miércoles, 7 de septiembre de 2011

Modelo estudiantil de Chile reproduce y profundiza las desigualdades

Camila Vallejo aseguró que continuarán la lucha por el surgimiento de un nuevo modelo educativo. (Foto:teleSUR)

TeleSUR 06-09-2011

La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), Camila Vallejo, considera que la iniciativa propuesta hace más de tres meses en conjunto con miles de jóvenes y profesores en su país, ha ido tomando un cariz "más social" ante la trascendencia de lo que implica la desigualdad en la que se ha sumido a la población por las decisiones políticas del Gobierno.

La dirigente del movimiento estudiantil chileno, quien encabeza desde hace meses las protestas contra el Gobierno en demanda de una educación de calidad sin lucro, dijo que en Chile el sistema que predomina en casi todos los ámbitos es el neoliberal, que ha llevado a esa sociedad suramericana profundas desigualdades en beneficio de unos cuantos.

Vallejos, quien ha denunciado que en su país se instauró en el ámbito educacional un modelo de mercado, pretende con el levantamiento estudiantil, despertar las conciencias de los chilenos y trascender hacia una etapa más madura, más social.

Sobre ese punto, la joven chilena exige al Gobierno que se siente a escuchar las demandas del gremio que representa y adopte medidas que permitan a su país reinventar un modelo educativo que cumpla con otorgar beneficios con la calidad que ellos demandan.

Camila Vallejos también denunció que existe un evidente "duopolio en los medios de comunicación, donde está la derecha detrás" por lo que dejó entendido que no tiene intenciones de desmovilizar la medida de presión para lograr que el Ejecutivo acate sus pedidos y no sean tergiversadas sus demandas.

"El sector político que representa el Gobierno es el que está detrás de los medios de comunicación más importantes -los medios masivos- y evidentemente ahí hay una correlación, incluso, porque uno ve cuando alguna autoridad política o autoridad de Gobierno, o sea, representando algún partido político (RN, Renovación Nacional o de la Unión Democrática Independiente) señala algo", indicó.

Los jóvenes chilenos, que cuentan con el respaldo de los docentes, familiares y la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (Oclae), entre otros, también hacen una llamado urgente al desmonte de los mecanismos implantados en la dictadura de Augusto Pinochet, que sólo privilegia a una élite.

A continuación teleSUR transcribe de forma íntegra la entrevista realizada a la líder estudiantil.

El modelo educacional chileno fue instaurado hace más de 20 años, por qué hoy recién está empezando este nuevo movimiento que critica este modelo que lleva tanto tiempo?

Bueno, la verdad es que todo proceso social requiere una etapa como de maduración, o sea, cada vez que hay estallidos sociales no son cuestiones espontáneas sino que tienen una historia por detrás de luchas, quizás no con tanto éxito pero sí la acumulación de discusiones, de maduraciones y obviamente una acumulación de fuerzas que es lo que va permitiendo ampliar el nivel de concientización y generar un proceso mayor.

Entonces de alguna forma en Chile, evidentemente se instauró en el ámbito educacional un modelo de mercado, un modelo neoliberal que es dentro de la instauración de un modelo de desarrollo neoliberal, que no es solamente en la educación pero que repercute fuertemente en la educación y que en términos generales en la sociedad chilena reproduce y profundiza las desigualdades.

Este modelo, que privilegia las ganancias de unos pocos, denigra la dignidad y la estabilidad de la gran mayoría, saquea constantemente nuestros recursos naturales y eso también tienen un expresión que hay en micro escala en la educación. Entonces, eso se ha ido evidenciando y han habido distintas manifestaciones a lo largo de estas décadas pero con poco éxito, pero han sido algunos pellizcones, algunos impulsos, que hoy en día se desencadenan en una expresión mayor de síntesis, donde no son solamente los estudiantes los que salen a las calles sino que la sociedad chilena en su conjunto, las familias, los trabajadores, porque el problema de la educación termina siendo un problema social y un problema estructural.

Durante este año ha habido manifestaciones no solamente por el tema educacional, hemos visto como a comienzos de año, hubo marchas y protestas contra problemas medioambientales, fundamentalmente contra HidroAysen ¿Cómo explicas que hoy los chilenos estén empezando a movilizarse y estén comenzando a hacer estas críticas más profundas a un sistema económico y político?

Sí justamente tenía mucha relación con lo anterior, que es que hay un modelo que tiene ya 30 años de vida y que está en crisis, o sea cumplió su período y hoy día demuestra que es imposible sostenerlo así, no porque no pueda reinventarse el modelo dentro de su crisis y mejorarse dentro de sus parámetros sino porque a la gente ya no le hace sentir.

Cuando se manifiestan los medioambientalistas, hay manifestaciones por derechos laborales, o después del terremoto, por la no reconstrucción es porque la gente entiende que aquí algo se está haciendo mal, evidentemente no sólo por demostración de desigualdad y del impacto medio ambiental que está generando las instalaciones hidroeléctricas, etcétera, sino que por más que la mayoría piense algo, eso no se expresa en la toma de decisiones.

Entonces eso, sumado a la mala distribución del ingreso, a la mala administración, tenemos una mala distribución en la toma de decisiones políticas. Si la gente siente que no tiene incidencia política, y que el sistema política o la institucionalidad política no le da el espacio, no es que no quiera, no es que la gente no se siente empoderada para tomar determinaciones o decisiones sino que no está el espacio para hacerlo, y eso yo creo que es el factor común de todos estos movimientos. Y eso, sumado al problema de la educación pone en evidencia una crisis de la democracia, que de alguna forma permite dar el salto cualitativo a este movimiento, lo que le permite madurar, decir como "finalmente aquí no basta con cambiar la educación sino que hay que cambiar el sistema político y económico en su conjunto para de alguna manera tener una real democracia”, que es la deuda pendiente de los Gobiernos de la concertación. (Queremos) tener una nueva Constitución política y abrir los espacios para que sea la gran mayoría la que pueda incidir: organizaciones sindicales, gremiales, estudiantiles que no tienen espacio en la instancia de la representación.

Justamente lo que tú estás diciendo es que el movimiento estudiantil comenzó con demandas bien puntuales en el tema educacional y con el transcurso del tiempo se fueron convirtiendo en peticiones que tienen que ver con un cambio estructural del sistema. Están pidiendo plebiscito, una reforma constitucional. ¿Cómo explicas tú como fue el proceso que permitió dar este salto en el petitorio del movimiento estudiantil?

Yo creo que nosotros de alguna manera encausamos muy bien el proceso de la demanda un tanto gremial a la demanda que es un poco más política, o más sistémica, y una demanda más social. Ahora estamos en una demanda mucho más social y eso parte evidentemente por captar lo que al estudiante común y corriente le afecta: le duele en el bolsillo, siente lo que puede ser palpable de las contradicciones del sistema, y en eso está el problema de las becas, del endeudamiento... Y rápidamente cuando entendemos el problema del endeudamiento tenemos que no es problema solamente del estudiante sino del conjunto de la sociedad: de los padres, de las madres, y por eso, de alguna manera, eso hizo despertar a la gente.

Osea, todo este proceso de comunicación, de concientización tiene que ir amarrado de alguna forma a estas demandas o reivindicaciones que le tocan como el estómago, y a la vez el corazón, y despiertan la consciencia de la gente, y yo creo que allí hay un tema fundamental, pero además entender que además del problema de bolsillo, el problema de lo insostenible que es para la economía familiar este modelo, se evidencia que también la sociedad aspira a un nuevo proyecto de desarrollo de país, donde la educación tiene que ser como el primer paso para avanzarlo, o sea donde la educación sea como un proceso para generar los sujetos de transformación social que requiere el país apuntando a un modelo distinto, un modelo más justo, más inclusivo, más igualitario, más democrático y por eso la educación que proponemos nosotros, el sistema que proponemos está pensando para construir eso: para generar conocimientos en la construcción de una sociedad distinta porque es la gente que de alguna manera u otra, que ha despertado y que ha perdido el temor gracias a que la juventud dio el primer paso.

