Jorge Gómez Barata
La arquitectura y el funcionamiento del sistema político
cubano cuyo núcleo está formado por el Partido y el Estado es un referente de
la herencia soviética en Cuba. El sistema político es el más importante de los
logros de la Revolución, aquello de lo cual depende todo. Como en cualquier
lugar, en la Isla los avances y carencias del sistema político se reflejan en
el conjunto de la estructura social.
En la medida en que las estructuras políticas: estado /
gobierno / nación cumplen sus cometidos y son capaces de auto perfeccionarse se
beneficia el proceso en su conjunto. Del mismo modo, cuando los componentes
superestructurales carecen de idoneidad se estancan o retroceden, la inercia,
la rutina, en ocasiones la inconformidad y en casos extremos el caos, se
apoderan del organismo social.
El estancamiento político que con contadas excepciones
reinó en América Latina durante 150 años condujo a los actuales virajes
encabezados por la nueva izquierda. Europa Occidental reflotó en la medida en que
el reformismo socialdemócrata introdujo los Estados de Bienestar y en Cuba
floreció la primavera en 1959, momento en que, sobre la base del Programa el
Moncada, triunfó la Revolución. Esos ajustes, como evidencian las experiencias
de la Unión Soviética y los países del socialismo real, no siempre ocurren para
bien sino que a veces originan retrocesos sociales.
Los antecedentes del actual sistema político cubano son:
la administración colonial española; las
instituciones creadas por el Ejército Libertador; la ocupación militar
norteamericana (1898-1902); el período de la república liberal (1902-1959) y la
experiencia de la Unión Soviética. Flotando sobre esos contextos históricos se
perciben la tradición liberal clásica y las ideas socialistas que se entroncaron
con los ideales nacionales, martianos y antiimperialistas.
La administración colonial española, un periodo de más de
400 años, apenas ha dejado huellas y, salvo la división territorial en
provincias y municipios, es difícil encontrar otras referencias.
Los primeros intentos por crear un sistema político
autóctono aparecen en Cuba con las guerras por la independencia (1868-1895),
etapa en la cual los patriotas concibieron la República en Armas para
sintonizar la lucha por la liberación con los paradigmas del liberalismo y
tratar de lograr la independencia y construir a la vez la democracia. En ese
período se redactaron cuatro constituciones y hubo nueve presidentes.
La ocupación militar norteamericana bajo cuya férula se
redactó la primera constitución republicana y se efectuaron la primeras
elecciones, por partir del credo liberal, no añadió preceptos realmente nuevos
ni realizó aportes en materia de diseño del sistema político y, de no haber
sido por la imposición de la Enmienda Platt que cercenó la independencia de la
república, institucionalmente hubiera pasado inadvertida.
En materia de perfeccionamiento del sistema político lo
más destacado en la era republicana fueron la Asamblea Constituyente de 1940
que, como fruto de la llamada Revolución del 30, movimiento que coincidió con
el auge de las fuerzas nacionalistas y de la izquierda marxista, fue aprobada
la Constitución de 1940, que junto a la abolición de la Enmienda Platt en 1934
fueron los logros políticos más importantes de la época.
Ningún pueblo, en tan breve período, pasó por tantas
experiencias: última colonia de España, escenario donde en la misma generación
fueron derrotados dos dictadores (Machado y Batista) y realizada la revolución
popular por vía armada. Cuba fue el primero y único país occidental en adoptar
el sistema socialista, un aliado soviético en el hemisferio y la única
revolución que por 50 años ha retado a Estados Unidos y vive para contarlo.
No obstante de todas las experiencias políticas,
únicamente la procedente de la Unión Soviética mantiene presencia y vigencia en
el diseño de la arquitectura y la funcionabilidad del sistema político cubano
cuya construcción, en todas las épocas se ha realizado a la precipitada y bajo
enormes tensiones.
Para ilustrar lo intenso de este proceso, un día escuché
al presidente Raúl Castro comentar que cuando Fidel nació en 1926, de haber
sobrevivido José Martí hubiera tenido 73 años. No sólo podían haberse conocido
sino ser maestro y discípulo.
Los antecedentes del actual sistema político cubano no lo
explican todo pero sin ellos no se entiende nada. Allá nos vemos.

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