miércoles, 12 de febrero de 2014

Adoum, Guayasamín y Gelman: tres grandes de Nuestra América

Por Pedro Martínez Pírez


Pronto se cumplirán veinte años de aquel 14 de junio cuando tuve el privilegio de compartir en Quito con tres notables figuras de la cultura de Nuestra América: los ecuatorianos Jorge Enrique Adoum y Oswaldo Guayasamín, y el argentino Juan Gelman.

Fue un cálido encuentro en la residencia del pintor, quien preparaba por esos días la celebración de su 75 cumpleaños --el 6 de julio siguiente--, y Oswaldo me había honrado con el otorgamiento de una distinción que yo no esperaba ni creía merecer, la de Miembro de Honor de la Fundación Guayasamín.

Nos habíamos conocido en 1960, cuando llegué como funcionario diplomático a Quito, y él nunca olvidó su primer viaje a Cuba, a finales de abril del año siguiente, ni el primer encuentro con el Comandante Fidel Castro, la noche del sábado 6 de mayo de 1961, cuando realizó en La Habana el primero de los cuatro retratos que hizo al líder cubano a lo largo de tres décadas de entrañable amistad.

El dramaturgo y ensayista Jorge Enrique Adoum, quien fue el primer ganador en 1960 del Premio Literario Casa de las Américas en el género de Poesía, era uno de los más cercanos amigos del pintor, y por aquellos tiempos preparaba un libro biográfico sobre Oswaldo. Tan amigos y compañeros de luchas e ideales eran Guayasamín y Adoum que los restos de ambos reposan, por acuerdo previo, en las raíces de un pino sembrado en el jardín de la casa del pintor. El sitio se conoce como el Árbol de la Vida.

Oswaldo murió el 10 de marzo de 1999, a los 79 años, y Adoum el 3 de julio de 2009, a los 83 años, la misma edad acumulada por Juan Gelman, fallecido el 15 de enero último en la Ciudad de México, donde residía desde 1988.

Pero el 14 de junio de 1994, cuando recordábamos ese día el natalicio del Che Guevara en la ciudad de Rosario, 66 años atrás, el poeta argentino, quien había salido al exilio en 1976, no había encontrado a su nieta María Macarena Gelman García. Sí conocía el hallazgo del Equipo Argentino de Antropología Forense, que el 7 de enero de 1990, identificó los restos de su hijo Marcelo, encontrados en un río de San Fernando, dentro de un tanque de grasa lleno de cemento.

No fue hasta cuatro años después del encuentro en la casa de Guayasamín que el gran poeta y periodista Juan Gelman descubrió que a su nuera española Claudia García, con siete meses de embarazo, la dictadura la había llevado a Uruguay por medio del Plan Cóndor, y fue mantenida con vida hasta que dio a luz a su hija María Macarena.

Por eso en la mirada de Juan Gelman había tanta tristeza. Sabía del asesinato de su hijo, pero no conocía aún el destino de su nuera ni la identidad de su nieta, con la cual pudo reunirse en el año 2000.

En el diálogo de aquel 14 de junio el poeta Gelman recordó sus tres momentos en La Habana como jurado del Premio Literario Casa de las Américas, en los años 1964, 1978 y 1981. Hablaba con cariño y admiración de la heroína cubana Haydée Santamaría, Presidenta y fundadora de la Casa, del pintor Mariano Rodríguez, vicepresidente, y del ensayista Roberto Fernández Retamar, actual directivo de esa emblemática institución cultural cubana.

La Casa de las Américas editó selecciones de las obras de Gelman en 1968, 1985 y en 2003, cuando le fue otorgado al intelectual argentino el Premio de Poesía José Lezama Lima.

Juan Gelman, uno de los grandes poetas de América, recibió en 1997 el Premio Nacional de Poesía de Argentina; el Premio Juan Rulfo en el 2000; cuatro años después el Premio Iberoamericano de Poesía López Velarde; en 2005 el Premio Iberoamericano Pablo Neruda y el Premio Reina Sofía de Poesía Latinoamericana, y finalmente el Premio Cervantes en 2007.

Guayasamín y Adoum, así como el narrador ecuatoriano Pedro Jorge Vera, participaron en el Taller Cultura y Revolución, a Cuarenta Años de 1959, realizado los días 4 y 5 de enero de ese año, organizado por el Ministerio de Cultura de Cuba y la Casa de las Américas.

Fue la última visita a Cuba del escritor y periodista Pedro Jorge Vera, fallecido en Quito el 5 de marzo de 1999, y del eminente pintor Oswaldo Guayasamín, quien murió cinco días después en la ciudad de Baltimore. Y fue también la última entrevista que para Radio Habana Cuba hice a Guayasamín.

No estuve en los funerales de quien fuera proclamado Pintor de Iberoamérica ni en los del poeta argentino fallecido en México, pero sí en los del notable escritor ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, “El Turco”, como le decían sus íntimos amigos, y recuerdo perfectamente el ceremonial luctuoso del 3 de julio de 2009, porque allí estuvieron, cerca del Árbol de la Vida, el presidente Rafael Correa y el entonces vicepresidente de Ecuador, Lenin Moreno.

Y Juan Gelman, Oswaldo Guayasamín y Jorge Enrique Adoum siguen y seguirán vivos, por la obra de su vida y el ejemplo que dieron como auténticos intelectuales comprometidos con sus pueblos.

Suerte la mía por haber estado con ellos aquel inolvidable 14 de junio en la casa de Oswaldo Guayasamín.

La Habana, 12 de febrero de 2014

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