domingo, 15 de enero de 2012

Esposo de la “loba feroz” en aprietos por estafador


Percy  Francisco Alvarado Godoy

Los indios Miccosukee han acusado a su antiguo abogado, Dexter Lehtinen, esposo de Ileana, la ultraconservadora e intolerante anticubana en el Congreso norteamericano, ”de cometer negligencia cuando aconsejó a la tribu en materia de impuestos sobre ingresos”, según comenta El Nuevo Herald, “derivados de la distribución entre sus miembros de cientos de millones en ganancias del juego.”

El vivaracho de Dexter, tal vez aconsejado por su tramposa esposa, o tal vez sintiéndose impune por esa fracturada relación, recibió la apetitosa cifra de  $50 millones de USD, en 20 años, como consejero general de los Miccosukee. Fullero y diestro en estas lides de enmarañar las cosas, el vivaz abogado está hoy contra la pared, gracias a su negligente proceder.

Como un moderno Tom Mix de los ardides, no acude ni a revólveres ni a su  jamelgo Silver, para exterminar indios. Le basta solo con estafarlos y vivir, a costa de ellos, una vida pudiente y sin complicaciones.

En el año 2005, la Comisión Nacional de Juegos de Azar Indios, emitió un documento autorizando a las tribus para hacer sus distribuciones de los juegos de azar, “siempre y cuando presenten un plan, informen sobre los pagos de la renta, y descuenten los impuestos”, pero su famoso asesor no los orientó debidamente al respecto. Prefirió callar, embolsillándose altas sumas de dinero. Lo demás es conocido por todos. El golpe bajo no se hizo esperar: “el juez federal de distrito Alan S. Gold dictaminó que el poder soberano del gobierno de Estados Unidos estaba por encima del de la tribu.”

El IRS ha acosado permanentemente a los indios, sin tener en cuenta que fueron embaucados por Dexter Lehtinen, lo que es una mala práctica y deberían sancionarlo con la expulsión del Colegio de Abogados de los Estados Unidos. Pero el tráfico de influencias pulula libremente en ese país y el estafador no ha recibido ni una sola amonestación. Su mala fe se puso sobre el tapete en una carta escrita por él, en fecha 27 de junio de 2006, donde dijo al IRS: “Los miembros de la tribu Miccosukee no están obligados a pagar impuesto sobre la renta, ni la tribu tiene obligaciones correspondientes de retener impuestos”.

Hoy, cuando ha recibido una notificación de la demanda contra él por negligencia, por parte de la tribu Miccosukee, quienes lo desahuciaron como su abogado en el 2010, acude al más sucio chantaje, amenazándolos con revelar información sensible referida al conflicto de sus otrora clientes con el gobierno de Estados Unidos. Otra causa directa para expulsarlo de la práctica del oficio por difundir secretos de los clientes, refrendado bajo juramento.

Lehtinen, como Poncio Pilatos, ha querido lavarse las manos y miente al declarar que  hace años advirtió a la tribu sobre el deber de pagar millones de dólares en impuestos federales atrasados. Ahora se protege, a través del abogado Joseph Klock, rechazando la demanda al argüir que no pueden hacer efectiva la demanda en un tribunal de circuito, porque éste está en el Parque Nacional de los Everglades, donde el estado no tiene jurisdicción.

Vivo, el hombre, ¿no?

La Habana, 15 de enero del 2012

No hay comentarios:

Publicar un comentario