martes, 23 de octubre de 2012

Dimite el ministro de Justicia japonés por presuntos vínculos con el crimen organizado

La Vanguardia - Internacional | 23/10/2012
Isidre Ambrós | Pekín  Corresponsal
Keishu Tanaka, de 74 años, no ha durado ni un mes en el puesto tras destaparse un escándalo de corrupción
El nuevo y flamante ministro de Justicia japonés, Keishu Tanaka, ha durado apenas veinte días en el cargo. Esta mañana ha presentado su dimisión tras haber reconocido sus antiguas relaciones con la mafia japonesa.
“El primer ministro japonés Yoshihiko Noda ha aceptado la carta de dimisión muy a su pesar”, ha declarado el portavoz del Gobierno nipón, Osamu Fujimura en una rueda de prensa, en la que ha explicado que el titular de Justicia, de 74 años, había renunciado por motivos de salud. Los medios de comunicación japoneses, sin embargo, han relacionado esta dimisión con la revelación de sus antiguos vínculos con el hampa.
Las renuncias por motivos de salud son una excusa bastante frecuente entre las altas esferas de la política japonesa.
El actual líder de la oposición, Shinzo Abe, renunció a su breve periodo de primer ministro en el 2007, alegando unos problemas intestinales tras una desastrosa campaña electoral.
Keishu Tanaka ha arrojado finalmente la toalla tras las presiones ha que se ha visto sometido durante los últimos diez días. Una situación que le impulsó a ingresar en un hospital el pasado viernes y a no asistir a la reunión del gabinete de Noda.
El calvario para el ya ex ministro de Justicia empezó el pasado 11 de octubre, cuando el semanario Shukan Shinsho reveló sus antiguas relaciones con los yakuzas o miembros de la mafia japonesa.
En la tercera potencia mundial no son ilegales, pero sí lo son sus actividades, que están relacionadas con drogas, prostitución, apuestas y corrupción.
Aquel reportaje explicaba que treinta años atrás, Keishu Tanaka había servido de intermediario para la boda de un hijo de un jefe yakuta y que había asistido a una fiesta organizada por un jefe del hampa de Yokohama.
Tras hacerse públicas estas revelaciones, Tanaka se excusó y advirtió que no pensaba dimitir.
“Esta relación con un sindicato del crimen es una historia antigua”, dijo entonces. Pero ya un alto responsable del gobernante Partido Democrático de Japón (PDJ) comentó que el nuevo titular de Justicia debía dimitir. “No podemos proteger a Tanaka”, señaló un alto funcionario próximo al primer ministro Noda, según publicó el diario Yomiuri.
Una embarazosa situación que impulsó a Tanaka ha señalar que “Si hubiera sabido que aquella fiesta estaba organizada por un jefe yakuza no hubiera asistido” y a precisar que no sacó ningún beneficio de esa relación.
De nada han servido, finalmente ni las reflexiones, ni las excusas en voz alta. Keishu Tanaka se ha visto obligado a presentar su dimisión.
Y lo hace en unos momentos muy delicados para el primer ministro Yoshihiko Noda, que se encuentra muy presionado por la oposición conservadora para que adelante las elecciones legislativas y con unas cotas de popularidad muy bajas. Sólo tres de cada diez japoneses apoyan su gestión.

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