jueves, 24 de julio de 2014

HISTORIAS Y TRAGEDIAS EN EL AIRE (I)

Jorge Gómez Barata

A propósito de la tragedia del MH17 de Malaysian Airline un ex guía del Museo del Aire de La Habana que prefirió no ser mencionado me comentó: “Nunca creas en los militares: “Exageran sus victorias, minimizan sus reveces y cuando hablan de sus armas lo ocultan todo…” Para ilustrar su afirmación me contó esta historia. 

Derribar a un avión civil o militar que vuela a 20 kilómetros de altura y a velocidades no menores de 500 kilómetros por hora requiere de equipamiento, pericia y determinación. En 1960, sin computadoras ni misiles estratosféricos  los artilleros soviéticos lo hicieron. Todavía no se sabe a ciencia cierta cómo.   

En agosto de 1955 un nuevo avión, el U-2 fabricado por la firma Lockheed en la planta de Burbank, California, realizó su primer vuelo. El extraño aparato y sus excepcionales posibilidades deben haber llamado la atención de la inteligencia aeronáutica soviética.

Se trataba de un avión de alas exageradamente largas y por tanto frágiles, de una sola plaza, un solo motor y ningún armamento que, por volar a unos 25 000 metros de altura en misiones a miles de kilómetros de su base, no podía ser escoltado ni defendido. La nave dedicada al espionaje fílmico y fotográfico no fue encargada por el Pentágono sino por la CIA que la operó hasta que durante la Crisis de los Misiles en Cuba en 1962 fue trasferida a la fuerza aérea.

En 1956, durante la Crisis del Canal de Suez, el último evento militar en el cual los soviéticos y norteamericanos estuvieron del mismo bando, debutó el U-2 que luego, con total impunidad, comenzó a operar contra la Unión Soviética y China desde bases en Turquía y Pakistán.

Con los radares de la época, el mando militar soviético podía detectar los vuelos del U-2 pero no derribarlos. Sus cohetes no alcanzaban o no eran eficaces a 20 000 metros y los cazas no operaban a tales alturas. El ingenio hizo el resto.

El primero de mayo de 1960, desde la base de Badaber en Pakistán, en la salida número 28 despegó el U-2 piloteado por Francis Gary Powers. La misión era sobrevolar unos 3 000 kilómetros de territorio de la Unión Soviética, fotografiar dos silos de Cohetes Balísticos Intercontinentales (ICBM) y dos polígonos de prueba en Sverdlovsk y Plesetsk y aterrizar en Noruega.

Ante las limitaciones de los misiles antiaéreos de entonces y la dificultad de hacer un disparo preciso sobre un móvil a aquella velocidad y altura, los artilleros soviéticos decidieron preparar una emboscada donde la cantidad cubriera los déficits de la calidad.

Al paso del U-2 de Powers, desde 14 rampas le lanzaron a la vez, como si fuera una salva, una andanada de 14 misiles S-75 programados para, de no dar en el blanco, estallar a la misma altura de vuelo del avión. Tal vez el aparato no fue impactado aunque si averiado por las explosiones. El caso es que se precipitó a tierra. El piloto sobrevivió, fue presentado a la prensa, juzgado, condenado y luego intercambiado por otros espías.

OTRA VERSION

En 1996, 36 años después, cuando ya Powers había muerto sin explicar los detalles de cómo fue derribado, Igor Mentyukov, ex piloto de cazas soviético dijo haber revelado la verdad sobre el derribo del U-2. Según contó, en aquella época recibió la orden y la preparación necesaria para, volando en un Suhoi 9, sin armamentos para alcanzar mayor velocidad y altura, embestir al U-2 y hacerlo caer. Aunque de alto riesgo, la misión no era suicida, dado la fragilidad del aparato espía.

Según la historia, el piloto del U-2 se percató de la operación y al realizar un giro excesivamente cerrado, quebró una de las alas y el aparato se precipitó a tierra. En la operación Mentyukov era escoltado por un MIG 19 que fue derribado por el fuego amigo.

Cierta o no la versión ha servido para probar lo difícil que resulta establecer la verdad cuando se trata de operaciones militares que ocurren fuera del alcance de los sentidos. A diez o veinte mil metros de altura el ojo humano no alcanza a percibir tales detalles.

Entonces, ante el escándalo y el ridículo, el presidente Dwight Eisenhower dictó una orden prohibiendo los vuelos espías sobre la Unión Soviética y discretamente los U-2 fueron retirados de las bases en Turquía y Pakistán y reubicados en territorio continental de los Estados Unidos desde donde comenzaron a operar contra Cuba. Luego les cuento esa historia. Allá nos vemos.

La Habana, 24 de julio de 2014

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