miércoles, 29 de agosto de 2012

OEA: FRUTO DE LA DISCORDIA

Jorge Gómez Barata

A propósito de la votación del 24/8 en la cual la OEA se desmarcó de Estados Unidos para apoyar a Ecuador en su diferendo con Gran Bretaña por el asilo a Julian Assange, he recordado algunos matices asociados a la historia de la organización usualmente omitidos o mal contados.

La Organización de Naciones Unidas y la OEA son estructuras políticas, global una y regional la otra, nacidas como resultado del reajuste de las relaciones internacionales derivado de la victoria aliada en la II Guerra Mundial en la cual, América Latina fue la única región donde no se combatió. Estar menos involucrados permitió a los políticos criollos de entonces captar riesgos que los envueltos en el conflicto no podían ver. Así ocurrió con la idea de la ONU que no despertó su entusiasmo.

Naciones Unidas fue el término utilizado por Franklin D. Roosevelt en la Carta del Atlántico suscrita con Winston Churchill el 14 de agosto de 1941 para identificar a los 26 países occidentales comprometidos en la alianza político-militar anti hitleriana a la se sumó la Unión Soviética.

La idea de institucionalizar aquella alianza surgió durante la Conferencia de los Tres Grandes (Roosevelt, Churchill y Stalin)  en Teherán en 1943 y fue elaborada en las cumbres de Yalta y Potsdam ambas en 1945. En tales negociaciones no participaron otros países hasta la convocatoria oficial a las conferencias de  Dumbarton  Oaks  y San Francisco.

Si bien la idea de la creación de la organización no fue bien acogida en Latinoamérica que aportó 21 de los 51 países fundadores, cuando se conoció la propuesta de privilegiar con la potestad de veto a los cinco miembros del Consejo de Seguridad, el rechazo liderado por diplomáticos de Colombia, México, Cuba y otros países, fue unánime.

Entonces no se trataba de las experiencias de la relación con los Estados Unidos, sino del insólito y de cierta manera humillante hecho de que países como Rusia (así llamaban a la Unión Soviética), China (entonces Formosa) y otros de Europa, tuvieran potestad, no sólo de interferir sino de decidir problemas que sólo concernían a los países latinoamericanos.

La reacción preocupó tanto a Estados Unidos que por intermedio de México convocó la Conferencia de Chapultepec (febrero-marzo de 1945) donde se plateó que el veto no era negociable pero avanzó la idea de crear una instancia y un tratado regional apropiado a las nuevas realidades(ver Acta de Chapultepec) . 

Esos procesos explican porque inmediatamente de instalada la ONU y resuelto los problemas políticos y de intendencia necesarios, en 1947 se firmó el Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca o Tratado de Río y en 1948 se  fundó la OEA, la primera organización regional fundada luego de la II Guerra Mundial.

Si bien las aprensiones frente a la ONU y el veto no se justificaron pues nunca han sido aplicadas en cuestiones latinoamericanas, el remedio resultó peor que la enfermedad pues la organización se convirtió en un autentico: “Ministerio de colonias de los Estados Unidos”. Luego cuento más. Allá nos vemos.

La Habana, 29 de agosto de 2012

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