domingo, 10 de junio de 2012

¿ES LA CONTRARREVOLUCION SIEMPRE LA MISMA?

ESTEBAN MORALES

UNEAC

La contrarrevolución, que de cubana no tiene un pelo, no siempre es la misma.

Cambia  continuamente de pelambre para adaptarse a las nuevas condiciones de su existencia y de las tareas que debe cumplir. Reciente mente nuestro Presidente  la equiparo  a la corrupción.

Por lo tanto,  hay muchas formas de hacer contrarrevolución, incluso de manera inconsciente. Inconsciencia  de  la cual siempre otros se aprovechan.

En medio de las condiciones que hoy enfrenta nuestro país, son muchas las tareas que debemos cumplir. Tareas muy complejas, delicadas por su impacto político y  social,  no pocas veces perseguidas por las incomprensiones de sus propios beneficiarios, así como  tergiversadas por aquellos  que quieren complicarnos el camino a la solución de nuestros problemas. Luego,  el trabajo político a realizar es doble, por una parte, nuestros cuadros deben ser capaces de orientar eficientemente, como estar preparados para evitar las obstrucciones y tergiversaciones burocráticas.

Una forma nada sutil de hacer contrarrevolución hoy, la tenemos en el comportamiento de aquellos, que a pesar de todo lo que el Cro. Raúl ha dicho sobre la necesidad de ejercitar la crítica  a discreción o  públicamente, ponen obstáculos al ejercicio de la crítica o toman las declaraciones de Raúl, tratando de limarles el filo del sentido realmente critico que sus discursos tienen. Tratándose este de un asunto muy peligroso, porque ante situaciones  de este tipo, no hay más que dos alternativas,  o se quiere hacer quedar  a Raúl  como  un demagogo,  o se pretende dar la idea de que  son otros los que  están liderando  el país. Lo cual nos  puede llevar  al crecimiento de la desconfianza de las masas  en el máximo liderazgo.

Como interpretar cuando el Presidente dice que no podemos continuar “rodeando el precipicio” o cuando expresa que se trata de un asunto de “última oportunidad”. Eso no es más que la continuidad del dramatismo con que Fidel  planteo las cosas, cuando en noviembre 17 del 2005 dijo en la Universidad de La Habana  que  la Revolución era reversible y que  “…nosotros mismos  podíamos destruir a la Revolución “. Se trata de palabras muy serias, dichas por quien nos conoce  más que nosotros mismos .Nunca Fidel  habían hecho planteamientos de tal dramatismo, luego tomarlos bien en serio en lo menos que se puede hacer.

El presidente Raúl castro, al hacerse cargo  del país, no ha hecho más que continuar la línea autocritica desplegada por Fidel ese día. Pero sería puro idealismo imaginar que todos estamos dispuestos a seguirlo, aunque  quienes lo sigamos tenemos que hacerlo sin concesiones de ningún tipo.

Existen entre nosotros, quienes no comparten  la línea a seguir. Sabemos que no están solo abajo, sino en ciertos niveles de la estructura estatal y política. De lo contrario, no fueran tantos los que ha habido que privarlos de  sus cargos y sancionarlos. Ministros, viceministros, altos dirigentes del partido y de la administración estatal. Y el proceso continua, pues hay que terminar de limpiar la estructura de dirección del país, de corruptos, simuladores, en fin, de contrarrevolucionarios. Que es lo que son. Quien hoy roba y se corrompe, juega con los recursos del país y se enriquece a costa de ellos, es un contrarrevolucionario.

Sin dudas, hoy la contrarrevolución  trata de apoyarse en las dificultades que el país atraviesa, las que más allá de su sobredimensión por parte del enemigo,  son reales. Nuestra economía sufre los embates de un proceso de restructuración  hacia la búsqueda del nuevo modelo económico que sistematice y estabilice su crecimiento económico, de solidez a la política social y  definitiva coherencia a nuestras relaciones económicas Externas. Haciendo que nuestro país consolide el lugar que le corresponde en la economía mundial.

Mientras ello no ocurra,  siempre estaremos acechados por los peligros de una situación de crisis económica mundial, que las potencias imperialistas, con  Estados Unidos  al frente,  tratan de  convertir   en una remodelación del viejo neocolonialismo, aunque para lograrlo,  nos tengan  que hacer hervir  en las cazuelas del infierno de la guerra  nuclear.

Estamos entonces ante una nueva contrarrevolución interna y externa. Liderada  por el enemigo de siempre, Estados Unidos.

La Habana, Junio 9 del 2012

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