Los miembros de la Eurozona discutían anoche la letra chica del acuerdo sobre la ayuda a Atenas
A muchos trabajadores no se les paga desde hace meses. Hay una tensión social creciente: un 30 por ciento de la gente vive por debajo de la línea de pobreza. Los griegos no quieren pagar más impuestos a un Estado que no los ayuda.
Por Patrick Cockburn *
El premier griego Lucas
Papademos (izq.) se encontraba ayer en Bruselas durante las reuniones que
trataron el rescate a su país.
Desde
Atenas
Los griegos están enojados y resentidos pero también resignados
mientras esperan el paquete de rescate que determinará su futuro, que está
siendo acordado en Bruselas. Su sentido de resignación proviene de ser
conscientes de que la influencia de Grecia en el resultado final del rescate es
limitado. Las protestas callejeras desaparecieron por ahora porque no son consideradas
efectivas y los manifestantes de los sindicatos y de la clase media empobrecida
se asustaron por la violencia y los incendios que acompañaron las últimas
grandes manifestaciones. La gente también está influenciada por la insistencia
del gobierno de que Atenas no tiene otra alternativa más que aceptar los duros
términos de la Eurozona.
Los griegos quieren quedarse en el bloque de la moneda única pero
son escépticos sobre las medidas de ajuste que han llevado a la economía a caer
en picada. Esto no quiere decir que quieren caer en el default y volver al
dracma. Una encuesta de opinión muestra que el 73 por ciento de los griegos
quieren quedarse en la Eurozona, pero el 49 por ciento duda si Grecia seguirá
ahí dentro de dos años.
La reorganización significará, por lo menos inicialmente,
desorganización. Un ejemplo de esto fue visible con los esfuerzos por reparar
los 200 o más semáforos rotos en el centro de Atenas durante los disturbios.
Para ahorrar dinero, la responsabilidad de mantener los semáforos había sido
transferida recientemente del Ministerio del Interior a la municipalidad de
Atenas. Pero nadie se había ocupado de transferir personal experto y equipo
especializado. Hubo una demora inicial mientras esto se hizo a las apuradas.
Los trabajadores despachados rápidamente del ministerio se
pusieron a reparar las luces, pero se detuvieron a las 5 de la tarde, señalando
que las horas extras habían sido abolidas como una de las medidas de reducción
de costos. El trabajo fue demorado nuevamente mientras se llegaba a un acuerdo
sobre como pagar a los ingenieros. Los griegos están disgustados porque son
ridiculizados internacionalmente como haraganes cuando en realidad muchos de
ellos tienen dos o tres trabajos de bajos sueldos para poder llegar a fin de mes.
A muchos trabajadores no se les ha pagado desde hace meses. Hay una tensión
social creciente: se estima que un 30 por ciento de la gente vive por debajo de
la línea de pobreza, pero saben que en las partes más ricas de Atenas es
difícil conseguir una mesa en un restaurante. La red de seguridad social es
terriblemente inadecuada. Dueños de negocios en quiebra y técnicos en
reparación de computadoras desempleados se reúnen en la miseria en colas para
obtener comida gratis.
Muchos de los problemas de Grecia surgen por no haber aumentado
los impuestos para pagar por los gastos del Estado y por confiar en los
préstamos, pero los grupos corporativos lucharán por sus negocios. Por ejemplo,
los médicos griegos recetan por demás medicamentos caros pagados por el Estado
o por las empresas de seguros. El gobierno quiere ahorrar mil millones de euros
ahí. Pero ya los médicos, un lobby poderoso, están poniendo avisos de
publicidad afirmando que las reformas evitarán que los pacientes tengan las
medicinas esenciales.
Con todo, la gente no quiere pagar más impuestos a un Estado que
hace tan poco por ellos. Los griegos escarmentados por las acusaciones de
corrupción endémica notan que los líderes de la Eurozona hablan poco de la
corrupción rampante que acompaña en gran forma las exportaciones de armas
costosas a Grecia de Francia y Alemania.
La sociedad griega no es maleable. Los súper ricos propietarios de
barcos conducen casi todos sus negocios fuera del país y no pagan impuestos.
Por lo demás, Grecia es una tierra de pequeños negociantes, pequeños
propietarios de negocios y empleados estatales que son numerosos pero mal
pagos. Es poco probable que esto cambie demasiado.
* De The Independent de Gran Bretaña.
Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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