema derecha ecuatoriana preparo con antelación esta asonada golpista, para esto no estuvo sola y al igual que en Honduras las pautas golpistas se podrían ir asegurando y concretando si los golpistas se consolidaban.
Cuando el operativo militar rescato al Presidente Rafael Correas hubo resistencia; pero vencida esta fue evacuado a Carondelet, sede de la presidencia en donde millares de ecuatorianos esperaban su regreso. Correas al dirigirse a los asistentes lamento los hechos y dijo que la jornada le llenaba de tristeza por la forma en que se había manipulado a un sector de la policía; pero al mismo tiempo estaba bien claro que era la ultraderecha con sus sueños golpistas los que estaban detrás de la intentona.
Moraleja para todos los gobiernos y pueblos del continente, LAS HIENAS GOLPISTAS NO DUERMEN EN LATINOAMÉRICA.
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