jueves, 2 de octubre de 2014

CRÓNICA DE UNA DERROTA ANUNCIADA

Por Pedro Martínez Pírez

Triste papel le tocará cumplir a los diplomáticos estadounidenses que asistan en Nueva York el próximo martes 28 de octubre al debate en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas sobre el tema del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, porque la historia indica que se trata del momento en que se hace patente la soledad imperial en el máximo organismo internacional.

Será un doloroso martes 28 para los funcionarios norteamericanos, generalmente muy prepotentes, pero que llevan veintidós años consecutivos sufriendo ominosas derrotas políticas en el más democrático órgano de las Naciones Unidas: la Asamblea General.

Cuando el Canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, presente la resolución sobre el bloqueo yanqui, de  nuevo saldrán a relucir los endebles e hipócritas argumentos de los representantes de Estados Unidos para tratar de justificar el bloqueo contra la pequeña Cuba, que se prolonga por más de medio siglo y ha costado a la nación antillana más de un millón de millones de dólares.

Uno de los muy repetidos argumentos de Washington ante la comunidad internacional es que no se trata de un bloqueo, sino de un embargo. Pero este cínico pretexto es demolido por los datos contenidos en el informe de Cuba y los alegatos de decenas de países, que mediante cifras y datos demuestran que se trata de un bloqueo que afecta no solamente a la nación caribeña, sino a todos los países del mundo que comercian o tienen vínculos financieros con Cuba en virtud del alcance extraterritorial de las leyes anticubanas aprobadas por el Congreso de los Estados Unidos.

El debate sobre el bloqueo volverá a mostrar la casi unanimidad del mundo, incluída la mayoría de los aliados de Estados Unidos, que reclaman de año en año el levantamiento del bloqueo, y pondrá en evidencia que el único voto seguro con que cuenta Washington en la ONU es nada más y nada menos que el del gobierno sionista de Israel, que acaba de cometer un verdadero genocidio contra el pueblo palestino en Gaza.

Para quienes en el mundo alguna vez hemos cumplido misiones diplomáticas en el exterior, y yo lo hice con orgullo en Ecuador y en Chile, en la década de los sesenta, en representación de Cuba, nos da pena -o vergüenza- el papelazo y la cara dura de los funcionarios norteamericanos que se mueven inquietos en sus asientos en el momento en que la pizarra electrónica  de la ONU muestra la abrumadora votación contra el bloqueo y el dramático aislamiento de la mayor potencia económica y militar del planeta, derrotada por la resistencia, la dignidad y la razón de un pueblo que no quiere volver a ser, como lo fue en el pasado, una neocolonia yanqui.

La Habana, 02 de octubre de 2014

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