jueves, 29 de noviembre de 2012

ESTADOS UNIDOS-CUBA: NUDO POR DESATAR

Jorge  Gómez Barata

Medio siglo de bloqueo, hostilidad y agresiones a los cuales la propaganda ha sumado estereotipos, prejuicios e incomprensiones han convertido el diferendo entre los Estados Unidos y Cuba en un “nudo gordiano”. Esta vez no es una metáfora, sino una noria interminable que, en lugar de restar suma agravios. 

En ese período crecieron varias generaciones de cubanos y de estadounidenses, entre ellos la mitad de la población cubana y el actual presidente Barack Obama que contaba apenas cuatro meses de nacido cuando en abril de 1961 tuvo lugar la invasión de Bahía de Cochinos. 11 presidentes norteamericanos que lideraron 17 administraciones suman demasiadas oportunidades perdidas.

Cuenta una leyenda oriental que llegado a Anatolia, Alejandro Magno se cruzó con el campesino Gordias quien le mostró un atado en forma de nudo elaborado con finísimas sedas y resistentes cuerdas; tan complicado era la trama que nadie había podido desatarla; quien lo hiciera ─ prometió ─ sería coronado rey de Frigia. Dicen que sin vacilar, el joven conquistador tomó un alfanje y de un tajo cortó el nudo. Con voz tronante el dios Zeus sentenció: “Es lo mismo cortarlo que desatarlo”. No hay nudo que resista la voluntad, la imaginación y el ingenio humano. 

El diferendo entre Estados Unidos y Cuba es circunstancial pues no está determinado por elementos que lo hagan fatal y eternamente vigente; es externo porque no emana del interés de ninguno de los dos pueblos que vivirían mejor sin tal estado de cosas; tiene carácter geopolítico y es resultado de ambiciones espurias.

El contencioso surgió a fines del siglo XVIII o principios del XIX cuando el Estado norteamericano, como parte de su expansión territorial adquirió Luisiana, cruzó el río Mississippi y al asomarse al Golfo de México se encontró con Cuba, el mayor territorio al sur de sus fronteras, una magnifica isla del tamaño de La Florida que entonces suministraba azúcar y café a toda Europa. No pudo adquirirla porque España no solo no la vendía sino que estaba dispuesta a luchar por ella: “Hasta el último soldado y la última peseta”.

Por haberse originado antes que surgiera el comunismo y el marxismo, el conflicto entre los Estados Unidos y Cuba no tiene una matriz ideológica, ni política pues no surgió con la Revolución y el socialismo. En 1898 cuando Theodore Roosevelt desembarcó en Santiago de Cuba faltaban 28 años para que naciera Fidel Castro y 61 para que triunfara la Revolución.

No obstante, el triunfo popular de 1959 hizo más visible e intenso el conflicto bilateral debido a que la Revolución no podía realizar su obra social ni restablecer la soberanía nacional sin lesionar intereses económicos y políticos de Estados Unidos en la Isla. Tampoco los patriotas norteamericanos pudieron hacer su independía sin afectar a la Corona Británica.

El resto de la historia es conocida; mas no se trata ahora del pasado sino del presente y del futuro y de desatar el nudo que la historia ha puesto ante los presidentes Obama y Raúl Castro, que tienen ahora la mejor oportunidad en medio siglo. Ojala la Providencia los asista y haya facilitadores habilitados para conseguir de otra manera lo que de un tajo logró Alejandro. Seguramente resultara difícil, aunque no imposible. Allá nos vemos.

La Habana, 29 de noviembre de 2012

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