domingo, 15 de junio de 2014

CÓMO CALIFICAR EL PAPEL DE EDWARD SNOWDEN

Por Manuel E. Yepe

Es indudable que la actuación de Edward Snowden como revelador de documentos secretos que ponen al descubierto las inmundicias de la actuación del gobierno de los Estados Unidos en sus relaciones tanto internas como internacionales, ha sacudido a todo el mundo. Pero poco ha trascendido acerca de la orientación ideológica de este ex contratista de los cuerpos de inteligencia de su país transformado repentinamente en adalid de las causas más justas, incluso con grave riesgo para su propia vida.

La demonización de Edward Snowden a escala mundial por la gigantesca maquinaria mediática estadounidense no sorprende. Es práctica habitual de Washington y sus agencias de inteligencia contra sus adversarios, pero una campaña con tan tanta intensidad solo se recuerda contra dirigentes de países adversarios en presagio de un golpe de Estado.

El 28 de mayo último, la telemisora estadounidense NBC fue autorizada a transmitir una entrevista de una hora con Snowden realizada en Moscú, donde el ex contratista de la NSA permanece asilado.

El escritor, historiador y crítico de la política exterior de Estados Unidos Willam Blum incluyó en la edición número 129 de su sitio web oficial Anti-Empire Report del 6 de junio, un análisis de esa entrevista tratando de hurgar en ella para identificar la  motivación ideológica de Snowden.

Más de una vez en la entrevista se abordó la cuestión de si las acciones del ex contratista de la NSA habían causado "daño a los Estados Unidos".

Una persona de pensamiento radical, como yo -dice Blum- habría aprovechado la oportunidad para educar al público de todo el mundo acerca de cómo el imperio norteamericano es la mayor amenaza para la paz, la prosperidad y el medio ambiente en el mundo. Un radical –una persona auténticamente comprometida –no dejaría pasar una oportunidad tan única en la vida.

Contrariamente a lo que sus críticos feroces en Estados Unidos creen, Edward Snowden no se considera seriamente en guerra con Estados Unidos, su gobierno o su sociedad. Pero, ¿acaso tiene una comprensión real, analítica o crítica del capitalismo o de la política exterior estadounidense? ¿Piensa en lo que podría ser de la gente con un mejor sistema social? ¿Incluso, es  antiimperialista?

Ciertamente no es un teórico de la conspiración, o al menos lo mantiene bien escondido. Cuando se le preguntó sobre el 11 de septiembre de 2001, respondió:

-Cuando la Comisión del 9/11 tuvo toda la información de todas las diferentes agencias de inteligencia, pensó que tenía toda la información que necesitaba para desentrañar el complot. Teníamos los registros de las llamadas telefónicas desde Estados Unidos y hacia fuera. La CIA sabía quiénes eran estos tipos. El problema no era que nosotros no estábamos recogiendo información, no es que no tuviéramos datos suficientes, no es que no tuviéramos un pajar, es que no entendíamos el pajar”.

El segmento acerca de 9/11 de la entrevista fue omitido de la difusión en la televisión de la entrevista, aunque una parte fue mostrada más adelante durante un debate. Este tipo de  omisión es por supuesto el tipo de manipulación que alimenta los argumentos de los teóricos de la conspiración.

Considerando que tal vez la administración Bush haya ignorado la información porque quería algo peor con el propósito de tener justificación para incrementar la opresión nacional y en el exterior que proyectaba. Y así lo hizo. (Otra suposición es que seguir recopilando información podría llevar a la conclusión de que se trató de un "trabajo interno", en cuyo caso la identificación de los autores no habría sido conveniente).

Cuando se le preguntó qué le diría al Presidente Obama en  una reunión privada, Snowden no tuvo respuesta alguna.

“Yo, por el contrario, habría propuesto recordarle a Obama: "Señor Presidente, ¿por qué durante su período de gobierno el país ha librado guerras contra siete países – Irak, Afganistán, Pakistán, Somalia, Yemen, Libia y Siria?”.

En definitiva, Blum llegó a la conclusión de que en ningún momento hubo, de manera implícita o explícita, evidencias de un pensamiento – radical o no – acerca de política exterior de Estados Unidos o el sistema económico capitalista bajo el cual vive el país y no tengo idea de lo que en realidad son sus puntos de vista sobre estos asuntos”, confiesa Blum.

“No obstante lo anterior –escribe William Blum- debo dejar claro que tengo mucha admiración por el joven Edward Snowden;  por lo que hizo y por la forma cómo se expresa. Puede no ser un radical, pero es un héroe. Su valor moral, sus nervios, compostura y genio técnico son magníficos.”

La Habana, Junio 14 de 2014.


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