lunes, 6 de agosto de 2012

Cuba tiene lo que quiere: Revolución

Walter Caimí

Caimí junto a Tubal Pérez en la UPEC. Foto Cubaperiodistas.cu
En efecto, Cuba y los cubanos tienen lo que quieren. ¿Podría haber varias interpretaciones al respecto?  No. Cuba es Cuba a manos de la revolución sostenida.
Tras largos años de ausencia en no visitar la Isla, regresé al  país caribeño expectante de información.  Los siete días que permanecí en Cuba fueron paulatinamente transcurriendo entre la verdad y la especulación que maneja el imperio para así dejar paso a la verdad que palpé día a día por las calles de La Habana e interior del país.
Asistí a una revolución consolidada. Mejorable por cierto. Asistí a una revolución con algunos vicios de deformación tras el paso de las nuevas generaciones. Aun así, ese vicio de conducta, está en manos de la revolución y tiene los elementos pertinentes para mejorar la misma.
No asistí a violencia callejera. Sí vi jugando a las “damas” ese juego clásico de fichas que concentra a cualquier cubano sin importar la edad. Asistí a la convivencia pacífica; qué quiero decir, sencillo: no advertí violencia en sus calles, salvo alguna excepción de alguien que se tomó algún trago de más.  Poco a poco me fui introduciendo entre su gente, entre sus calles, entre los más recónditos callejones que acoge La Habana vieja.
Vi arquitectos del pincel y la pintura, albañiles por doquier reconstruyendo edificios que deterioró el paso del tiempo. Está fue la primer impresión que me llamó la atención; hay allí una clara planificación por conservar y recuperar una cantidad de inmuebles.
El ajetreo en La Habana es de casi 24 horas. Plagado de turistas de todos los pelos. Durante el transcurso de las horas, fui observando algunos detalles, como por ejemplo la dentadura …sí, tienen unos dientes maravillosos, ellos y ellas sin distinción de edad. Allí está la revolución.
Constaté la higiene en su vestimenta en su andar, ese paso cansino que los caracteriza. Apuro ninguno. Y así, fui dándome cuenta que la Revolución con mayúscula, está zafando de la crisis que tan duramente golpeó y aún golpea con el bloqueo.
Al tercer día de estar en Cuba, debí hacer una gestión ingrata para mí: ir al oftalmólogo para hacerme los óculos pertinentes para poder leer. Es que en el avión “desaparecieron”  los lentes que usé habitualmente. En la clínica, en apenas una hora fui atendido por una doctora y tras el examen de rigor, tuve a disposición la receta que confirmaba mis dichos: 2.25 para cada ojo. Aquí en la clínica, fue todo lo contrario al paso cansino que describí líneas arriba, con justeza cronométrica diría transcurrió la consulta ocular y con profesionalidad recibí mi receta médica. Por suerte, al otro día…volví a leer.
Horas y horas de caminar. Un sin fin de buses abordé, es que así verdaderamente es como uno se mezcla con la gente; tomándole el sabor a las cosas. De esta experiencia realizada de profeso, concluí   que los cubanos tienen lo que ellos desean tener: REVOLUCION.
Policías de la Revolución como luce la leyenda en sus automóviles siendo uno más de la gente sin uniforme (impensable en Uruguay) se mezclan y pasan desapercibidos. Observé incluso,
que diferentes uniformes que no estoy en condiciones de identificar cien por cien a qué fuerza
-2-
pertenecen,  una vez finalizada la labor, se desprendían parte de su uniforme dando rienda al tiempo para satisfacer una brisa entre tanto calor. Los uniformados en definitiva son parte del pueblo, de la gente.
Observé con alegría que las nuevas generaciones son más estilizados la franja que va más o menos entre los 20 y 30 años, y los niños y/o adolescentes, incursionan por el mismo camino…es que existió una generación con clara tendencia hacia la robustez por demás.
