Miami, 27 ene (RHC) El periodista cubano residente en Miami
Miguel Fernández, quien ha estado colaborando recientemente con La pupila
insomne ha
denunciado que a partir de que esa publicación diera a conocer su texto ”Nos
traicionaron”, dice Reina Luisa Tamayo, que ya no llena titulares en la prensa
de Miami ” ha comenzado a recibir una “ola de amenazas,
incluso contra la vida”.
Fernández denuncia en su blog Cuba, La Isla Infinita que los autores de tales actos buscan
romper su tranquilidad y su derecho a expresarse.
Como bien señala nuestro colaborador, el
texto de referencia que publicamos también en Cubadebateacompañado
del video con las declaraciones de Reina L. Tamayo, “no excede los
límites de las declaraciones hechas por la señora Tamayo y en muchos de sus
párrafos, se citan casi textualmente sus propias declaraciones cargadas de
nostalgia, dolor y resentimiento contra grupos y personas que manipularon su
estancia en Miami”.
Pero al
parecer, la amplia difusión que tuvo en numerosos espacios de Internet ha
irritado a sectores extremistas de origen cubano radicados en EE.UU.
“Nada
dudo de quienes se prestan para este trabajo sucio. Hay un largo historial de
víctimas fatales por el solo hecho de pensar diferente a esa facción extremista
que pretende seguir imponiendo su pensamiento contra Cuba y su pueblo.”,
expresa en su texto el periodista.
“El
fanatismo intolerante de los exiliados recalcitrantes de Miami provocó el
asesinato en Miami de Luciano Nieves Mestre, el 21 de febrero de 1975; del
joven emigrado cubano Carlos Muñiz Varela, el 28 de abril de 1979, en las
calles de San Juan, Puerto Rico, y del activista Eulalio José Negrín Santos, en
1979, que cayó abatido a tiros ante los ojos de su hijo de 12 años, en las
calles de New Jersey, todos, por tratar de conseguir un acercamiento con la
Patria que los vio nacer”, añade.
Recuerda
Fernández que “otros periodistas cubanos, en Miami o en Cuba, también son
objetos de amenazas contra su vida y su integridad física, solo por tener un
pensamiento diferente a quienes suponen que la Revolución cubana y los millones
de seguidores que dentro de la isla la respaldan y sostienen, tienen que
desaparecer”; y agrega: “Estar lejos de la Patria, y sostener un rincón de
lealtad a su pueblo, es un acto sacrílego para los que solo saben hablar con el
lenguaje de las pistolas y las bombas. Pero aquí estamos, sin claudicar ni rendirnos”.
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