Quiere ponerle un "basta" a la explotación, al robo constante, al engaño constante y a la impunidad finalmente, de todos estos abusos que se cometen contra las personas y contra la gran mayoría, o sea no olvidemos que aquí ese 80 por ciento que está contra el lucro, es un 80 por ciento que está contra este modelo que lo único que hace es permitir la acumulación de mayor capital extranjero a unos pocos. Entonces es un 80 por ciento en contra no de unos pocos que no es el 20 por ciento sino del 5 por ciento, que es el más rico y la otra el 15 por ciento que está en una posición políticamente menos determinada. Pero ese 80 por ciento representa una gran mayoría que está cansada de la desigualdad en el país

Los cambios que ustedes han planteado son más bien estructurales si tenemos un Gobierno que no está dispuesto a hacer estos cambios. Explícitamente el Presidente (Sebatián Piñera) ha dicho que él no está a favor de una educación gratuita y que tampoco está en contra del lucro, entonces ¿cuál es el punto de inflexión? ¿Cuáles son las garantías que ustedes están esperando para deponer estas movilizaciones que ya llevan varios meses y que al mismo tiempo se cumplan sus demandas aunque no sigan manteniendo este nivel de movilización?

Si mira, nosotros mantenemos que hay situaciones ideológicas distintas, que hablar de educación también es algo ideológico y algo menos político, pero ante posiciones y paradigmas tan distintos, hay que hacer que la gran mayoría decida, o sea resolver este conflicto en beneficio de la gran mayoría o por la vía institucional, que sería llamar a un plebiscito, o por la vía de los espacios que existen actualmente. Hay que apelar a que exista voluntad política, porque la política no es solamente representar mi ideología sino poder resolver y poder gobernar, entonces nosotros estamos de alguna manera esperando que el Ejecutivo, que el Presidente de la República, demuestre voluntad sobre ciertos temas.

Sabemos que el tema del lucro es muy complejo, que lo quieren resolver en una comisión técnica tipo Comisión Asesora Presidencial lo que fue en el 2006, porque es el tema más conflictivo, pero eso es desentenderse de una responsabilidad y postergarse a unos actores que sabemos que no van a estar allí o en su gran mayoría no van a estar allí, para que diriman esa situación en la línea que nosotros estamos planteando.

Entonces queremos que esto se resuelva, primero en un estado donde queremos que estén todos los actores directamente involucrados con la educación por lo menos, que son los que conocen la realidad y la complejidad de este sistema, los representes del Gobierno obviamente y donde se planteen los puntos más fundamentales y donde se diga "bueno, quizás en un año no lo vamos a resolver pero vamos a caminar en la dirección de". Es decir, que los colegios municipales pasen a depender administrativamente del Estado, obviamente lo vamos a descentralizar pero con recursos que les permitan solventarse, desarrollarse y mejorar en calidad; queremos también que haya voluntad política es decir que bueno, es verdad, quieren fortalecer la educación pública lo han dicho, aunque no lo han reiterado en las últimas ocasiones pero lo dijeron al principio; pero el asunto es cómo, porque eso necesita terminar con el autofinanciamiento de las instituciones públicas, para eso se necesitan aportes directos, fiscales directos, para que las instituciones sobrevivan pero además puedan desarrollarse, que las que hoy día se puedan mantener no vayan disminuyendo y puedan desarrollarse y puedan costear no sólo en gastos, sino en remuneraciones, en aranceles, es decir, que hoy también el sistema público se garantice la gratuidad, que es algo mínimo que uno puede esperar porque en todos los países sucede eso, en Chile no.

Entonces es democratizar el sistema en su conjunto porque creemos que hoy día, por lo menos la educación superior, tiene que ser la antesala a la democracia; no queremos formar solamente profesionales y técnicos sino que ciudadanos responsables, preparados para el ejercicio de la democracia por lo menos, si queremos ser un país democrático.

Y por último el tema del lucro, que hoy día ya hay una iniciativa de Ley que se está debatiendo que es un avance a la dirección correcta, no es suficiente, pero es un gran paso, y allí hay que ver... Yo creo que el Gobierno va a tener que aceptar porque es la situación intermedia entre la nuestra y el Gobierno, es decir, lo que planteó la concertación con algunos parlamentarios, es decir, es la posición intermedia.

