domingo, 29 de enero de 2012
EL FALSO PRESO POLÍTICO Y SU FALSA HUELGA
Por Manuel E. Yepe
Quien quiera explicarse la razón del momento escogido
para el lanzamiento de la reciente manipulación propagandística que costó la
vida de un prisionero en Cuba, debe considerar los hechos a la luz las
dificultades cada vez más grandes que encuentra la extrema derecha
estadounidense para justificar su política hostil hacia Cuba en las actuales
condiciones de la isla y la región en su conjunto.
Lo cierto es que se han conjugado una serie de
circunstancias de pronóstico muy halagüeño que dotan al país de una atmósfera
excepcionalmente positiva para la gobernabilidad.
Así, el momento político que vive Cuba a raíz de las
reformas previstas en el programa que aprobó el más reciente Congreso del
Partido Comunista, que ya comienzan a hacerse realidad, crean en la población
un sentimiento optimista de confianza en la capacidad del país para superar las
dificultades con la misma disposición con que se han vencido estas durante más
de medio siglo.
En el plano económico, está teniendo lugar un crecimiento
acelerado del turismo extranjero que ha hecho de la temporada actual una de las mejores en mucho
tiempo, poniendo incluso a prueba la habilidad de Cuba de hacer frente a tanta
demanda.
“Los hoteles están llenos hasta el tope y la Habana
Vieja, centro histórico de la capital se
ve repleta de turistas de todo el mundo que aprovechan el cálido sol invernal
en cafés al aire libre y paseando por sus estrechas calles coloniales”, ha
constatado el corresponsal de la agencia británica Reuters en Cuba.
El 22 de enero, no obstante la prohibición de viajar a
Cuba que impone el bloqueo a los estadounidenses, el diario New York Times
colocó a Cuba en el décimo lugar de una lista de las 45 ciudades del mundo más
recomendables para los turistas de ese país en 2012, por sus ofertas culturales
y turísticas.
También asusta a los adversarios de Cuba el anuncio de la
visita al país caribeño del papa Benedicto XVI el próximo 26 de marzo,
considerando lo mucho que aportó al prestigio de la diplomacia cubana la visita
del anterior papa Juan Pablo II, en enero de 1998.
En enero de 2012, llegó a los mares al norte de La Habana
la plataforma Scarabeo 9, fabricada en China y Singapur para realizar trabajos
de perforación y exploración petrolera destinados a determinar el potencial de
petróleo y gas en la zona económica exclusiva de Cuba en el Golfo de México.
Esos trabajos, que se realizan en virtud de un convenio entre la empresa cubana
Cupet y la española Repsol, son tan
significativos para el futuro económico de Cuba que despertaron una
intensa campaña en contra de su realización en el Congreso de Estados Unidos,
con papel protagónico de los legisladores de origen cubano, todos acérrimos
detractores de la revolución cubana, promovidos por la extrema derecha
estadounidense en años recientes.
Este conjunto de escenarios de reservado pronóstico para
los enemigos de la revolución cubana -junto a otros que se manifiestan en el
ámbito hemisférico, tales como los avances y logros de los gobiernos defensores
de la independencia, la solidaridad y unidad de los países latinoamericanos y
el surgimiento de organizaciones regionales nuevas con exclusión de Estados
Unidos- debe haber aconsejado que se lanzara la “goebeliana” manipulación del
preso de conciencia muerto en una huelga de hambre en Cuba, cuando no había
habido ni una cosa ni la otra.
Ha sido fácil demostrar que el fallecido no era preso
político o de conciencia sino común. Y más sencillo aún aclarar que no hubo
huelga de hambre alguna pues se observa que la razón de ser de una huelga de
hambre es la denuncia y de esta no se tuvo la menor noticia en la prensa
corporativa, como es sistemático cuando se trata de protestas en países que no
son simpáticos a Washington. No hubo que aclarar que el sujeto contó con todas
las atenciones médicas porque el prestigio cubano en esta área lo hacía ocioso.
Como acertadamente escribiera el poeta, dramaturgo y
sagaz periodista vasco nacionalizado dominicano Koldo Campos Sagaseta en su
columna Cronopiando del Periódico El Nacional, se trató de “un condenado por
violencia machista que creyó que iba a escapar inmune si aceptaba ser investido
como pacífico demócrata injustamente encarcelado, con la cómplice cobertura de
los grandes medios de comunicación (y le) convencieron que su posibilidad de
evitar la cárcel dependía de convertir el infame delito de agredir a su mujer
en el cívico derecho de exigir la democracia”.
Y fue así como el fanatismo mercenario contra la
revolución cubana sumó una baja más a su largo historial homicida.
Hubo otras víctimas, aquellos que, por desinformación o
por dinero, se sumaron a la burda campaña contra Cuba.
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