jueves, 2 de octubre de 2014

Páez canta a su Habana en “concierto atípico”

Por Mónica Rivero

Publicado en Cubadebate el 2 octubre 2014


Fito Páez en el Karl Marx. 1ro de octubre de 2014. Foto: Marcel Fernández.

“Hace 20 años nos vimos aquí, también con Fito“, comentan nostálgicos dos amigos “cuarentañeros” cuando se reencuentran ahora, al cabo de despedir a lo largo de estos años a otros diez que conformaban su grupo. Comprobado: Fito Páez en Cuba puede ser un encuentro con otro tiempo, a través de nostalgias compartidas.

“Esencial”: concierto en el teatro Karl Marx, parte del programa del Festival Leo Brouwer de Música de Cámara fue el lugar de la cita que nunca se hiciera, ni falta hizo.

Presentado por el propio maestro Brouwer ante un auditorio abarrotado, Páez interpretó temas de su autoría y ajenos (también suyos en tanto queridos) acompañado por la Orquesta de Cámara de La Habana y el pianista cubano Aldo López-Gavilán: “…un muchacho que tiene 40 dedos en cada mano”, tal fuera la seña ofrecida por el Maestro al invitarlo a escena.

Anunció entonces que se trataría de un concierto especial: “atípico, tratándose de Fito, que ya es atípico”, insistió. Lo particular estaría dado por el formato de la presentación, y porque interpretaría obras de Silvio RodríguezPablo MilanésCharly García… cantaría Fito sus amores, sus nostalgias en lo que sería un homenaje a la música americana.

Conversó mucho entre canciones y se movió en el escenario al uso de Fito Páez, cantó a capella Quién dijo que todo está perdido, presentó Un vestido y un amor evocando la noche en que conoce a Cecilia Roth y cómo no se va esa noche ni en los diez años que le siguieron.

“Cuba me salvó”, comentó luego. “Estaba en Buenos Aires, en una etapa de crisis por un episodio siniestro en mi familia, y Pablo me trajo pacá” (debía ser dicho en pleno cubano). “Y aquí me salvaron”. Era la Cuba de Varadero ´87, “todos con la cabeza llena de música”.

“Esencial”, de Silvio a Pablo en un arco musical que fue de La vida a Para vivir. Dedicó Cable a tierra a Santiago Feliú, a quien –según contó– solía cantarle esa canción. Hizo también un homenaje a Luis Alberto Spinetta, en un momento del concierto en que había dicho en tono melancólico: “Todo parece muy simple: venimos, estamos y nos vamos”.

A las predecibles aclamaciones del público llegado el fin del repertorio pidiendo una canción más, contestó Al lado del camino, sello de un concierto de mezcla, trovo-tanguero, evocador asimismo de emociones variopintas y no pocas veces, incluso, encontradas.


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