Tomado
de Infobae.com - 23-02-12
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El
gobierno brasileño empleó a reos y obreros que eran explotados en tareas
agrícolas para avanzar en los preparativos de la próxima Copa del Mundo.
Los contratados aseguran que la medida les "da dignidad"
Crédito foto: Reuters
No fue una decisión difícil para Chiquinho,
un ladrón de bancos convicto: pasar el día en su celda o ganar dinero
trabajando al sol, ayudando a construir un estadio para elMundial de Fútbol de
2014.
Nivaldo Inacio da Silva, quien estaba siendo
explotado en un trabajo en el que se lo trataba casi como esclavo, tuvo una
decisión igualmente fácil: recoger algodón por dos dólares al día o ganar
ocho veces más como albañil en otro estadio de la Copa del Mundo.
Los dos están aprovechando la oportunidad de
trabajar en los preparativos para el torneo, cuyos organizadores fueron
acusados de incurrir en gastos excesivos y malversar fondos públicos.
Silva y Chiquinho, cuyo nombre es Francisco
das Chagas Queiroz, son algunos de los beneficiados por la celebración de la
Copa del Mundo al recibir oportunidades laborales con las que no contaban.
Son parte de programas para
ayudar a quienes no tienen perspectivas en el mercado laboral,
aprovechando las oportunidades que abre la cita deportiva.
"Esto es lo mejor que me sucedió", dijo
Chiquinho, de 52 años, en una entrevista telefónica con The Associated
Press. "Este tipo de trabajo nos da dignidad, algo para el futuro. Si
hago un buen trabajo aquí, quizás la compañía quiera emplearme cuando salga en
libertad", manifestó.
Lleva en prisión varios años, desde la década
de 1980, tras ser condenado por robo de bancos en el estado de Minas Gerais. Tendrá
derecho a libertad bajo palabra este año, en parte porque su sentencia fue
reducida gradualmente gracias a su trabajo en la renovación del
estadio Minerao en Belo Horizonte.
Chiquinho es supervisor de limpieza donde
otra veintena de presos están trabajando. Además de colocarlos en la fuerza
laboral, el programa del Consejo Nacional de Justicia ofrece capacitación
para facilitar su acceso al mercado laboral una vez que salgan de la
prisión.
El plan ya ayudó a 2.200 reos en
el país y actualmente 59 trabajan en algunos de los 12 estadios de la
Copa.
Él y los otros prisioneros se levantan a las
cuatro de la mañana todos los días de la semana para un viaje de dos horas
desde su penal hasta el Mineirao y trabajan hasta tarde antes de regresar.
Pero no se quejan.
"Nuestra vida está mejorado gracias a
esta oportunidad", dijo Chiquinho, que anteriormente trabajaba dentro
de la prisión y que actualmente incluso es autorizado a estudiar en la
universidad. "Voy a poder decir que fui parte de esta Copa del Mundo, voy
a enorgullecerme de ello. Esto va a ser parte de la historia", afirmó
emocionado.
A unos 1.600 kilómetros, en la ciudad
occidental de Cuiaba, Silva tiene una oportunidad similar.
Trabajaba en una granja de algodón bajo
condiciones que el Gobierno describe como de esclavitud. Muchas veces tuvo que
dormir en el campo, no tenía acceso a baños ni a agua limpia y recibió comida
sólo esporádicamente. Tenía que recoger algodón y limpiar campos por dos días
antes de recibir paga.
Pero cuando Silva y una decena de
trabajadores fueron rescatados de la granja -luego de que uno de ellos se
escapara y alertara a las autoridades-, fueron enrolados inmediatamente en
un programa creado por el Ministerio de Trabajo en el estado de Mato
Grosso que capacitó a esos trabajadores para encontrar empleos en la región.
Tuvo, entonces, la oportunidad de trabajar en la
construcción del estadio Arena Pantanal, que será sede de cuatro partidos
del mundial.
"Hablamos con el consorcio de compañías
que construyen el estadio y lo convencimos de que podían emplear a esos
trabajadores una vez que fuesen entrenados apropiadamente", explicó
Valdiney Arruda, que está a cargo del programa. "Ellos sabían que era una
buena oportunidad y abrieron puestos para los trabajadores. Estos
estudiaron y ahora tienen albergue y comen bien gracias a ello".
Silva, de 44 años, es uno de 25 individuos
que trabajaban en condiciones de esclavitud empleados por el Arena Pantanal. Comenzó
como ayudante de albañil, ganando más dinero que lo que hizo previamente en su
vida, y se está preparando para encontrar una mejor posición en el futuro
cercano.
"Mi vida es completamente
diferente", expresó a la AP. "Mucho cambió. Ahora gano buen
dinero, estoy contento. Estoy ayudando a construir uno de esos estadios y
con suerte podré un día mostrárselo a mis hijos", contó.
Las compañías que emplean a los ex esclavos
dicen que fue una decisión fácil aceptar a esos trabajadores porque el
sector de la construcción civil está teniendo problemas para atraer mano de
obra.
"Gracias a este programa, ellos van a
poder seguir trabajando en la construcción civil en el futuro", dijo
Simone Ponce, vocero del consorcio Santa Barbara y Mendes Junior. "El
legado social va a ser tremendo", aseguró.
Fuente: AP

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