domingo, 31 de julio de 2011

A 36 años, la impunidad sigue imperando

Cada año los estudiantes de la UES conmemoran la masacre de 1970.
Iván Escobar
Redacción Diario Co Latino


La masacre estudiantil contra jóvenes de la Universidad de El Salvador (UES), en 1975, es un hecho que golpeó a las organizaciones estudiantiles de la época. Sin embargo, hoy la justicia sigue siendo esperada por las familias de las víctimas y de los sobrevivientes.

La tarde del 30 de julio de 1975, los cuerpos de seguridad y del ejército reprimieron una multitudinaria manifestación, que de forma pacífica intentaba hacer valer sus derechos y sobre todo defender a la UES, que en ese tiempo era constantemente asediada y reprimida por las fuerzas militares y policiales.

Mirna Perla, actual magistrada de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), y Damian Alegría, diputado del FMLN en la Asamblea Legislativa, recuerdan estos hechos y los consideran un hito en la historia local.

Perla es sobreviviente de la masacre, mientras que Alegría quién dice que no fue parte de esta manifestación sí tenía conciencia de los peligros a los que se estaba enfrentando la juventud salvadoreña, antes del conflicto armado.


Un pronunciamiento público, divulgado este viernes, por la Asamblea General Universitaria de la UES (AGU), en el marco del 36 aniversario de la masacre que se cumple éste sábado, piden justicia.

Como todos los años, los estudiantes organizados, recordarán los hechos éste sábado con la tradicional marcha estudiantil, que saldrá de la UES hasta el paso a desnivel de la 25 Avenida Norte o Avenida “Mártires del 30 de julio”, lugar donde se cometió la represión.

“Entre los años 72 y 75, luego de la intervención estatal del 19 de julio de 1972, se agudizaron las agresiones y el intento oficialista de controlar a la UES, por parte del gobierno militar de turno. En respuesta a estos funestos acontecimientos, el Movimiento Estudiantil representado por la Asamblea General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños (AGEUS), organizaciones sociales y sectores de educación media, cobraron protagonismo político de oposición”, se expresa en el pronunciamiento.

En este nuevo aniversario, la AGU pide justicia por éste crimen de Lesa Humanidad, y que después de 36 años asegura persiste la impunidad. Por lo que, demandan: al Estado salvadoreño “no olvidar este oprobioso hecho y que se investigue a los autores intelectuales y materiales, aplicándoles a todos el pese de la Ley según el grado de culpabilidad”.

También piden al gobierno de turno “tener presente y resarcir los daños morales y materiales ocasionados a las víctimas y familiares. A fin de que promueva políticas de armonía social para que estas atrocidades jamás vuelvan a suceder”, expresan en el pronunciamiento.

El diputado Alegría considera que los hechos son reprochables a toda costa, pero pide comprensión a la comunidad estudiantil de la UES; y por ende los jóvenes organizados.

Asegura que el gobierno actual hace esfuerzos por garantizar un desarrollo de la juventud en el país, y atender las necesidades de este sector de la población. Sabe que el trabajo es lento, aunque afirma que la llegada del gobierno del cambio, da oportunidad para avanzar.

Perla: la masacre es como un hito en la historia del país


Mirna Perla, una de las sobrevivientes de la masacre, dice que el día de la masacre “es una fecha que recuerda con sentimientos (muchos y profundos sentimientos) encontrados. Por un lado, con mucho orgullo, por esa jornada llena de consciencia, orgullo por la valentía del estudiantado universitario”.

Además, reitera que la fecha “es como un hito” en la historia del país, “ya que este día no sólo salimos como universitarios a defender la Autonomía que regulaba la Constitución, sino que también estábamos defendiendo con nuestras propias vidas la vida democrática del país, que poco a poco o más bien a pasos agigantado se iba destruyendo, por la instauración de una dictadura militar con una represión generalizada, queriendo anular cualquier tipo de voz opositora, critica a los proyectos económicos que marginaban o excluían a las grandes mayorías”.

En esa oportunidad en El Salvador gobernaba el entonces presidente Coronel Arturo Armando Molina, en compañía del coronel Carlos Humberto Romero ,como ministro de Defensa, “ambos impulsaban un proyecto económico para beneficiar y acrecentar los capitales de las familias que constituían lo que se ha llamado la Oligarquía”, recuerda la magistrada Perla.


Tanto la diputada Perla como el diputado Alegría, recuerdan que en la masacre del 30 de julio, se cometieron otros hechos como las masacres de “Tres Calles” y “Chinamequita”.

“Por eso el 30 de julio es una fecha simbólica que es parte de la identidad de la Universidad que después de esta fecha siguió su esfuerzo de luchar por derrotar la dictadura militar a un costo muy grande en vidas y en todo tipo de atentados a las 3 funciones de la universidad como son lo académico, científico y proyección social”, asevera Perla.

Para la magistrado, es lamentable la falta de conciencia en la sociedad sobre estos hechos “por un lado es un hecho que ha tratado de ser borrado de la historia”.

El reto de las nuevas generaciones es conocer ese pasado para no volver a este tipo de situación, coinciden Alegría y Perla.



Mirna Perla sobrevivió a la masacre y perteneció a la organización estudiantil Frente Universitario de Estudiantes Revolucionarios «Salvador Allende» (FUERSA)

¿Qué paso ese día justo antes de la masacre?


- Las organizaciones estudiantiles habíamos tomado el acuerdo unánime de salir a la calle a protestar por la nueva intervención del régimen militar en el campus universitario. Ya que el día 25 de julio llegaron a las instalaciones del Centro Universitario de Occidente, lo que hoy es la Facultad Multidisciplinaria Occidental, para impedir que saliera el desfile BUFO en la ciudad de Santa Ana, en el contexto de las Fiestas «julianas» de esa ciudad «morena».


- Ante esta intervención violenta que realizan los cuerpos de «seguridad» y las tropas de la fuerza armada, tomamos la decisión de salir a la calle para denunciar el nuevo atropello a nuestro campus, en flagrante violación a la autonomía universitaria.


- Entonces, ese 30 de julio muy temprano en la universidad sobrevolaron avionetas para lanzar mensajes de intimidación, advirtiéndonos que si salíamos a la calle con la marcha de protesta nos ateníamos a las últimas consecuencias. Este mensaje lo difundieron por radios y canales de TV. La advertencia venía del propio ministro Romero. Que después fue ascendido a General y nombrado presidente luego de un fraude escandaloso.


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