martes, 8 de marzo de 2016

DE CARA AL VII CONGRESO DEL PARTIDO

Jorge Gómez Barata

El VII Congreso del Partido, convocado para el próximo mes de abril, y cuya fase preparatoria final ha comenzado, está condenado al éxito. La sociedad cubana lo necesita. Parafraseando al presidente Raúl Castro, se trata de un motor pequeño que impulse al grande…Ahora, con más de lo mismo, no basta.

En la presente coyuntura, no es suficiente cubrir formalidades estatuarias, sino que es preciso encarar necesidades históricas, y adoptar decisiones trascendentales, entre ellas dotar al país de programas y metas compartidas, explicitas, y viables, así como asumir los requerimientos derivados de la limitación a dos periodos de gestión en los principales cargos estatales.

Está por decidir si este será el último congreso dirigido por la generación histórica, y si las máximas jerarquías del gobierno, el estado, y el partido recaerán en la misma persona. Es importante además dilucidar de qué modo encarará el partido la condición de dirigente de la sociedad y el estado.

Si bien al país le faltan recursos, escasean inversiones, se manifiesta obsolescencia tecnológica y atraso en áreas decisivas, la nación y el partido cuentan con capital humano suficiente para cubrir todas las necesidades y además exportar. No obstante, es preciso crear condiciones, desatar nudos, y generar estímulos para que esas potencialidades se manifiesten en todas las áreas, principalmente en la economía y en el enriquecimiento de la cultura política. Solo el partido puede hacerlo.    

El momento histórico necesita renovar ideas, doctrinas económicas, conceptos teóricos actualizados, y asumir nuevas opciones políticas y jurídicas, así como innovaciones en las perspectivas para las ciencias sociales que no pueden rumiar envejecidas categorías, y necesitan crear y descubrir caminos. La idea de que con dominar el marxismo-leninismo era suficiente está trascendida. 

Aunque a diferentes velocidades la sociedad cubana avanza, unos bajo la dirección del partido, y otros por su cuenta, algunos esperan, y muchos no pueden o no saben hacerlo de otra manera que como lo han hecho con la Revolución. A su vez, el partido no puede segmentar la sociedad. Necesita de todos.

Con representar a una parte del pueblo no basta para ser “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del estado…” El Partido necesita cobijarlos a todos, transformarse realmente en una entidad nacional y social, y ser efectivamente el Partido de la Nación Cubana. Identificarse con cuantos sectores y estamentos sociales existen y responder a sus necesidades y demandas, y elaborar consensos a escala nacional es su tarea inmediata.

Los procedimientos acerca de cómo se organiza el evento, se examinan los documentos, y se asimilan las propuestas, pueden ser de una manera o de otra. Lo importante es la sustancia, el contenido, y los resultados. Mil delegados, siempre y cuando sean la élite inteligente y combativa, dialogante e inconforme, crítica y creadora de la nación, conducida por líderes experimentados y audaces, es suficiente. Allá nos vemos.

La Habana, 08 de marzo de 2016


No hay comentarios:

Publicar un comentario