sábado, 7 de febrero de 2015

"Ayotzinapa tocó todos los límites"

Cubasí  -  Claudia Padrón Cueto  -  Sábado, 07 Febrero 2015 10:04


La Doctora en Relaciones Económicas Internacionales, Ana Esther Ceceña nos comenta sobre el cementerio de pobres en que se ha convertido México y el estado de impunidad que vive hoy su país.

"Han sido 33 días muy difíciles. Ya tenemos información sólida revelada por varios detenidos, que participaron en el crimen de los 43 estudiantes desaparecidos en una acción perpetrada por autoridades municipales, policías y bandas de narcotraficantes_ declaraba  el procurador general de la República de México, Jesús Murillo Karam.

 Anunciaba un hecho de salvajismo explícito, que instalaría primeramente el horror, y luego la indignación cuando se piensa hoy en  Ayotzinapa.

“Trasladaron a un grupo de más de 40 personas al basurero de Cocula. Algunas de las personas que se llevaron iban asesinadas. Ahí asesinaron a los que aún estaban vivos, y luego a todos les quemaron con gasolina diésel y  otras sustancias. Eso empezó desde las 12 de la noche hasta las 3:00 PM del día siguiente”.

 Desde la medianoche hasta el final de la tarde, el fuego, avivado con gasolina, neumáticos y madera, calcinó los cuerpos de tal forma que con solo tocar los huesos, se hacían polvo. México añadiría a su historia un crimen sañudo que avergonzaría a todo el país.

Ayotzinapa  no es una excepción, es la regla

Detrás de todo hecho hay siempre un contexto que lo circunda o condiciona. No puede entenderse Ayotzinapa sin dilucidar un engranaje de acontecimientos que lo bordean.

Primeramente la ubicación del estado de Guerrero, lo sitúa dentro de la ruta del narcotráfico. Itinerario custodiado por personal armado, ya sea delincuencial o del propio estado. Además Ayotzinapa tiene una salida al Pacífico que tradicionalmente se ha usado para comercializar con Asia, y es también un lugar rico en recursos minerales o forestales. Elementos  que hacen fomentar los  intereses de la economía ilegal en la región.

 Por otra parte, los jóvenes asesinados pertenecían a la escuela normalista Raúl Isidro Burgos. El programa de las escuelas normales - rurales tiene raíces  en el siglo XX, y se identifica con un programa de educación socialista. Son  academias para muchachos pobres, del campo, que se han caracterizado por formar profesores comprometidos con la realidad y con una conciencia crítica. Incluso los planes de estudios de estos centros difieren de los tradicionales e incorporan reflexiones de cómo el Capitalismo está afectando a muchas de esas regiones. Desarrollando así un pensamiento crítico en sus estudiantes.  A ello se suma que Guerrero es un  territorio con tradición de lucha, donde hubo un movimiento de guerrillas en los años 70 que fue reprimido severamente. Los jóvenes asesinados son, en gran medida,  descendientes de estos miembros y  herederos de esa historia.


La Doctora en Relaciones Económicas Internacionales, Ana Esther Ceceña ha sido una de las voces que  con mayor lucidez ha denunciado la doble cara del neoliberalismo, y lo que esto representa para la sociedad mexicana, convertida hoy en un cementerio de pobres. Sobre el estado de impunidad que vive hoy su país comenta la también Directora de la Revista-libro Chiapas.

"Tenemos un país con un sistema político corrupto, no representativo; un país con mareas de armas ilegales que circulan por todos lados; donde hay una interconexión total entre el estado y las organizaciones delincuenciales, y un acoso sistemático a la población.

“Uno de los elementos que más indignó a mi pueblo y aumentó las protestas fue precisamente esta imbricación. Ayotzinapa  es un crimen de estado. Cómo se entiende que la policía, un órgano que debe velar por la seguridad de todos, haya entregado a estos muchachos en manos del crimen organizado.

“Ayotzinapa tocó todos los límites. La crueldad y el sadismo de lo ocurrido llegaron a extremos bárbaros. El desollamiento de uno de estos muchachos fue la piedra de toque para un levantamiento de la sociedad en general.

“México es un país inseguro,  donde presenciar asesinatos es algo del día a día. Y hay grupos sociales más vulnerables que otros. La mayoría de los policías provienen del sector indígena;  y, paradójicamente, se ensañan justo con este sector. Maltratan, menosprecian, someten a quienes tienen sus  mismos color y raíces. a su propia gente. Junto a los indígenas, las mujeres son otro grupo afectado. La ciudad Juárez, por ejemplo, tiene escandalosos índices de feminicidio.  Y  Actualmente ser pobre es un  detonante para que  te opriman.



México en la voz de los jóvenes

"No escribas nuestros nombres en el artículo. Firmamos como Komain ilel, colectivo de comunicación alternativa de Chiapas. México es hoy realmente peligroso, es mejor no ser tan visibles".

Me pidieron anonimato mientras conversábamos sobre su país. Temer por su seguridad y sus vidas, era ya parte de su cotidianidad.

“Vivimos un desgarramiento del tejido social, fundamentalmente porque tenemos  un estado fallido que se ha transformado en un narco estado, y ha llevado al país a convertirse en un espacio donde todo está en venta  para el poder transnacional.

“Hemos comparado a la nación con un latifundio grande, donde el gobierno ejerce como una especie de capataz que vela solo por los intereses de los dueños (las transnacionales),  sin tener en cuenta necesidades o aspiraciones del pueblo, y lo que es aun más grave, sus derechos.

“Ni siquiera hay distinción entre los partidos políticos. No importa el color o el nombre, todos son iguales. Lo que venga del estado lo vemos  como cosa podrida, sobre la cual es imposible construir algo sólido”. Me cuenta uno de estos muchachos, vocero de cambios y alternativas anti neoliberales.

El otro, de nacionalidad argentina, pero residente en Chiapas, también denuncia  la imbricación entre crimen organizado y poder estatal.

“No creo que el estado sea fallido, como dijo mi compañero. El estado es altamente eficiente en lograr sus objetivos: ordenar mediante la represión determinadas relaciones sociales para ponerlas en función del capital; ya sea el capital legal o el ilegal, como el narcotráfico o el crimen organizado.

“La frontera entre instituciones políticas y crimen organizado son invisibles. Incluso hay estados donde es la misma cosa. Con un pie en la producción y comercialización de estupefacientes, y la trata de personas; y el otro pie en instituciones gubernamentales. Es una puerta giratoria lo que divide el crimen organizado del gobierno.

“Y el resultado de todo es una sociedad violenta donde los muertos los ponemos los pobres, el pueblo, los queremos cambiar las cosas”.

Los muchachos de Ayotzinapa fueron asesinados, quemados, ocultados en bolsas de basuras y arrojados cerca de un río. Y a cuatro meses del crimen, las calles mexicanas se llenan de jóvenes en cuyas  pancartas se lee: “Nos han quitado tanto, que hasta nos quitaron el miedo”


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