jueves, 18 de febrero de 2016

REELECCIÓN PRESIDENCIAL EN AMÉRICA LATINA

Jorge Gómez Barata

A lo largo de más de doscientos años ningún evento ha provocado tantos conflictos políticos en América Latina como la reelección presidencial, eje de revueltas, golpes de estado, guerras civiles, e incluso intervenciones extranjeras.

Obviamente se trata de una mutación del sistema político, que se suma a las derivadas del establecimiento de democracias cooptadas por el poder oligárquico sostenido por el latifundio, el clero reaccionario, y las cúpulas militares. Curiosamente esas anomalías, que generaron estructuras políticas contrahechas y prácticas políticas conservadoras, repudiadas y combatidas por los liberales, la izquierda, e incluso por los socialistas; circunstancialmente son adoptadas por ellos.

Aunque la aplicación de algunos de los argumentos esgrimidos para defender la reelección presidencial son pertinentes, esta opción, siempre circunstancial, es tan problemática, desgastante, y políticamente peligrosa, que nunca se instala de modo indoloro. A pesar de ello cíclicamente se renuevan los intentos, llegándose incluso a demandas de reelección indefinida.

Si bien es cierto que en las monarquías parlamentarias y las repúblicas europeas el sistema político funciona establemente, con ejemplos como los de Konrad Adenauer, canciller de la República Federal Alemana durante 14 años, Bruno Kreisky en Austria por 13 años, Margaret Thatcher, jefa del gobierno británico por once años, y Francia, donde Francois Mitterrand presidió el país durante 14 años; en Latinoamérica no ha ocurrido así, y la reelección ha sido fuente de constantes conflictos.

En Hispanoamérica, regida por el presidencialismo, sistema en el cual la conducción de los países se concentra en mandatarios que simultanean las funciones de Jefe de Estado, Gobierno y, con frecuencia, las de líderes de los partidos políticos predominantes, se añade la incapacidad para funcionar con la separación de los poderes del estado.

Recientemente y con excelentes argumentos, aunque con los riesgos que plantea el devenir, en Venezuela, Ecuador, y más recientemente en Bolivia, se ha debatido el problema de la reelección presidencial por varios periodos sucesivos, incluso de modo indefinido, lo cual requiere de reformas constitucionales, agotadores debates parlamentarios y populares,  y en algunos casos de referéndums.

Aunque me parece magnifico el desempeño de los presidentes progresistas, de izquierda, e incluso liberales avanzados, surge la duda de qué hacer cuando sean otros los gobernantes, y su gestión no sea eficaz. La derecha experta en manipulaciones electorales reclamará también reelección indefinida. ¿Volverá la izquierda a oponerse?

América Latina necesita estabilizar estructuras políticas que combinen los liderazgos personales legítimos con los mecanismos institucionales. En cualquier caso ahora la soberanía popular se impondrá. Allá nos vemos. 

La Habana, 18 de febrero de 2016


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