martes, 25 de octubre de 2011

LA GÉNESIS DEL PROYECTO K

Por Adriana Vega
Cuando se llevó a cabo la Cumbre de Presidentes en Mar del Plata celebrada un 4 y 5 de noviembre de 2005, sus fortuitos visitantes se colmaron de esperanzas a pesar del contraste de una ciudad poco dispuesta para acontecimientos organizados por el Presidente Néstor Kirchner en contra del Genocida representante del neo nazismo.
Con un grupo de compañeros de la Asociación Martí se decidió viajar el jueves por la noche e integrar la Marcha contra Bush en la que más de cincuenta mil personas dijeron entonces NO AL IMPERIALISMO mientras en toda la República se organizaban repudios similares, sin sentirse demasiado a favor ni en contra del gobierno y con intención de repulsar al nefasto presidente de Estados Unidos.
Realizado el viaje por una Ruta 2 desolada y por un camino que brotaba como de fantasmas, se podía ver a cientos de vehículos de todas las especies y tamaños circulando hacia la ciudad balnearia, dato que revelaba una concurrencia abundante. En todo el recorrido no había un solo teléfono de auxilio ni paraderos donde comprar nafta, agua o ir al baño, salvo el Automóvil Club Argentino de Dolores que apenas iluminado brindó resguardo a la gran cantidad de viajeros.
A las cinco de la mañana se abordó el sitio y a las seis y media se integró la Marcha junto a la gente del tren Alba ubicándonos detrás de las banderas cubanas que portaban enviados por Fidel los inmensos atletas Teófilo Stevenson y Javier Sotomayor, entre otros grandes.
Los invitados especiales del tren Alba y la entusiasta Delegación Cubana brindaron colorido y música caminando sin lluvia todavía, con demasiado frío, cantando con alegres canadienses y contra el visitante con tic de Emperador.
La calle Independencia era un espejo de ciudad temerosa: desierta, casi inhóspita. Sin quioscos, ni venta de alcohol, ni de diarios. Sin bares, estaciones de servicios, ni sanitarios. Una ambulancia que ululaba para abrir la cabecera con el fin de que algunos grupos adelantaran, en tanto el público perseguía a Maradona que por falta de seguridad y el asedio debió irse al Estadio dejando una marcha vacía de periodismo. Había poca gente observando y en unas cuantas ventanas la Bandera Argentina. Lentamente, la muchedumbre comenzó a darse cuenta de que los visitantes no representaban peligro y con timidez se integró. Entonces empezó a llover torrencialmente y la marcha anduvo con tesón hasta llegar al sitio convergente.
El acto de la cancha mundialista fue una algarabía popular donde el color de las banderas, el fervor de los cánticos y las consignas rivalizaron en entusiasmo anti-bushiano.
Ubicados en la platea trasera del estadio con fogosos uruguayos que llegaron a montones, alguien contó que la gran columna de la izquierda argentina estaba demorada, pero más tarde se la vio posicionarse sobre el césped cuando otra vez empezaba a llover. El Estadio colmado contiene cuarenta y cinco mil personas con asientos. Si se agrega que el campo de césped estaba repleto se pueden hacer cálculos certeros. Éramos muchos, muchísimos.
Los argentinos somos especialmente divisibles y perdemos más tiempo en atacar aún a quien piensa lo mismo, que en construir una alternativa para la liberación y eso era de lo que se trataba y nosotros desconocíamos. Las recomendaciones escritas de Alarcón y las manifestadas por Chavez con respecto a la unidad fueron mensajes relevantes y muy necesarios. La unidad justamente es lo que más cuesta, la gran alegría fue abrazarnos con una amiga peronista que tiene hermana y cuñado desaparecidos.
Y si bien las banderas ondeaban por la soberanía y la libertad, no se puede idealizar que había llegado a la ciudad el calor de un pueblo unido. Algunos mostraban desconfianza, daban datos dudosos, seguían desconectados o intentaban copar la cabecera vaciando de contenidos a una unidad reiterada por los líderes, hasta que Chavez tomó la palabra.
Fidel, muy propuesto por él en su discurso, fue una vez más aplaudido y vivado por grupos evidentemente peronistas. El CHE aparecía como cabecera del acto y estaba en todas las banderas. La compañera ecuatoriana representante de los pueblos originarios hizo vibrar de emoción y la disertación del Presidente Venezolano sostenida, ovacionada y asentida con unción popular. Como nota de color, mágicamente y en tres soplidos logró detener la lluvia.
Todo finalizó con frenesí revolucionario cuando comenzaba a salir el sol y se corría la voz de que Bush se había retirado indignado antes de finalizar la Cumbre.
Volviendo nos enteramos de los disturbios a sesenta kilómetros de Mar del Plata y que los jóvenes “violentos” al parecer bien organizados, no chocaron con la policía de la provincia quien ni se inmutó dejando hacer. Se corrían rumores de que obró la CIA, y también que arribaron cubanos y argentinos con dinero fuerte desde Miami para dirigirlos y que los medios reseñaran vandalismo olvidando el éxito de la Cumbre de los Pueblos, la mordaza que atornilló al ALCA y la cintura política puesta en ello.
Pero eso fue sólo un rumor y se les tapó la boca. El estallido quedó como lo que realmente era: un imparable rechazo hacia el Imperio donde los organizadores de la CUMBRE DE LOS PUEBLOS ofrecieron un espacio abierto de libertad y conciencia. Los talleres habían mostrado trabajos cuidadosos destacándose la Tribuna Antimperialista y la Mesa de los Cinco Héroes, con la visita de madres y esposas. El gran mural de Fidel en el estadio con otros presidentes que hoy orillan su altura, funcionó como señal luminosa en una de las reuniones más importantes que había tenido el país en mucho tiempo y en contra de la bota imperial que amenazaba nuestra soberanía.
El fascismo sólo es aplaudido y respetado por aliados dueños de medios rimbombantes que recogen dádivas y nunca recibirá el pueblo.
Y está muy claro que el nativo argentino y el gobierno de entonces conocían muy bien lo que representaban BUSH y sus mayordomos serviles. Enemigos descarados, usureros y corruptos al que entonces y ayer 23 de octubre del 2011 se corrió con cajas destempladas, dando nacimiento a este milagro, la segunda reelección de una Dama Argentina como Presidenta de la República por absoluta mayoría.
Ese día, el de la Marcha a Mar del Plata, fue la Génesis del proyecto K que ahora está en pleno recorrido y no podemos descuidar.
Buenos Aires, 24 de octubre del 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario