martes, 12 de abril de 2011

Crónicas de una víctima anunciada

Adriana Vega
Los antigubernamentales libios rechazaron la propuesta de cese del fuego de la Unión Africana, aceptada la víspera por Muammar el Gadafi, mientras que persistieron los ataques aéreos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra zonas civiles. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, reiteró hoy la postura de Washington de que, para arribar a una solución de la guerra en Libia, una de las condiciones es que Muamar el Gadafi “deje el poder” y salga del país.
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen acaba de opinar ante el semanario alemán Der Spiegel que no habrá “solución militar” y que es preciso “encontrar una tramitación política” sobre el caso Libia. Lo trataría la Unión Africana si los rebeldes mercenarios no rechazan la paz enunciada.
Así sea, reza un ruego que suele pedir por dicha paz, condición que todo el mundo ansía aunque mirando la historia vemos que la crueldad del hombre ha sido consecuente en idolatrar la guerra con cualquier excusa.
Desde que comenzaron los últimos hechos de Libia, se establecen analogías entre los ataques sobre Kosovo y los presentes, intervenciones fortalecidas por nobles intenciones según la versión novelada que llega desde el Imperio, mientras el desatinado orbe aguza los sentidos por sus parecidos equivalentes.
Las razones de EE.UU pueden examinarse de distintas maneras. Una es la literatura profesional de las relaciones internacionales porque con demasiada frecuencia su relato de la política es justamente lo que la política no es, ya que describen situaciones humanísticas y los hechos son asaz diferentes. La democracia resulta opresión, el derecho humano invasión y crueldad sobre enemigos “interesantes” perseguidos por fines económicos. Se los ataca para salvarlos, se los sacrifica para que no hagan un daño que los agresores inventan.
Recientemente, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU votó la resolución 1973 que dio lugar a la intervención occidental en Libia, tres países miembros de la Unión Africana creada por Gadafi a la vez integrantes de los quince que componen el Consejo de Seguridad, Sudáfrica, Gabón y Nigeria, votaron a favor de la resolución, es decir, la creación de la zona de exclusión aérea.
Surgieron estos enemigos desde el mismo corazón africano, seguramente convencidos de las buenas intenciones del solidario atacante, deslumbrados por su intervención humanitaria y responsabilidad de proteger a víctimas de los propios crímenes o de sus clientes.
Cuando USA convocó a una zona de exclusión aérea durante la asesina y destructora invasión israelí sobre el Líbano, respaldada por Estados Unidos en 2006, sin pretexto creíble, Obama explicó en su campaña presidencial que patrocinó la resolución del Senado apoyando la invasión y pidiendo el castigo de Irán y Siria por impedirla.
Toda la literatura de la intervención humanitaria y el derecho a proteger, escrito o hablado, desaparece tras la acción bélica tremenda y adecuada a sus intereses, en tanto los líderes y comentaristas políticos exponen que los recursos a la fuerza se justifican y llegan a convencerse de la verdad sobre lo que están diciendo. La desinteresada iniciativa de los invasores está empeñada en crear un paraíso terrenal y proteger a la doliente población de los “bandidos” que somos las víctimas.( En Argentina desde 1976 a 1983 bajo feroz Dictadura Militar)
Pienso en Nuestra América Martiana, tan vapuleada entonces y hoy articulada en la defensa de su verdadera Independencia.
No creo que Obama haya creído lo que dijo en su discurso presidencial el 28 de marzo sobre las razones humanitarias para su intervención en Libia, y lo mismo puede escribirse de los charlatanes mediáticos. De las razones reales poco se habla, y hay que escudriñar archivos documentales e históricos para descubrirlas, aunque es fácil pensar en el petróleo.
Las razones terroristas del Imperio demuestran no haber cambiado desde aquellas planificaciones iniciadas durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se daba por sentado que EE.UU. saltaría de la guerra con un dominio abrumador para establecer una zona de poder incuestionable además de la supremacía militar y económica,que garantizara la limitación de cualquier soberanía por otros Estados que intentaran interferir sus designios globales y mercantiles.
La Gran Zona incluía el hemisferio Occidental, el lejano Oriente, el Imperio británico con las reservas de energía del Este próximo y la parte de Eurasia industrial y comercial del continente europeo, cinturón establecido por el presidente Roosevelt, un adicto a la hegemonía de Estados Unidos en el mundo de la posguerra.
Pero vayamos al otro extremo de la soga que hoy tenemos algo más leve alrededor del cuello y meditemos sobre la opinión de quien en todo momento lucha por desatarla conservando soberanía e independencia absoluta:
