miércoles, 12 de diciembre de 2012

EN CUBA ELECCIONES 2013 (V): APORTES Y CARENCIAS

Jorge Gómez Barata

Afectada por las campañas propagandísticas contra la Revolución Cubana, por la vigencia de estereotipos anticomunistas y débilmente asistida por una defensa plagada de argumentos triviales y de exageraciones; no obstante haber introducido interesantes aportes, la práctica electoral cubana es poco conocida, mal comprendida y pobremente estimada no sólo en el exterior, sino incluso en la Isla.
    
Debido a factores contingentes, las elecciones en Cuba, sencillas y predecibles, a pesar de involucrar a millones de ciudadanos, tenían escasa trascendencia. Ese status ha comenzado a cambiar convirtiendo los comicios en el principal evento político nacional por ser el momento en que, mediante un  ejercicio de tres velocidades, el pueblo elige a sus representantes y al gobierno.

El proceso electoral cubano consta de tres componentes básicos: (1) Voto popular. (2) Procedimientos corporativos (3) Prácticas parlamentarios de elección indirecta. La principal característica de estas elecciones es que prescinden de los partidos, de campañas electorales, del dinero e incluso de los políticos profesionales. En conjunto los meritos del ejercicio superan las carencias que todavía presenta.  ¿Cómo se hace?

La andadura electoral se inicia cuando el Consejo de Estado convoca a elecciones y designa la Comisión Electoral Nacional que se crean también en provincias, municipios y circunscripciones y que constituyen la autoridad electoral. A tales efectos el país se divide en circunscripciones. En cada una, convocados por las organizaciones sociales los vecinos se reúnen y postulan candidatos a delegados a las Asambleas Municipales. Esta nominación es abierta y el voto a mano alzada.

Los nominados en las circunscripciones se incluyen en una boleta y mediante voto directo y secreto, al mismo tiempo en todo el país, se elige un delegado que pasa a formar parte de la Asamblea Municipal del Poder Popular,  órgano estatal de poder y gobierno en ese nivel.

Seguidamente las Comisiones de Candidatura provinciales y nacional integradas por representantes de organizaciones sociales (introduciendo el elemento corporativo) elaboran propuestas de diputados a las asambleas provinciales y a la Asamblea Nacional, para lo cual de una cantera de alrededor de 8 000 personas de entre las cuales, después de una intensa criba, se escoge el número de diputados que corresponde a cada provincia y a la Nación. Las personas seleccionadas (el 50 por ciento de los cuales deben ser delegados municipales) se convierten en candidatos a diputados provinciales y nacionales.

El penúltimo paso regresa al voto popular cuando se efectúan elecciones mediante las cuales, por voto directo y secreto los ciudadanos eligen a los diputados provinciales y los nacionales que corresponden a su provincia. Por derecho propio, en la fecha fijada los electos se reúnen y constituyen las asambleas provinciales y la Asamblea Nacional. Esta última, de su seno escoge al Consejo de Estado así como a su presidente, que es Jefe del Estado y está habilitado para formar el gobierno. Así concluye el proceso.

Entre las críticas constructivas al mecanismo electoral cubano está el carácter cerrado de las candidaturas que igualan el número de candidatos al de curules, la aspiración a una mayor transparencia y el deseo de elegir de modo directo al Presidente de la República y a las autoridades locales (alcaldes y gobernadores).

Tal vez las carencias del sistema político cubano no radican en las elecciones que sin ser: “las más democráticas del mundo” contienen elementos originales y valiosos, sino en el discutible desempeño de los órganos legislativos y en el ejercicio del poder ejecutivo, no tanto a escala nacional como en las provincias y municipios donde la dualidad y la redundancia de funciones entre el Partido y el Estado, a pesar de la predica del presidente Raúl Castro, enrarecen la gestión social, la administración y el ejercicio del poder político.

La novedad es que, aprovechando la creación de dos nuevas provincias: Mayabeque y Artemisa, se realizan estudios y experimentos de cara al perfeccionamiento del sistema político que seguramente tendrán una influencia positiva en la democratización y en el desempeño de los factores políticos de la sociedad cubana. Luego les cuento sobre el sistema político cubano más combatido que conocido. Allá nos vemos.

La Habana, 12 de diciembre de 2012

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