sábado, 23 de junio de 2012

¿Hasta cuando la mediocridad, señores de TCS?

Dr. José Mario Zavaleta

Cada 2 a 4 años los salvadoreños debemos soportar los designios de un emporio televisivo que en la actualidad cubre la mayor parte del espectro de más penetración en los consumidores, de tal manera que con 4 frecuencias domina el “mercado”, y por supuesto lo que los espectadores debemos ver y oír.

En esta ocasión me refiero a las competencias deportivas internacionales que, en la mayoría de los casos, nos hacen escapar un poco de la mediocridad de nuestro deporte, que por más alharaca que se haya hecho por años no logra superar sostenidamente los niveles aceptables tan siquiera de nuestra área geográfica.

Por muchos años los amantes de los juegos olímpicos, campeonatos mundiales de fútbol, juegos regionales y otros más, como ocurre  actualmente con la Copa Europea 2012, han debido soportar con impotencia la chapucería descarada de los llamados comentaristas y narradores, que con rarísimas excepciones no pasan la prueba, destacándose más por sus errores de apreciación y descabelladas opiniones. Esta idea curiosamente coincide con cualquier salvadoreño con quien comento al respecto, sin excepción.

Pero a ellos habría que dedicarles otro momento, ya que lo que ocurre reiteradamente es más decepcionante, porque se trata de una gran empresa que se enmascara en los derechos exclusivos para darle al consumidor lo que a ellos les parece, y de la manera como ellos decidan. Tratándose de una institución corporativa que cuenta con varias frecuencias, no es capaz de ofrecer con seriedad la transmisión de encuentros simultáneos. Pero lo más grave, queriendo hacer creer que al transmitirlos diferidos los presentadores no conocen los resultados. Es decir, pretenden fingir que no los saben, cuando buena parte de los televidentes nos podemos enterar por diversos medios, hoy más accesibles que nunca.

Antes engañaban con supuestas transmisiones “en vivo”, cuando en realidad no lo eran. En una ocasión el canal 4 transmitía un partido de una competencia internacional juvenil presentándola a los salvadoreños como si ocurriera en directo; pero no era así, de tal manera que llamé por teléfono para solicitar se enmendara, no escapándome de varios cortes bruscos de la llamada de parte de algún receptor que se sintió ofendido por la verdad, hasta que una amable señorita al fin fue receptiva a mis comentarios.

De eso puedo hacer constar ya que por vivir en una zona en la que la televisión guatemalteca – de la que debieran aprender un poco, para no exigirles demasiado que emulen a la mexicana, argentina u otra del primer mundo – transmite más eficientemente y ofreciendo muchas opciones a los televidentes, de tal manera que si en una misma hora ocurren dos o más encuentros, estos son transmitidos en las diferentes frecuencias.

Esto así ha sido siempre. Antes, cuando los propietarios eran distintos, los canales 3 y 7 competían con 11 y 13, transmitiendo muchas veces el mismo partido o encuentro olímpico, aún con diferentes locutores y comentaristas en el mismo momento. Nunca engañan con supuestos eventos en directo que no lo son. De esta manera nadie podría quejarse.

Desde hace unos años, los 4 canales pertenecen a un mismo dueño o empresa corporativa, pero eso no contradice ese comportamiento. Por ejemplo, este sábado 16 de junio el partido entre República Checa y Polonia lo transmitieron en canal 3 y el 11, con diferentes narraciones; y el encuentro Rusia contra Grecia, los chapines pudieron verlo a la misma hora del otro juego en los canales 7 y 13. De tal manera que ellos pudieron gozar de la emoción plena del fútbol, donde lo que se presumía ocurriría – esperado triunfo de Polonia y Rusia – no fue así. Y esto solo pudo ser vivido a plenitud conociendo ambos resultados tal como ocurrieron.

Lo patético sucedió en la televisión salvadoreña. A parte de la incompetencia crasa de los comentaristas, que se dedican más a intentar demostrar que tienen la razón en lo que han afirmado previamente, y en muchas ocasiones quedar en descrédito por sus opiniones equivocadas, durante el juego que pasaron en directo (Polonia-Chequia) han fingido descaradamente que no sabían el resultado del otro encuentro, ya que lo iban a transmitir en diferido. Y la gracia del cruce de resultados estribaba en ello, porque ¿cómo iba a celebrar Grecia si no se sabía cómo le fue a Rusia?

Acaso no se han enterado que hoy podemos conocer de ello a través de internet y, por lo tanto, ya no pueden darle atole con el dedo a la gente. No digamos lo que ocurre en mi caso privilegiado – y así de muchos en la zona occidental -, porque puedo disfrutar de las transmisiones de los hermanos guatemaltecos, y decidir en qué canal y con qué locutores se me antoje. Y realmente es muy triste después comparar con lo que nos ofrecen acá a nosotros, el locutor del segundo partido simulando que no conoce ya el resultado que va a comenzar en diferido. Un asco, realmente. Ojalá no respondan que si no nos gusta que no los veamos.

Hasta cuándo señores de TCS la mediocridad. Basta ya de la farsa repetida.

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