Por Elsa Claro
Foto Roberto Stuckert Filho
Amaneciendo este
febrero bisiesto, se iniciaron las primeras perforaciones en aguas
profundas, a 50 kilómetros de las costas cubanas, por parte de Repsol-YPF, que
asociada con la Noruega Statoil y la india Oil and Natural Gas Corp,
forma un equipo de 6 empresas partícipes en el mismo objetivo.
Un par de semanas
antes, cruzaba frente al Morro habanero la esperada plataforma petrolera semi
sumergible Scarabeo 9, justo mientras transcurría una visita
de Dilma Rousseff, nada protocolar y sí estratégica, según ella calificara
los vínculos entre el gigante suramericano y la Isla, registrando una alta
dosis de atractivo pragmatismo al hacerse acompañar en este viaje por
empresarios brasileños.
Varios vienen
trabajando en distintos escenarios económicos cubanos, incluyendo las
avanzadas obras de la Terminal de contenedores en el Puerto de Mariel que
visitara la jefe de estado quien durante su estancia supo sobre la concesión
hecha a su coterránea, la multifactorial Odebrecht, para administrar un
central azucarero de la provincia de Cienfuegos. Será la primera en tener a su
cargo la gerencia plena de una instalación de este tipo. Esa firma acumula gran
experiencia tanto en el procesamiento de la gramínea, como en la producción de
etanol, aparte de su trayectoria en grandes obras de ingeniería e
infraestructura.
Como casi todo lo
dicho en Cuba es cuestionado, también fue puesta en duda la real decisión
de abrir al capital extranjero, la que fue por mucho tiempo, la primera fuente
de ingresos nacional. El hecho, por sí mismo, prueba que la voluntad no solo se
anuncia, existe, si bien se requieren ofertas juiciosas y serias para el
emprendimiento.
También en los
primeros días de este febrero 2012, fuentes oficiales indicaron que las
prioridades del gobierno presidido por Raúl Castro Ruz en cuanto a inversiones
extranjeras, se ubican en la esfera del petróleo y la minería, donde existen
contratos con varias naciones operando y otras interesadas o en la búsqueda de
metales preciosos clásicos u otros como cobre, plomo y zinc, etc., sin
abandonar, por supuesto, las gestiones del sector turístico y las actividades
inmobiliarias, aparte de las ya bien acreditadas, como son la industria
farmacéutica, los sistemas de servicios o de pruebas médicas y la
biotecnología.
Estas acciones no son
vírgenes. Proceden de los años 90, cuando Cuba perdió de forma abrupta sus
principales suministradores-compradores y tuvo que proceder a una reforma
sustancial de su economía, para la cual se hizo una apertura a las asociaciones
con el capital extranjero (ley 50) y una reorganización de sus estructuras en
el comercio exterior y las líneas de desarrollo interno.
La primera de las
entonces nuevas empresas mixtas, fue el hotel Sol Palmeras, construido en
Varadero (1988) con la experimentada Meliá española, puntera de la llamada
industria sin humo, que a partir de entonces cobró auge con esta y otras
sociedades de diferentes países.
Entre ese inicio y
hasta 1993, casi todas las empresas mixtas fueron de pequeño o mediano porte,
pero en el verano de ese año se profundiza el empeño y ya para finales del
94, se amplifica el número y calidad de las asociaciones cubano-extranjeras,
sobre todo en la rama de los servicios, las telecomunicaciones, construcciones
inmobiliarias, y, lo más importante: se erradican las limitantes para que el
capital foráneo invirtiera en las ramas productivas. O sea, este tipo de
transacciones se extendieron al sector industrial, afectado por la
descapitalización que provocara la crisis.
Poco, diría que nada,
se habla sobre una empresa 100% extranjera. Es panameña y radicó en la Isla de
la Juventud una industria para generar electricidad a escala local, con moderna
y eficiente tecnología, bajo la variante de construir-operar- traspaso
posterior al país anfitrión, según tiempo acordado.
Cuando se hace
referencia a inversiones directas en Cuba se ponen en tela de juicio, o se
obstruyen a través de múltiples acciones de los gobiernos norteamericanos,
desde la Helms Burton, que entre sus objetivos tuvo el de entorpecer el
incremento de tales evoluciones, o a través de la congelación de fondos e
interferencias financieras en terceros países, para no andar abundando en lo
descomunal, todo en busca de colapsar el proceso cubano.
Causan daños, limitan
a no pocos, pero no lograron impedir que España, Canadá e Italia o
Francia, Holanda, el Reino Unido, entre otros de Europa occidental o China y
Australia, sean inversionistas en la Isla, que a partir de una nueva fórmula de
integración regional, (ALBA, Petrocaribe) amplía sus opciones comerciales,
inversión y exportaciones bajo principios de complementariedad solidaria,
entre los países que conforman el grupo y otras no miembros, pero con interés e
insertadas en la factibilidad del intercambio y modalidades
económico-financieras dentro de la zona.
La envergadura de
obras como la refinería de Cienfuegos, desde donde se distribuyen hidrocarburos
para varias naciones caribeñas, o el polo de Mariel,
que convertirá a Cuba en un centro de recepción y distribución de mercancías o
alojamiento de industrias diversas, indican que el proyecto para
perfeccionar la economía cubana no está solo en los papeles ni en el
pensamiento de sus dirigentes. Es algo que anda y con sólido paso, aún cuando
le hagan falta retoques que parecen andar en camino, para hacer más atractivas
las posibilidades en el futuro.
Hace mucho, cuando ni
se suponía que ocurrieran los traumáticos acontecimientos que
convirtieron el mundo en unipolar, conversando con un empresario canadiense,
durante una de esas ofensivas anticubanas que nunca han faltado, él me dijo que
tanto su corporación como su gobierno confiaban en el decoro mostrado por las
autoridades cubanas que han honrado siempre sus compromisos.
Recientemente hablaba
con otro representante de capital externo y no se si quiso endulzarme los oídos
o si fue sincero cuando, satisfecho por el pago de adeudos a su firma, me dijo
algo similar a aquel otro, insertado en mi memoria reporteril.
Desde luego que no
todos se fían, que la situación económica imperante a escala global induce a
dudas, máxime con el cerco de que es objeto la Isla y que las tasas impositivas
pudieran resultar más ventajosas. Pero el creciente número de inversionistas no
solo en níquel, gas, petróleo, con diligencias disímiles en las zonas francas,
o asomados a la puerta abierta en el sector agropecuario, incluyendo la caña y
su procesamiento, están indicando que hay más pro que contra.
De otra parte y esto
es importante, una especie de retaguardia previsora, Cuba también explora hacia
fuera sus posibilidades. Ya existen más de 100 empresas mixtas y no solo en
Latinoamérica por vía del ALBA, sino también en África y Asia, sea en
forma de entidades cooperadas con el país receptor, o como filiales de las
empresas cubanas, en la consabida prestación de servicios especializados, sobre
todo el de la medicina. Pero hay, además, redes internacionales dedicadas
a la guarda y exportación de mariscos, tabaco o sistemas de investigación clínica
con tecnología criolla.
Este rudimentario
repaso de un reciente antes y de un calentito ahora, indica que ni a los
hombres ni a los pueblos se les puede medir solo por el tamaño físico que logre
su esqueleto, sino por sus obras y capacidad de crear mientras resisten
fuertes embates.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada