
Comité FMLN en Suecia
Las migraciones han sido en toda la historia, parte inherente a la necesidad humana por encontrar mejores condiciones ambientales, sociales y de convivencia, pero sobre todo por encontrar recursos que le permitan la realización como persona; entre ellos el trabajo es quizás el más imprescindible.
El artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos estipula: "Toda persona tiene el derecho a la libertad de movimiento y residencia dentro de las fronteras de cada estado. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluyendo el suyo y regresar a este".
Este es un derecho que se vulnera especialmente cuando el movimiento es migratorio hacia otros países, acompañado de todas las penurias que la ilegalidad; por no tener otra alternativa; le impone a cientos de miles y hasta millones de seres humanos del tercer mundo, que negándosele en sus países otro derecho fundamental como es el trabajo, buscan en el escape al primer mundo la única alternativa viable para encontrar para ellos y sus más cercanos lo elemental para dignificarse como seres humanos.
En la segunda mitad el siglo XIX y la primera mitad del XX, la migración de ciudadanos de Europa hacia América fue masiva y con la connotación casi exclusiva de la pobreza que aparejada a las guerras, hacían del viejo continente lugar insoportable para millones de europeos que llegados a distintos países de América, fueron bien recibidos en su gran mayoría, como ciudadanos de primera clase, alcanzando muchos de ellos en corto tiempo, estatus y derechos igual o mejor que los nacionales de los países de acogida.
"El turco" (árabe que emigraba de las tierras del cercano Oriente Palestina Líbano y Siria, con pasaporte Turco Otomano ya que Turquía dominaba la zona) y el "chino" los llegados de Asia. A diferencia de los europeos fueron en cierta medida discriminados por prejuicios raciales importados de Europa; a pesar de esto y de leyes que incluso prohibían su residencia, Centro América fue región de acogida. Especial énfasis tuvieron los palestinos en Honduras y El Salvador; a pesar que en este último estaba vigente en los años 30 del siglo XX una ley que expresamente hablaba de la prohibición de inmigración de negros, árabes y chinos "por tratarse de razas perniciosas". No obstante poco a poco y por la vía del soborno, los árabes y chinos fueron aceptados.
Hoy Europa es una zona del mundo privilegiada para sus ciudadanos en comparación del resto del mundo, pasando de países de migración a países de inmigración; lamentablemente con reglas y leyes migratorias que hacen difícil o comúnmente imposible para las personas del tercer mundo que buscan Europa como destino. Se cuentan por miles los africanos que llegan a sus costas y fronteras; especialmente al sur de Europa y que en vano buscan ser aceptados como fuerza laboral; que son devueltos a sus países de origen. Así mismo son similares las cantidades de los que han muerto en el intento. Con la justificación del combate al tráfico humano vinculado con la delincuencia organizada son tratados por igual las personas procedentes de regiones y países de Asia, África y Latinoamérica que lo único que pretenden es forjarse un futuro mejor que les es negado; por pobrezas endémicas en sus países de origen.
Para los latinoamericanos la "aventura europea" es más complicada, por la distancia y controles que son realizados para inhibir los flujos de personas que viajan con ese propósito, la globalización busca en este apartado coartar a las personas el derecho de movimiento, especialmente cuando estos son pobres; pues trato diferente reciben los potentados ciudadanos, que abren cuentas bancarias con dineros que en muchos casos son de dudosa procedencia; no obstante hay en algunos países del sur europeo importantes colonias de latinoamericanos que se han atrevido, y vencido los obstáculos. A pesar que la población europea envejece y Europa necesita de la inmigración para mantener sus estándares de vida, las políticas migratorias de la Unión Europea son deliberadamente discriminatorias, buscando solo llenar cuotas en donde una parte importante de esta, pone en práctica silenciosa, el robo de cerebros a los países en vías de desarrollo.
Es por eso que los latinoamericanos desesperanzados de sus realidades nacionales, buscan como destino "natural" para migrar, los Estados Unidos; país que dese su fundación ha acogido migrantes. El "sueño americano" propagandizado por siempre, es algo que pocos han alcanzado, no obstante son millones los que han resuelto lo elemental; aunque viviendo con otro tipo de precariedades; entre otras, la zozobra de su estatus de ilegales; a pesar de ello, diariamente son ríos de latinoamericanos que viajan intentando la odisea de alcanzar el norte.
