
Comité FMLN en Suecia
Sumado a los males que la sociedad salvadoreña padece, podemos destacar el riesgo de vida o muerte que representa para casi todos, el grado de irresponsabilidad con que muchos conductores se comportan. Sin exagerar son los menos los que realmente respetan las leyes y reglas de tráfico; el respeto y la cortesía que debiesen acompañar el día a día del automovilista le ha dado paso a la descortesía y prepotencia y hasta peligrosidad con la que maneja un conductor.
Esto más que haberse incorporado como actitud, tiene a la base las exigencias que en la practica desde hace muchos años las autoridades competentes de controlar, regular y hacer cumplir las leyes han asumido con los conductores; pues no es un secreto que jamás han existido verdaderas escuelas de tráfico, o requisitos necesarios y verificables, en donde al aspirante a tener licencia de conducir se le enseñe y exija el grado de responsabilidad que asume. Llegado el momento las mismas autoridades con omisión o dolo han permitido que la cultura de la selva se incorpore al tráfico; por tanto con propiedad se puede afirmar que un porcentaje de automovilistas con licencia de manejo, no la merecen.
Esto es más grave cuando abordamos los problemas del transporte pesado y colectivo en donde la competencia e idoneidad de los conductores que manejan como profesionales del volante, tampoco tiene controles efectivos. Lo mismo que los permisos de líneas de buses, han sido otorgados en el pasado reciente, con criterios de compadrazgos, muchos de ellos políticos en donde ha habido casos verificables que rozan lo ilegal.
En estos días ha sido noticia los trágicos accidentes en donde el saldo va más allá de una veintena de muertos y más de doscientos heridos.
Como noticia nos impacta a todos y debido a la atención mediática se ha debatido en distintos foros y desde el ciudadano común, los políticos y empresarios; principalmente del transporte, han dicho lo que consideran pertinente.
Dicho con toda sinceridad el ciudadano que escoge este medio de trasporte, no lo escoge por su efectividad; sino porque es la única alternativa que tienen para movilizarse; por tanto son los sectores populares los que se afectan del mal o buen funcionamiento del transporte colectivo.
Esto lo tiene claro el Gobierno del Cambio y en razón de la búsqueda de un entendimiento, instaló la Mesa Nacional de Transporte como espacio oficial de entendimiento para ventilar desde allí con los empresarios soluciones a los problemas del trasporte colectivo. Estos se quejan de los asesinatos y las extorciones de las que son víctimas, del incremento del precio del combustible e insumos para el mantenimiento de las unidades, etc. A la fecha han acordado un incremento en el subsidio que llegaría a $750,00 para buses y $375,00 para los microbuses, satisfaciendo por de pronto las exigencias de los empresarios; con esto ellos se comprometen a cumplir (como en otras veces) las mejora del transporte y trato al usuario, acordadas con el Ejecutivo.
La cruda realidad es que este arreglo de incremento del subsidio a los transportistas, es un paliativo y no soluciona lo caótico del transporte colectivo en nuestro país, pues en ojos de especialistas y del común de los ciudadanos, pasados unos meses las exigencias se repetirán.
Lo que en realidad debería de estar como discusión en la agenda de Estado es una alternativa que solucione de una vez por todas, COMO Y QUIEN realiza el transporte colectivo.
Está claro que a pesar de los embates y violencia de la que son víctimas trabajadores y empresarios del sector, este es un buen negocio para quienes se dedican a esto; especialmente para aquellos que ejercen control sobre los medianos y pequeños transportistas, así mismo se ha evidenciado que dirigentes de algunas gremiales, además de su interés particular, cumplen agenda política de Partidos de la derecha; por tanto su interés de mantener caos en el servicio, es además perverso, en el afán de crearle problemas al gobierno.
Ante esta realidad el gobierno tiene la potestad de encaminarse a buscar las medidas que de manera estructural cambien el COMO Y QUIEN debe de dar este servicio vital para el funcionamiento del país y su economía.
Hay ya medidas que contemplan, por ejemplo la caja única, que vendría a cambiar la forma de pago del usuario, así como la forma en que los transportistas se repartirían costos y ganancias. Esto como una forma de control mediato. Pero además existen ejemplos de otros países en donde el Estado asume la responsabilidad del transporte colectivo, no solo como ente regulador y aplicador de las leyes que lo rigen sino como socio o propietario. En tal sentido si la nacionalización del transporte colectivo suena muy radical, los asocios municipales y privados con el Estado sería una medida perfectamente aplicable a mediano plazo en nuestra realidad.
La nacionalización del transporte colectivo no es tema de ningún debate en muchos países, en donde el Estado asume de manera natural el funcionamiento de la totalidad o gran parte del transporte de terrestre por autobuses y trenes. Por tanto entenderíamos como correcta y viable esta medida, además por el agravante que en El Salvador no solo el gobierno es sujeto del chantaje de los transportistas sino todos los usuarios son cautivos del poder que este sector de empresarios ejerce cuando no ven satisfechas sus demandas.
Por ejemplo el control que las autoridades de Transito y la Policía hacen imponiendo normas y esquelas han sido en el pasado reciente perdonadas por sendos decretos legislativos, en donde las influencias políticas ponen a los infractores al margen del cumplimiento de la ley.
Hoy que ante la conmoción de los últimos accidentes el reclamo mediático exige de autoridades de Transito y la PNC más beligerancia, es evidente el disgusto y rechazo de los empresarios del Transporte, a las medidas de control implementadas y sin decirlo están protagonizando paros en el servicio, complicando aún más lo complicado que es el hacer uso del transporte colectivo.
Hoy es oportuno preguntar si la tolerancia al caótico trasporte colectivo ha tocado fondo? o esperaremos ver más hazañas gansteriles de algunos que se dicen representantes de todos los transportistas? El gobierno tiene la palabra, cualquier medida encaminada a mejorar el transporte colectivo de seguro contará con el apoyo de todos los usuarios.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada