Publicado en Cubadebate el 23
Febrero 2012
El anuncio por el presidente Hugo Chávez de que
se le realizará otra operación en el mismo sitio de donde se le extrajera hace
un año un tumor maligno ha provocado una mezcla de incertidumbre y de profunda
solidaridad en Venezuela, por no hablar de sus admiradores en todo el mundo. La
etiqueta #PalanteComandante recorre la red social Twitter en ese país.
El apoyo popular a Chávez en trece años de
gobierno es digno de reflexión, pues en la última década ningún otro líder
político mundial ha sido tan satanizada por los pulpos mediáticos. Y esta
popularidad se mantiene y sedimenta, contrariamente a la creencia convencional,
justificada en otros casos, de que el ejercicio del poder desgasta a los
líderes. Pero no es un milagro, se explica por las realizaciones de su gobierno
y su personalidad, unas y otra inseparables.
Como el espacio no me permite aprehender una
obra gubernamental tan multifacética y fecunda tomo de ejemplo la lucha
contra la pobreza y la desigualdad y contra otros flagelos
latinoamericanos. Según datos de la Comisión Económica para América Latina
de la ONU (CEPAL), en 2010 Venezuela presentaba el tercer lugar en la región
entre los países con menor porcentaje de pobreza, un 27.8, detrás de Argentina
y Uruguay (8.6) y Panamá(25.8).
Pero este no es el dato más revelador, sino que
entre 1999, cuando Chávez asumió la presidencia, y 2010, la pobreza se redujo
de 49.4 a 21.6 por ciento. En ese mismo periodo la pobreza extrema descendió de
22.2 a 10.7, pero datos oficiales actualizados a 2011 la sitúan en un 6.8, con
cerca de dos millones y medio de personas que han salido de esa situación. Esto
solo ha sido posible por la dedicación de gran parte de la renta petrolera a la
inversión social, que pasó de 36 por ciento del presupuesto en los once años
anteriores a Chávez a 62 por ciento en los once transcurridos hasta hoy,
aproximadamente 400 000 millones de dólares. Venezuela, y este dato es
decisivo, registra la mejor posición en Latinoamérica en la reducción de la
desigualdad del ingreso según el índice de Gini. De acuerdo con la Cepal
este índice “cayó a un ritmo superior al 2% anual y el ingreso laboral tuvo un
papel preponderante en la reducción de la desigualdad”.
Otro dato clave es que Venezuela fue el segundo
país de la región, después de Cuba, en erradicar el analfabetismo(2005), con
cerca de un millón y medio de alfabetizados. De ellos, cientos de miles se
sumaron y continúan en el sistema educacional, un colosal avance
revolucionario. La mitad del gasto social está dedicado a educación, que es
gratuita. La tasa media de educación primaria aumentó de 86.2 a 90 por ciento y
la de educación secundaria subió más de 20 puntos entre 1998 y 2009, una de las
más altas de la región. Esto significa la inclusión de cientos de miles de
niños que antes no asistían a la escuela. El número de maestros se ha
quintuplicado. Se han construido 1 500 escuelas y aumentado en 100 por ciento
la matrícula universitaria. Millones han tenido por primera vez acceso al
trabajo, la salud y una vivienda digna. El salario mínimo equivale a 360
dólares.
Pero las cifras no pueden expresar por sí solas
la colosal magnitud de la trasformación social y cultural que se ha operado en
Venezuela. La realización más importante de la revolución bolivariana es que
por primera vez en su historia el pueblo se ha sentido dueño de su destino,
elevando como nunca antes su autoestima al ser partícipe del rescate por el
presidente Chávez -junto a otros líderes de la región- del proyecto de unidad
latinoamericana de Simón Bolívar, encarnado en la Alba, Petrocaribe, Unasur, la
Celac y la derrota del Alca, avances sin precedente en la independencia e
integración latinocaribeña.
Chávez cuenta con un 64 por ciento de aprobación
a su gestión y es por mucho el favorito para ganar las elecciones de octubre
próximo. Oscar Schemel, director de la encuestadora venezolana Hinterlaces lo
explica así: ”Una señora, en un focus group, nos
dijo: ‘Los pobres antes no existíamos, ahora tenemos esperanzas’. Para mí, ahí
está la clave…”
Chávez fue lapidario en cuanto a su estado de
salud y el futuro: “Que nadie se alarme, y yo diría que nadie se alegre, porque
independientemente de mi suerte personal, esta revolución tiene rumbo y nada ni
nadie podrá detenerla”.
(Tomado de La
Jornada)

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