lunes, 21 de marzo de 2016

Cronopiando: La transición en EEUU

Koldo Campos Sagaseta

Gara

Por si acaso a esas letrinas de comunicación que se dicen “medios” se  les olvida, que va a ser que sí, les recuerdo que es Cuba la que puede ayudar a  EEUU en su transición a la democracia para que deje de ser el país que acumula  la mayor deuda americana y el que derrocha la mitad de los recursos del planeta;  el que más drogas consume y quien más vulnera los derechos humanos, mientras  multiplica indigentes y analfabetos y mantiene al margen de cualquier seguro  social a 50 millones de personas.

Es Estados Unidos el país que más guerras  ha provocado y más paces ha mentido, el que cuenta con más bases militares  diseminadas por todo el mundo, más golpes de Estado ha urdido y más gobiernos  democráticos ha tumbado. Es a ese país al que hay que ayudar para que sus  candidatos a la presidencia no los elija el capital de entre los escaparates de  la V Avenida, Beberly Hills o el circo, y para que sus ciudadanos, además de  votar, puedan elegir.

Es a esa nación a la que hay que ayudar porque es  inaceptable la existencia de campos de concentración, y Guantánamo solo es el  más conocido, o cárceles secretas; bochornosa la construcción de gigantescos y  vergonzosos muros con los que aislar a sus vecinos; inadmisible que secuestren  opositores por todo el mundo; que sean sus soldados los únicos que no están  obligados a responder ante tribunales internacionales de justicia porque están  por encima de cualquier ley; y que, asesinado su presidente en un encubierto  golpe de estado, tenga la justicia que esperar 66 años para que ese pueblo conozca la verdad. Inaceptable la impunidad del crimen de sus cinco presidentes asesinados siempre en oscuros expedientes de hombres que actuaban solos y al servicio de nadie; como es cínico que dé la bienvenida a quien llega en Virginia  a la sede de la Central de Inteligencia Americana (CIA) el bíblico lema de “Y la  verdad os hará libres” mientras se tiene presos o escondidos o asilados a sus  propios conciudadanos, precisamente, por haberse atrevido a decir la  verdad.

Quien debe cambiar es ese “norte revuelto y brutal” del que hablara  Martí y que como bien dijera Chávez sigue oliendo a azufre, que enarbola la violencia como conducta, la tortura como terapia, el crimen como oficio, la guerra como negocio y para el que siempre hay un Nobel de la Paz.

Euskal presoak-euskal herrira


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