jueves, 14 de junio de 2012

Especial para MONCADA: primer capítulo de la novela aún inédita "PARIENDO UN CORAZON"

ADRIANA VEGA

CAPÍTULO 1.- PARIENDO UN CORAZÓN

Tal vez el 14 de junio de 1928 hubiera parecido una jornada como cualquier otra en la ciudad de Rosario de la Frontera, Rep. Argentina.

Mientras un otoño prolongado desparramaba sus últimas hojas marchitas sobre la urbe desestimando al invierno, las sirenas de los barcos y las chimeneas de las fábricas emitían ese amanecer una canción sabrosamente dulce que, marcando horarios y llamadas, cantaba disciplinadamente al trabajo.

Eran las tres y cinco de la madrugada y nadie podría presagiar la tormenta que a manera de huracán iba a expandirse sobre el mundo porque en una modesta clínica sin pretensiones  ubicada en un barrio también común de una ciudad perdida de América Latina, estaba naciendo el CHE.

Imagino que el parto debe de haber sido un gran esfuerzo, querida Celia y permíteme este coloquio contigo porque soy alguien que siguió la trayectoria de tu hijo a partir de 1957 sintiéndose en la ficción literaria una novia abandonada por mejores horizontes, ya que él sabiamente conocía la búsqueda de ideales más perfectos que los del amor humano, aunque lo haya experimentado, y mucho. Este libro lleva la intención de decirte, Celia, que continúo prendida a esa ficción que de tanto imaginar se ha transformado en un sueño cumplido.

Vuelvo a la objetividad de la existencia, dejo para más adelante y en letargo las confidencias para continuar con este proyecto de escribir tu vida novelada porque la literatura me permitirá imaginarte, ser parte de tu familia y crear con tu realidad un personaje que siempre estará viviendo hasta que muera el sol.

Pero volvamos a Rosario, a la víspera de ese día que significará para la humanidad un cambio trascendental, una epopeya nueva, porque a orillas del río Paraná, cerca del  mismo sitio donde Belgrano dio a luz nuestra Bandera, estás, CELIA DE LA SERNA DE GUEVARA, pariendo al CHE.

Es en la sala de espera del Hospital Municipal,  también llamado Centenario, ubicado en las calles La Rioja y Dorrego de la ciudad de Rosario.

La fecha es exacta, a pesar de lo que digan los biógrafos males intencionados. El matrimonio se ha efectuado un nueve de noviembre del año anterior, y  a su tiempo está naciendo Ernesto CHE Guevara.

Por supuesto, no es sietemesino y jamás se pretendió  ocultar el día de un alumbramiento que será el orgullo de sus padres, quienes no imaginarán hasta mucho más adelante  que han dando vida a uno de los legados más comprometidos y puros de Latinoamérica, porque esa mañana, bajo la luz mortecina del amanecer, llora por primera vez un bebé que será el Hombre Luciérnaga del Siglo Veinte.

Es madrugada. Con un sinfín de obreros que descansan profundos sueños antes del cotidiano esfuerzo. Con el pan calentito en los hornos y la leche aguardando el reparto. Con mil luces de barco centellando como guirnaldas. Con brillantes estrellas nocturnas opacándose ante tanta luz. Con la música de tres marineros alegres que regresan de juerga tocando sus flautas. Un colectivo despierto llevando trabajadores y alguna sirena de barco perdida pidiendo entrar a dársena  MÁS   los dolores de Celia, que puja y transpira, que rechina los dientes y se impulsa ayudando a un Che que se abre a la vida como un ramo de carne y de huesos rosados, de piel y de venas.

Nace el niño. Rie de felicidad la madre Celia de la Serna Llosa y seca sus anteojos humedecidos por la emoción, Ernesto Guevara Linch, es el flamante papá.

Es 14 de junio DE 1928. En Rosario. Una noche de fiesta.”

Buenos Aires, Argentina, 14 de junio de 2012

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