martes, 3 de abril de 2012

Promueve gobierno salvadoreño acuerdo nacional contra la violencia

Por Raimundo López


San Salvador, 3 abr (PL) Un acuerdo nacional para la erradicación progresiva de la violencia y la inseguridad en El Salvador debe incluir enfrentar sus causas: la pobreza y la exclusión social, aseguró el presidente Mauricio Funes.

  La iniciativa fue ratificada por el mandatario la víspera en un acto de entrega de carreteras reconstruidas en el oriente del país e incluso es resaltada en un breve mensaje difundido en los medios de difusión.

Funes adelantó que concluidas las celebraciones de Semana Santa, convocará a las fuerzas políticas, económicas y sociales para atacar de raíz las causas estructurales que han generado la violencia y la delincuencia en el país.

Estamos ante una oportunidad histórica. Todos los intentos que se hicieron anteriormente para brindar seguridad estuvieron equivocados porque no reconocían la raíz del problema, afirmó.

Las actividades ilegales de las pandillas o maras son una de las mayores preocupaciones de la población, principalmente en las zonas humildes, donde la gente no sólo es víctima sino se encuentra en medio del fuego cruzado entre las bandas.

En los dos primeros meses del año, el promedio diario de homicidios llegó a la dramática cifra de 14, mientras profesionales, micros y pequeños empresarios sobreviven agobiados por las extorsiones, que los pandilleros llaman con naturalidad "la renta".

Muchos terminan en las listas de asesinados, porque la resistencia a pagar es castigada con la muerte. El pasado 9 de marzo, el país fue sorprendido con la noticia de un entendimiento entre las dos mayores maras, la Salvatrucha y la Barrio 18, para poner freno a la guerra clandestina entre los dos bandos de malhechores.

En la práctica, la cifra de asesinatos bajó en marzo 40 por ciento en comparación con febrero, cuando sumaron 402.

El arreglo despertó sospechas de algunos medios de prensa sobre negociaciones entre las maras y el gobierno, porque los días 8 y 9 de marzo 30 jefes pandilleros fueron mudados a penales de menor rigurosidad.

La Iglesia Católica intervino con sus buenos oficios y desde su misión pastoral logró un entendimiento entre las dos principales pandillas del país para que se dejen de matar entre ellas, dijo Funes.

Agregó que gracias a las operaciones policiales, en lo que va del año han sido capturado más de 12 mil delincuentes, lo que impacta en la operatividad de las pandillas.

Aseguró que esto no soluciona el problema de la violencia y la delincuencia, por lo cual convocó a un gran acuerdo nacional a todas las fuerzas políticas, económicas y sociales para atacar de raíz las causas estructurales que la han generado.

Recordó que los planes de gobiernos anteriores, conocidos como Mano Dura, Súper Mano dura y otros nombres, fracasaron por no contemplar la atención a las causas del pandillerismo: la pobreza y exclusión social.

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