domingo, 25 de noviembre de 2012

Ultima semana de Felipe Calderón, herencia trágica

Por Roberto Hernández

   CIUDAD DE MEXICO, 25 (ANSA) - México, país sumido en un espiral de violencia desde seis años, vivirá desde mañana la última semana del gobierno de Felipe Calderón, que entregará el poder a Enrique Peña Nieto, junto a una herencia de dolor de 100.000 muertos y 30.000 desaparecidos, según cifras independientes.

    Las mismas fuentes hablan de 250.000 desplazados, 20.000 huérfanos y 5.000 niños asesinados en el mismo período.

   "El fracaso" del Felipe Calderón, del conservador Partido Acción Nacional (PAN), en su guerra contra las bandas del narcotráfico "gravita alrededor de otros fracasos" de su gobierno, sobre todo en materia de empleo, salarios, combate a la pobreza, oferta educativa y políticas contra las adicciones, definió el investigador Pedro Peñaloza, en su libro "México a la deriva: y después del modelo policiaco qué?".

    Calderón entregará el sábado la banda presidencial a Peña, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en medio de una crispación política, una mediocre economía, regiones enteras devastadas por la violencia de los narcotraficantes (autores de miles de homicidios) e impunidad generalizada.

    Pero también entregará un país con estabilidad macroeconómica, cobertura universal de servicios médicos básicos, fortalecimiento de las instituciones de gobernanza financiera y el surgimiento de instancias de rendición de cuentas, que integran el agridulce balance del ciclo de dos gobiernos del PAN consecutivos: Vicente Fox (200-2006) y Calderón (2006-2012).

    Peña Nieto asumirá el sábado la Presidencia de la República y con lo cual su partido recuperará el poder, perdido en 2000 tras 71 años de gobierno ininterrumpido, un largo período presidencialista severamente criticado y que el peruano Mario Vargas Llosa definió como "la dictadura perfecta", mientras el historiador mexicano Enrique Krause calificó de "presidencia imperial".

    De acuerdo con cifras oficiales, México recibirá el cambio de mando cuando 55% de los 112 millones de habitantes viven en condiciones de pobreza, de acuerdo con cifras oficiales que, al mismo tiempo, reconocen que sólo 14 millones (el 30% de los 56 millones en edad de trabajar) tienen empleo formal, con seguridad social que incluye pensión por vejez y cesantía.

    El resto de la nómina de la Población Económicamente Activa (PEA) sobrevive en el desempleo abierto (5%) y en el subempleo (empleo informal) el 65%.

    Desde diciembre de 2006 el país es escenario de un combate militar a las bandas del narcotráfico, donde Calderón involucró a unos 100.000 uniformados,   entre soldados, marinos, policías federales, estaduales y municipales.

    Una violencia que se ensañó con los inmigrantes indocumentados de América Latina, sobre todo de Centroamérica.

    De acuerdo con la ONG Movimiento Migrante Mesoamericano, al menos 70.000   centroamericanos desaparecieron en los últimos seis años en México, cuando se   acentuaron los choques entre las tropas federales con los narcotraficantes, enfrentados también entre sí por el control del negocio ilegal que dejaría ganancias de unos 10.000 millones de dólares cada año.

    En el municipio de San Fernando, en Tamaulipas, frontera de México con Estados Unidos, al menos 72 inmigrantes indocumentados de Centroamérica fueron masacrados en agosto de 2010 porque, dijo la autoridad, se negaron a unirse a las bandas del crimen.

    Bajo ese panorama, México despedirá el viernes entrante a Felipe Calderón con un nivel de aprobación del 49%, el más bajo para un final de gobierno de los   últimos cuatro mandatarios, según una reciente encuesta privada. De acuerdo con el sondeo realizado por la empresa BGC, el 22% de los consultados dijo que lo que más recordará del gobierno Calderón, que concluye formalmente el último minuto del 30 de noviembre, es que hubo "muchas muertes y un aumento de la violencia y la inseguridad".

XHE-DS/ACZ 
25/11/2012 18:32 


   

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