lunes, 9 de julio de 2012

EN CUBA AHORA (XI): LA ISLA Y EL AISLAMIENTO

Jorge Gómez Barata

Vivir en una isla es, para bien o para mal, estar naturalmente aislado, a salvo de algunos peligros y expuesto a otros. Las islas recuerdan reservas de biodiversidad creadas por la naturaleza para preservar las especies vivas cuando colapsan en los continentes. De haber habitado en alguna de ellas los dinosaurios hubieran tenido alguna posibilidad de sobrevivir a la hecatombe que los liquidó a todos prácticamente al mismo tiempo.  

Cuba es una isla en la cual, a los imponderables naturales se suma una  monstruosidad genocida como el bloqueo de Estados Unidos, algunas acciones defensivas históricamente, (no eternamente) justificadas pero que de hecho contribuyen al aislamiento y ciertas políticas restrictivas y prohibiciones absurdas que suman a lo uno y a lo otro. La Revolución Cubana ha podido sobrevivir al aislamiento pero no impedir algunas de sus consecuencias.

Raras veces existen referencias a los costos culturales del bloqueo, entre otras cosas porque no son visibles y escapan a la percepción de los operadores ideológicos y otras porque no son cuantificables y por tanto no existen para quienes perciben la realidad a través de números, toneladas, costos y beneficios. Cuba además de ser una isla es una plaza sitiada y el más aislado de los países occidentales lo cual tiene implicaciones culturales enormes.

El aislamiento provocado por la suma de circunstancias mencionadas es un caldo de cultivo apropiado para el imperio de los dogmas, para las visiones exageradas o excesivamente simplificadas y tiene implicaciones en todos los ámbitos y saberes.

Si bien la cultura política de los cubanos nos habilita para comprender al  país y al proceso político por el que atraviesa, no ocurre lo mismo con otras realidades acerca de las cuales a veces se tiene una visión excesivamente esquemática y maniquea. No es raro encontrar personas que creen que Cuba es el país más culto del mundo, el mejor informado y el que posee un sistema político perfecto.

En la Cuba de hoy ningún esfuerzo político o diplomático está más justificado que la lucha contra el bloqueo norteamericano, al cual de un modo u otro, se suman sus aliados occidentales (algunos de los cuales votan en la ONU contra la medida) y ninguna tarea ideológica es más relevante que hacer conciencia de la entraña criminal de estas acciones. No obstante, luchar contra el bloqueo incluye la supresión de cuantas prohibiciones, acciones, omisiones, o actos de censura contribuyan al aislamiento.

Es cierto que la administración del presidente Raúl Castro ha eliminado algunas medidas que conculcaban derechos de los cubanos y contribuían a aislarlos, pero también lo es que subsisten otras sin cuya supresión la reforma en marcha avanzará lentamente o lo hará como quien cojea. No intentaré un inventario; sería redundar. Allá nos vemos.

La Habana, 09 de julio de 2012

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