En cuanto a los centroamericanos pareciera que por la relativa cercanía los impedimentos fueran menores; pero la realidad es totalmente distinta, pues cada día las dificultades y obstáculos que normalmente imponen las autoridades USA, se han ido incrementando con leyes, muros, alambradas, vigilancia de todo tipo que sumados a los vejámenes de coyotes, intermediarios, así como policías y funcionarios mejicanos; hacen de la travesía un calvario interminable de rutas con riesgo de muerte, a las que hoy se suman la delincuencia organizada de pandillas y narcotraficantes, que diversificando sus actividades delincuenciales toman a los "mojados" como presa fácil para extorsionarlos, sin protección legal de ninguna índole y en completa indefensión; para el caso se asegura que de cada diez mujeres que hacen la travesía por lo menos ocho son violadas, agregando a esto el robo y otro tipo de abusos a que cualquiera esta expuesto en cualquier parte del trayecto.
El último suceso, del asesinato de setenta y dos personas perpetrado posiblemente por el grupo denominado Los Zetas, ha despertado, por su bestialidad reacciones mediáticas y de autoridades de Estados Unidos y Latinoamérica, que piden en coro unánime el castigo ejemplar para los culpables.
En este suceso, podríamos decir, que la relevancia fue el que un sobreviviente pudo dar la alarma y conducir al ejército mejicano hasta el lugar del macabro hallazgo. Todavía es un misterio la cantidad de víctimas que en hechos similares podrían haber sido víctimas y que únicamente están registradas como probable estadística de los que emprendieron el viaje sin llegar a su destino.
Sabemos en general, por las noticias y las pesquisas de las autoridades mejicanas, quienes son los culpables directos de esa monstruosidad. Esperemos que la mano de la justicia les alcance y paguen.
Pero lo que también tenemos que denunciar, es las causas y motivos que llevan a los a cientos de Latinoamericanos diariamente, que sabiendo los riesgos que esta aventura supone, no vacilan en abandonar familia, arriesgar patrimonio e incluso su propia vida para viajar al Norte.
Sin vacilar podemos afirmar que la injusticia social que ha imperado en la casi totalidad de Latinoamérica a incubado por decenios la pobreza y la desesperanza. A las dictaduras militares que gobernaron la región, le sucedieron gobiernos de derecha; que en el caso concreto de El Salvador nos recetaron más de veinte años de neoliberalismo, que privatizo los mejores recursos del Estado, mal negoció Tratados de Libre Comercio que nos puso en desventaja competitiva con esos "socios" y que en la práctica debilito el tejido productivo propio del país y desestimulo nuestra agricultura llevando a la quiebra a muchos agricultores que no tuvieron reales incentivos para producir, ni siquiera para la autosuficiencia alimentaria del país, la dolarización encareció la vida del ciudadano común y únicamente convirtió a El Salvador en destino de ingentes cantidades de dinero "negro" para lavarlo (ya en su oportunidad Schafik Handal, denuncio el que las remesas no justificaban los ingresos reportados).
Es paradójico que siendo El Salvador un país pequeño, el gobierno de Mauricio Funes, haya encontrado más de 400,000 manzanas de tierra cultivable ociosa; y otras tantas regiones del país antaño con diversos cultivos específicos; por ejemplo de café, se han convertido en proyectos de parcelaciones y lotificaciones, ante la quiebra y falta de apoyo institucional para ese rubro. Si esto ha sido así para los pequeños y medianos agricultores, es de imaginar las penurias y la pobreza a la que miles de trabajadores del campo y la ciudad junto con sus familias están expuestos.
Naturalmente que el esfuerzo de la diáspora salvadoreña; que en la actualidad se estima en un tercio de la población; significa en concepto de remesas familiares, un ingente ingreso para el país de divisas "limpias". De allí la complacencia de los gobiernos derechistas con los ríos diarios de salvadoreños que durante años han migrado exponiéndose a peligros que en la actualidad nos reportan casos como el del recién asesinato de las setenta y dos personas en Tamaulipas, México.
Por desgracia, ninguna milagrosa medida va a evitar que la conducta de los pobres en nuestro país, sigan teniendo como única alternativa para forjarse un futuro mejor, el viaje al Norte; como es de reconocer que el gobierno del cambio; es muy reciente y sigue atado para cambiar a corto plazo estos lastres de desesperación y pobreza que llevan a nuestra gente a tomar tales determinaciones.
Se necesita fuertes cambios de timón a la política de Estado para asumir con seriedad la reconstrucción social de El Salvador, en donde los jóvenes tengan fe en su propio futuro dentro de nuestra patria y que el derecho fundamental del trabajo sea un bien útil que dignifique a cada salvadoreño y su familia y que al igual que los ciudadanos de los países del llamado primer mundo, se piense en la migración, no como una necesidad vital de sobrevivencia; sino como un recurso para compartir con otras culturas, otros pueblos y conocer y aprender de ellos. Esto sí sería el sueño de la globalización; mientras eso no suceda, tendremos quizás que entender que la libertad de movimiento para los salvadoreños, es un riesgo de vida, cuando se es pobre.