Todos estos detalles que enumero al escudriñar mi mente, no son políticos, ¿o sí? Son hijos de una revolución que afrontó tempestades; tempestades que ahora maneja con mayor sabiduría pues el bloqueo no fue ni es en vano para los cubanos. El Estado Cubano es su gente. Quién no quiera entender esto no quiere entender nada.
A modo de ejemplo, permítaseme mencionar con nombre y apellido al compañero Lázaro Barredo quién me acompañó gentilmente para ver las instalaciones de Granma. Una vez en el periódico me mostró cómo los cubanos tienen su espacio para quejarse, observar deficiencias del diario vivir que acontece en cualquier sociedad. Granma posee una sección denominada Cartas a la dirección. En dos páginas nacionales, Granma publica y da respuesta a innumerables cartas, mensajes, llamadas de teléfono, e-mails, etc. que tienen por objetivo mejorar la sociedad que ellos tienen. Dan cabida a un sin fin de quejas que muchas ellas son trabas burocráticas. A modo de ejemplo, transcribo parte textual:
Por este medio, hago saber una queja a la Unidad Básica de Gastronomía de Plaza de la Revolución, relacionada con una violación que se hizo a mi vivienda, de la calle L Nro. 314 entre calles 19 y 21, Vedado, Plaza de la Revolución, donde fui perjudicada de modo directo por la administración actual de la Pizzería Vita Nova, ubicada en los bajos de mi vivienda. El caso es que quitaron la escalera que daba acceso a mi vivienda de forma inconsulta y arbitraria, después de ubicar el grupo electrógeno en dicha unidad, imposibilitándome poder subir a mi vivienda desde hace nueve meses. Reitero está copiado textualmente.
Al leer esto y otro tipo de quejas, me pregunto cuál es la censura por la cual se rasga las vestiduras CNN. Me da vueltas en la cabeza por qué tanta maldad hacia Cuba. Esto que hace Granma no es más que atender a la sociedad, a la población, que requiere de instrumentos como  GRANMA para mejorar la calidad de vida de los cubanos todos. Este es precisamente el merito de la Revolución con el imperio a 90 millas acechando permanentemente.  Pero para comprender aún mejor a la revolución, invito a leer lo emanado por el VI Congreso; vale la pena.
Autos de la década de los 50 y 60 afloran y vislumbran al visitante; muchos de ellos en impecable estado, notándose una mano de obra viva. Al mismo tiempo, se entremezclan vehículos de alta gama. Hay instalada toda una maquinaria que opera en alrededor del turista que en algunos casos es abusiva, si bien es menor, deja al desnudo que no todos los turistas somos iguales a la hora de pagar. Allí el Estado debe hincarle el diente.
-3-
Al tiempo que me encontraba en Cuba, el presidente Raúl Castro se encontraba en China para luego ir Vietnam y reunirse con la autoridad de la Federación Rusa. El día que partía de Cuba arribaba el presidente cubano y lo que se transmitía por los voceros cubanos era nada más y nada menos, que Cuba estrecha aún más las relaciones con los países mencionados, asegurándose así una ampliación.
Donde comienza el deber, termina la amistad reza en su portada  Granma. En efecto, es así. Nadie me indicó qué hacer. Nadie me sugirió qué decir. Nadie me llevó a dónde no deseaba ir, circulé libremente. Esta es mi misión. La Revolución se construye día a día; debe adecuarse, corregirse, educar y educar para corregir vicios que se arrastran o se transmiten de mala forma. En dicho contexto, éste representante de la FELAP en Uruguay, le dice a los cubanos que formar parte de un contexto histórico es fermento para las generaciones futuras.
Si en el trabajo hay que estar a las 7 horas de la mañana …es a las 7, y no a las 7 y 10, pues esos diez minutos los paga la revolución de diferente manera.
Soy consiente que estas líneas que escribo no son de un tenor filosófico sesudo. Empero, sí reflejan a mi juicio, el sentir de un pueblo que desea vivir en paz y con dignidad.
*Periodista jurídico e investigador uruguayo

No hay comentarios:

Publicar un comentario