miércoles, 30 de marzo de 2016

En cubano

Por José Ángel Téllez Villalón *

Hay momentos como estos en que me gustaría hablar en cubano, preguntarme y respondernos en genuino cubano, por ejemplo:

¿Estamos listos para obamas?

Y que me salga a gritos, un ultraizquierda con media docena de consignas, las encadene de mayor a menor, para luego concluir con otra interrogante o calificándome de obamista, por tan solo preguntar.

O del otro extremo que no digo mercenarios, porque a esos le pagan por hablar y yo prefiero hablar con cubanos que más bien pagan… hasta con su propia vida por decir lo que piensan, conque ¿cómo vamos a estar listos si no hemos logrado poner a producir nuestras fértiles tierras, no logramos que una sola salida del tren con destino a Santiago salga a su hora, o aniquilar al reggaetón…?

Y le replique otro con que el presidente del país más rico del mundo, en dos mandatos, no ha podido cumplir ni con sus promesas de campaña, y sigue ahí la cárcel ilegal en Guantánamo, que en los EE UU los niños matan más personas con armas de fuego que los terroristas, y que si él no ve lo recurrente y creciente que es el maltrato discriminatorio por parte de la policía y de las instituciones judiciales de los afro descendientes.

Y otro revolucionario, consciente de sentir y sudar en el fiel del eje geopolítico más activo del planeta, decir tan solo: ¡tenemos que apretar!, por aquello martianamente cubano de que hacer es la mejor manera decir.

O tirar sobre la mesa de comer, o sobre el buró de decidir…, ¿cuál fue la primera y única victoria de Obama con su visita a Cuba?

Y que aparezca un ingenuo con que el 4-1 del tope Cuba-Tampa Bay Rays.

O un anexionista por vocación y que estaría dispuesto a pagarle Obama para que le diga al oído lo que siente (o viceversa), con que fueron muchas las victorias…

Y el ultraizquierda -él nunca deja de opinar- que ninguna o que sí, haber conocido a un pueblo digno, plantado, como ha sido siempre, que no se doblega frente al bloqueo, que en todo caso sería- y es, pensamos muchos- una victoria de la mayoría del pueblo que no se doblega ante ninguno de los bloqueos.

Y el revolucionario imprescindible, que se toma su tiempo para reflexionar, escucha a los demás, que hasta el último aut del juego en El Latino alentó a su equipo, que al final sacó cuentas y compartió con su querida esposa Dayi que estamos empatados, 13 a 13 con la MLB; nos responda: la primera victoria es haber desmontado de la opinión pública, del candente  debate popular, el que debía ser el evento más importante de estos días, la consulta popular de los documentos a discutir en nuestro VII Congreso del Partido, porque, no como dijo el representante de Wall Street , sino como nos viene diciendo Raúl hace mucho tiempo, en nosotros, y solo en nuestro esfuerzo integrador, está la solución de nuestros problemas.

Preguntarnos además ¿qué es hablar en cubano?

Que es- pienso yo-, expresarnos con Cuba como verbo y sustantivo, sobre todo a través de nuestros dirigentes, preferentemente intelectuales orgánicos y con los pies en la tierra, más preferentemente aún.

Y hablando en plata -dirían  otros-, ir a las raíces, apretados, y ser Andes; más por nosotros mismos que por  contradecir al gigante de las siete leguas.  

O mejor, ¿cuántos nos conciliaría hablar todos y todos los días en cubano?

Y respondernos a coro, muchos y siempre más: ¡todo lo que nos dé, nuestras reverendísimas ganas nuestras!

La Habana, 30 de marzo de 2016

* Maestrante en ciencias políticas en la  Universidad de La Habana; trabaja en el grupo político de Infocubarte, Cubarte (MINCULT)


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