Recogemos eso y vemos cómo se aplica. Entonces demostrar voluntad política quiere decir que nos comprometemos a hacer en esta línea cuáles son los primeros pasos y establezcamos una agenda y ahí podría iniciarse un diálogo, un trabajo que ojalá sea transparente, porque también creemos que una garantía importante es que se pueda comprometer el Gobierno a que esto sea público, porque es no solamente la sociedad chilena la que está pendiente, sino a nivel internacional hay mucha expectativa de cómo se resuelve este conflicto.

La gente está cansada de que los asuntos se resuelvan entre cuatro paredes, entonces nos gustaría que hubiera eso y que en ese proceso se frenen los proyectos de ley que han ingresado al Parlamento, que no han sido respaldados sino que han sido rechazados.

También le vamos a plantear eso al Ejecutivo, y en esa instancia, si eso está sobre la mesa, esa voluntad realmente de dialogar y resolver conflictos, nosotros pasaríamos a una nueva fase que obviamente no quiere decir que nos vamos a desmovilizar, porque si no estamos movilizamos no tenemos voluntad ni de negociación ni de nada, pero sí que entremos en una fase más de discusión, de hacerle un seguimiento al proceso, de profundizar también en las propuestas y hacer un proceso más ideológico, más enriquecedor junto con estar atento y en permanente movilización. Eso para nosotros es muy importante, porque lo que pasó en 2006, cuando subieron una comisión de trabajo, los compañeros secundarios se bajaron y eso les disminuyó su capacidad de incidencia política porque la correlación de fuerzas disminuye cuando uno no tiene una movilización detrás.

Durante este conflicto, ustedes han criticado fuertemente el rol que han jugado los medios de comunicación chilenos. ¿Cuál es la crítica que ustedes hacen y cuál es el rol que ustedes dicen que han jugado los medios?

Los medios de comunicación se han transformado en un cuarto poder, en un poder fáctico; es decir, que ellos pueden manejar, pueden hacer política a través de los medios de comunicación, porque manejan la opinión pública.

La sociedad chilena -durante la última década- ha estado fuertemente influenciada por lo que determinan los medios, así que ellos pueden disponer o indisponer la opinión pública hacia el movimiento social, y el rol que han jugado ha sido muy variante.

Hay, evidentemente, un duopolio en los medios de comunicación, donde está la derecha detrás, particularmente, pero en cierto momento hubo una disposición a poder mostrar de mejor manera lo que era el movimiento. Pero en las situaciones donde se agudizó más el conflicto con el Gobierno, esto cambió, y los medios trabajaron más para indisponer a la gente respecto al movimiento estudiantil, el movimiento social; mostrando más esa cara de la violencia, la capucha, las piedras; enfatizando más ese discurso de la delincuencia, que éramos unos delincuentes, que éramos unos irresponsables los dirigentes por convocar a una manifestación, porque existían estos grupos reducidos de estudiantes o no estudiantes, que estaban ahí con el propósito de hacer destrozos.

Entonces, evidentemente la crítica que se hace a los medios de comunicación es que hay un afán por resguardar los intereses de quiénes están en el poder, que son ellos mismos básicamente. Entonces, está ahí el grito clásico en las movilizaciones que ¡la prensa burguesa no nos interesa!, pero uno tiene que jugar de alguna manera.

Está la crítica y hay que tener cuidado con eso, pero también hay que aprovechar a los medios de comunicación para poder transmitir de buena forma lo que aquí se está planteando, porque sólo en las calles no sirve, necesitamos los medios y han habido momentos de buen aprovechamiento de eso y también disposiciones de los medios que han jugado un rol, de alguna manera, decisivo.

Y algo importante que se ha dado este año, es que la gente tampoco se ha dejado influenciar mucho por los medios de comunicación; tiene una convicción y una posición tan firme la sociedad respecto a lo que se está planteando, que no es tan fácil manipular por los medios de comunicación. Entonces ahí la tarea ha sido mucho más fácil en ese sentido.

¿Cuál es la influencia que ha tenido el Gobierno en esta manipulación mediática?

Es directamente. El sector político que representa el Gobierno es el que está detrás de los medios de comunicación más importantes -los medios masivos- y evidentemente ahí hay una correlación, incluso, porque uno ve cuando alguna autoridad política o autoridad de Gobierno, o sea, representando algún partido político (RN, Renovación Nacional o de la Unión Democrática Independiente) señala algo.