Fidel Castro, Comandante de Playa Girón, única batalla ganada al Imperialismo en América Latina y el Caribe. condena la intervención militar de la coalición internacional ahora en Libia, considerando que una guerra es lo más inoportuno que podía ocurrir en estos momentos cuando el mundo sufre las consecuencias del cambio climático, escasez y precio de los alimentos, gastos militares y derroche de recursos naturales y humanos en crecimiento constante.
Acusa a Estados Unidos de "reclamar un papel irrenunciable de máximo jefe" en la reunión de la OTAN, cuando debatieron su participación en el operativo militar contra Muamar Gadafi. Llama a ese encuentro "opíparo banquete" donde un oficial superior proclamó el inicio de la 'Odisea del Amanecer”, refiriéndose a la misión integrada por fuerzas de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Canadá e Italia.
Sostiene que el petróleo es la principal riqueza en manos de las grandes transnacionales yankis y a través de él dispusieron del instrumento de su poder político en el mundo usándolo como principal arma cuando resolvieron destruir a la Revolución Cubana mientras el pueblo en armas promulgaba las primeras leyes en una Patria Libre inmediatamente privada de petróleo.
Sobre esa fuente de energía se desarrolló la civilización actual y Venezuela resultó la nación del hemisferio que mayor precio pagó porque USA se adueñó de los fabulosos yacimientos con que la naturaleza dotó al país hermano.
Al finalizar la última Guerra Mundial USA lo extrajo de los yacimientos de Irán, Arabia Saudita, Irak y los países árabes instalados junto a ellos y con mayores cantidades de petróleo. El consumo mundial se elevó y se le sumaron el gas, la energía hidráulica y la nuclear.
El derroche del petróleo y el gas está asociados a una de las mayores tragedias, no resuelta en absoluto, que sufre la humanidad: el cambio climático.
Cuando la Revolución surgió, Argelia, Libia y Egipto todavía no eran productores de petróleo, y las cuantiosas reservas de Arabia Saudita, Irak, Irán y los Emiratos Árabes Unidos estaban por descubrirse.
En diciembre de 1951, Libia fue el primer país africano en alcanzar su independencia ulteriormente a la Segunda Guerra Mundial con un territorio escenario de significativos combates entre tropas alemanas y del Reino Unido, que hicieron famosos a los generales Rommel y Montgomery.
Tenía un millón de habitantes al alcanzar su independencia y cuenta hoy con más de seis. Poseen milenarias tradiciones guerreras. Se dice que los antiguos libios formaron parte del ejército de Aníbal cuando estuvo a punto de liquidar a la Antigua Roma con la fuerza que cruzó los Alpes.
Se podrá estar o no de acuerdo con Gaddafi-sostiene- y habrá que esperar para dividir verdad de mentira de los hechos, aunque para Fidel es evidente que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa la paz en Libia, y no vacilará en dar la orden de invadir ese rico país. No imagina al dirigente libio abandonándolo ni eludiendo las responsabilidades que se le imputan, sean falsas o no. Está seguro de que defenderá sus logros a favor del pueblo, como él lo haría.
Aún no contando con la sabiduría que esgrimen los análisis del Líder Cubano, podremos observar que históricamente siempre hay desde la potencia motivos para justificar la intervención por la fuerza, o cualquier otro uso de la prepotencia. Muy reciente tenemos a Irak.
Al aceptar la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia establecida conforme a la iniciativa de EE.UU en 1946, Washington se excluyó de los cargos de violación de los tratados internacionales, y posteriormente ratificó el Convenio para la Prevención y la Represión del Genocidio. La práctica de EE.UU. es introducir reservas cruciales a los tratados internacionales que ratifica, eximiéndose en la práctica de los mismos.
Obama dice que: “Durante generaciones, los Estados Unidos de América han desempeñado un papel singular como pilar de la seguridad mundial y como defensor de la libertad humana”.
Esto es algo de lo cual –dice Fidel- los cubanos, los latinoamericanos, los vietnamitas y otros muchos, podemos dar constancia de una veracidad que es absolutamente nula.
Obama invierte una buena parte del tiempo en hablar de Gaddafi, sus horrores y las razones por las cuales USA y aliados más cercanos como el Reino Unido, Francia, Canadá, Dinamarca, Noruega, Italia, España, Grecia y Turquía, han elegido cumplir con su responsabilidad de defender al pueblo libio, el resultado es el significado macabro de atacarlo, bombardearlo, torturarlo, destruirlo, dominarlo y ponerlo en manos de este imperio criminal siempre absuelto, símil del tenebroso Posada Carriles en libertad mientras Cinco Héroes Cubanos yacen en mazmorras sucias con condenas inexplicables.
Conocemos el tema esgrimido con respecto a Libia. Es una historia triste, cruel y repetida que anuncia próximas y cuantiosas víctimas.
¡Pero que con Cuba no se atrevan, porque toda Nuestra América se levantará con ella para defender su Libertad y Dignidad!
Bs. As, 12 de abril de 2011 (en homenaje a Playa Girón)
Fuente: Reflexiones de Fidel Castro Ruz

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