miércoles, 4 de septiembre de 2013

OBAMA SE PROYECTA

Jorge Gómez Barata

Comparto el optimismo histórico de quienes como el doctor Julian Alvarez creen que: “La sociedad humana avanza sostenidamente hacia una integración inevitable en un conglomerado igualitario y unificado…” y asumo sus dudas porque como él ignoro cómo lo hará (durante décadas creí saberlo).

El punto de vista es metodológicamente correcto porque alude a grandes períodos de tiempo y formaciones sociales completas. No obstante, la certeza se alimenta de hechos circunstanciales que suman argumentos a favor de la corriente general. 

La democracia es un refinado producto de la cultura humana, un bien universal y no la invención de algunos pillos que quisieran tomarle el pelo a la humanidad. Se trata de un momento del proceso civilizatorio a partir del cual las mayorías y sus representantes fueron incorporados, en calidad de protagonistas a la dirección de las sociedades. En esa andadura, más importante que identificar una meta es tener un camino.   

Por alejado que parezca de tales ideales, desde cualquier punto de vista que se les examine, el acuerdo de la Cámara de los Comunes Británica que desaprobó la participación de Gran Bretaña en operaciones militares en Siria y la decisión del presidente Barack Obama de solicitar autorización del Congreso para que Estados Unidos lo haga, introduce datos cuya relevancia pueden matizar la política mundial contemporánea.

No me engaño ni creo que esas grandes y poderosas corporaciones políticas son alternativas a los imperios sino que sostengo que son parte de ellos, como también lo son las poblaciones que representan. Es obvio que no actúan movidos por intereses populares ni por consideraciones humanitarias, pero también es cierto que en ocasiones no pueden dejar de ser consecuentes, no porque quieran ser justas, sino porque no son suicidas.

El Parlamento de Gran Bretaña formado por la Cámaras de los Lores y de Los Comunes, es la institución política más antigua en occidente (siglo XIII) y la que durante más tiempo ha funcionado ininterrumpidamente y sin ella un pequeño país (244 000 km²), no hubiera llegado a ser lo que fue e incluso lo que es.

El Parlamento Británico se asocia a la génesis de la democracia política moderna cuando casi ocho siglos atrás determinó  que el rey inglés: “…Debería consultar a sus súbditos…” En 1649 el Parlamento se independizó de la Corona y desde 1812 es electo por votación popular.

Aunque los revolucionarios que en 1776 condujeron la lucha de liberación de las 13 Colonias de Norteamérica por ser profundamente antimonárquicos, rechazaron todas las instituciones y prácticas de la realeza británica, asumieron  el parlamento. El Congreso norteamericano, nunca disuelto ni desconocido es, según la Constitución estadounidense, depositario de “todos los poderes legislativos…”

Aunque como en todas partes, en Gran Bretaña y los Estados Unidos, las elites políticas gobernantes, utilizando los llamados “privilegios ejecutivos”, secuestran el poder de los pueblos representados por los parlamentos y el capitalismo los deforma convirtiéndolos en “clubes de millonarios”, nadie debe subestimar el hecho de que en Gran Bretaña y los Estados Unidos se acuda a ellos para dirimir decisiones bélicas que afectan a la humanidad.

Debido a una reacción tan habitual como lamentable, incluso desde la izquierda, se escuchan voces que denuncian y critican al presidente Obama por ser “débil” o “indeciso” al poner en manos del Congreso la decisión de ir a la guerra contra Siria.

Es cierto que en la medida en que el imperio sea más sutil y sus gobernantes más sofisticados, la crítica y la confrontación se harán más difíciles. No obstante, aquellos que aunque sea formalmente observan un mínimo de reglas  son preferibles a los que como Reagan, Bush (padre e hijo) para mencionar solo los más recientes, actuando como cowboys o matones tomaron unipersonalmente decisiones bélicas que han costado la vida a cientos de miles de personas y la destrucción de importantes patrimonios humanos.   

Es difícil predecir qué hará el Congreso norteamericano, pero el hecho de que tenga que discutir y responsabilizarse con la decisión de atacar o no a Siria es de la mayor relevancia. Allá nos vemos.


La Habana, 04 de septiembre de 2013

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