Esto es muy relacionable a lo que instalan los medios, es decir, cuando hablan de inútil subversivo, cuando se señala que son delincuentes o son irresponsables, porque no nos hacemos cargo de los destrozos; uno ve a Zalaquett, por ejemplo, o al vicepresidente de RN (Juan Pablo Camiruaga) señalando alguna cosa, (a Andrés) Chadwick; muchos discursos que se han instalado desde autoridades o representantes políticos, que han sido replicables en cómo se están tratando la manifestación con esto de la criminalización, entonces hay como un diálogo ahí que es incitado, o sea la instalación de una imagen que es incitada por el Gobierno.

¿Por qué hablas de criminalización?

A los movimientos sociales hoy día se les trata como criminales, como delincuentes. Se recoge una fracción muy minoritaria del movimiento y se señala que eso es representativo del conjunto del movimiento.

Y por más que se diga que no, que es minoritario, la cantidad de minutos que se gastan en mostrar esas imágenes de delincuencia o de encapuchados, es lo que finalmente queda en la retina.

Hay un manejo comunicacional que tiende a decir que nosotros estamos, más que nada, por generar una crisis política, generar violencia, desorden político y desorden público, y eso es criminalizar el movimiento.

Objetivamente la mayoría de las manifestaciones han terminado con violencia y con destrozos. ¿Cuál es la explicación que tú das a esta violencia?

Hay un problema que es estructural, hay una violencia que es estructural, y que se expresa en estos grupos reducidos, sobre todo, lo que es el lumpen y a lo mejor, algunos sectores que creen que la violencia es una acción política.

¿Por qué? Porque de alguna manera está asociada también, tiene un carácter residual en ciertos sectores donde se expresa como este aparheid, que es educacional y es social; osea, los estudiantes que se ven excluidos de la educación, tienen mucha frustración, acumulan mucha rabia, y además lo que es la parte social en general.

Eso uno no lo puede resolver como organizador de una manifestación, porque sería una solución inmediadista y de parche.

Un problema profundo y estructural requiere una solución profunda y estructural, y por eso nosotros planteamos también el tema de la educación, para evitar eso, para que todos seamos incluidos dentro del proceso educacional y tengamos igualdad de oportunidades, y no se genere esta violencia particular, producto de una violencia estructural.

Es evidente que en las marchas existen estas situaciones, que requieren un análisis mayor y que eso es lo que muestran al final, como si la marcha hubiese sido todo eso, y los medios de comunicación se aprovechan de esa imagen, la hacen muy superficial y no van al fondo del asunto.

Creo que hay un problema que atender y saber tratar, pero además señalar que eso no es algo como casual, sino que también hay una incitación por parte de Carabineros, osea, la represión es evidente en Chile, los medios de comunicación no lo señalan muy bien acá, pero creo que en Latinoamérica se conoce de alguna forma lo que es la represión, la transgresión de los derechos constitucionales, lo que ha pasado en las últimas tres jornadas es evidente: detenciones ilegales, asesinatos -que no es solamente este año, sino que han surgido en los gobiernos de la Concertación también- fuerte represión, violencia física y además hechos de tortura.

Se interpuso una querella, producto de que a un ex dirigente, sabiendo que es un ex dirigente lo detuvieron y hubo maltrato físico, psicológico, y práctica de tortura evidente.

Hay también una política de represión, que incentiva a la violencia y que tampoco es lo que se muestra. Incitan la violencia y muestran la violencia del otro lado, pero no la que se comete desde la fuerza de carabineros.

Camila, durante las últimas movilizaciones hemos visto que han venido estudiantes de otros países de América Latina, a apoyarlos y a manifestarse con ustedes, tú misma también vienes llegando hace pocos días de un viaje a Brasil. ¿Cuál es el rol que está jugando el movimiento estudiantil chileno en el resto de los movimientos estudiantiles de América Latina?

Primero señalar que históricamente los movimientos estudiantiles han propiciado instancias de interrelación entre sí, en Latinoamérica por lo menos, pero en el mundo también.

Eso es producto, porque dentro de los procesos de movilización estudiantil, siempre hay sectores más politizados, estructuras políticas más consolidadas, que se dedican a generar lazos entre las organizaciones políticas de otro país, de Latinoamérica u otro continente, y eso por qué se debe, por lo menos, a dos factores diría yo, como determinante uno que objetivamente permite dar un proceso como de diálogo, de conocer la realidad, el punto en común, puntos diferentes de las problemáticas que viven, permite entender que los problemas no son locales, sino que corresponden a un sistema más global y además, a un ámbito subjetivo que permite este afán de solidarizar con los procesos, entender que no estamos solos.

Entonces, eso es como un apoyo tanto moral, pero también permite ver que cuando se gana por otro lado, en otro país, eso también constituye una victoria para los movimientos del otro país donde se está mirando, y eso genera de alguna manera buena expectativa, y plantea que realmente a través de la organización, de la movilización, se pueden lograr conquistas.

Hay dos elementos ahí muy importantes, que se entienden y que son parte como de la conciencia de los movimientos estudiantiles, y así significa un compromiso por seguir manteniendo esos lazos, hoy día se evidencia, y obviamente cuando Chile está con un proceso tan álgido, donde el movimiento estudiantil ha propiciado un movimiento social, eso desde los otros países se ve como un ejemplo porque de alguna forma los movimientos estudiantiles nunca han sido por demanda solamente gremial o corporativa, sino que apuntan a generar una conciencia mayor en la sociedad, en su conjunto.

Es por eso que de alguna forma en otros países y en otras juventudes latinoamericanas, han estado pendientes, y algunos han podido visitarnos para conocer cómo se vive este proceso, y poder también llevar esta realidad a sus países y ver cómo esto constituye a lo mejor una herramienta dentro de las discusiones, o dentro de la organización que puede fortalecer ambas cosas, es decir, la discusión, la movilización, la orgánica.

¿Se han dado coordinaciones entre los distintos movimientos a nivel latinoamericano?

Sí, se han dado hace décadas que se vienen dando instancias orgánicas de relaciones internacionales en Latinoamérica y el Caribe, a través de la Oclae, y se realizan constantemente congresos para discutir distintos temas de interés de la juventud, tanto la educación, cultura, medios de comunicación, solidaridad internacional; sobre distintos modelos, el capitalismo vs socialismo; entonces hay instancias que saben propiciar hace muchas décadas para que la juventud se encuentre, solidarice, pero también se vaya con elementos para madurar su mismo proceso de construcción en cada territorio.

Y eso también se está dando en el mundo entero, no solamente en Latinoamérica y el Caribe, sino que hay organizaciones que están generando lazos y están en constante comunicación también con lo que se vive acá. La última instancia fue el Oclae, en Uruguay donde hubo, creo porque está en todo el cono sur, pero también del Caribe participaron, en un proceso que duró en sana discusión como una semana.

¿Qué coordinaciones se dieron en este último encuentro en Uruguay, hay acciones a seguir en conjunto, hay alguna planificación?

Sí, hay una agenda y lo más importante dentro de esa agenda es una movilización, una jornada de lucha internacional en Latinoamérica, que se va a dar a comienzos del próximo año, se está programando, y bueno, además se determinan responsabilidades, quiénes van a ser miembros de la nueva mesa ejecutiva de la Oclae, quiénes van a estar a cargo de las comunicaciones, de cómo difundir lo que está pasando en todos los movimientos de Latinoamérica y el Caribe, y además, hacen síntesis de los foros, seminarios que se desarrollan durante la jornada.

Estas movilizaciones que se harían durante el próximo año, en conjunto con otros países de América latina, ¿Tienen algún petitorio en común, o alguna directriz política que los guíe?

Es que hay ejes fundamentales que son comunes, las discusiones se dan durante los congresos más a fondos, pero hay lineamientos políticos que se mantienen y que dan sustento a las convocatorias de esta jornada de lucha latinoamericana internacional que tiene que ver obviamente con reafirmar esto de la solidaridad en los movimientos, la defensa de la educación pública, de los derechos en general, y un último elemento que tiene que ver contra la represión.

Esos tres ejes se mantienen muy fuertes, y bueno ahora se reafirman con lo que está pasando en Chile, que tiene mucho sentido, osea esto de la solidaridad internacional que se ha expresado, se reafirma, esto de la lucha por la educación pública, factor común de todos los movimientos estudiantiles y contra la represión, producto de lo que está pasando aquí, particularmente.


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