sábado, 19 de marzo de 2016

SOLIDARIDAD TRICONTINENTAL CON PUEBLO SIRIO

La conmemoración del aniversario 53 de la Revolución Siria del 8 de marzo de 1963 --de carácter antioligárquico, popular, antiimperialista y antisionista, la cual permitió a su pueblo concretar la independencia formalmente declarada en 1945, tras el fin del mandato colonialista francés-- deriva en solidaria oportunidad para reafirmar nuestro categórico rechazo a lo que ha constituido la más brutal guerra del imperialismo y sus aliados contra Siria, asfixia económica, prácticas terroristas inimaginables y una agresión mediática sin precedentes para satanizar al país víctima.

La delicada coyuntura de inestabilidad interna que estalla en marzo 2011 en este --un Estado secular, laico y progresista que ha defendido, en muy difíciles condiciones, sus derechos legítimos a la autodeterminación e independencia nacional-- fue utilizada con cruel oportunismo para desatar una conspiración reaccionaria anti-siria, una escalada de agresiones y una guerra sucia de dimensiones impensables que ha involucrado a actores regionales e internacionales. Problemas internos que pudieron ser resueltos soberanamente por el pueblo y las autoridades sirias, sirvieron para estimular la sedición, sembrar el caos, la destrucción y la muerte.

Más de 250 mil muertos, de ellos, 50 mil miembros del ejército y las milicias populares. Cuatro millones de refugiados y 11 millones de desplazados internos. 5,6 millones de niños sirios padecen de pobreza extrema, otros dos millones viven refugiados en países vecinos, 20 mil niños han perdido la vida en esta guerra fabricada premeditadamente. La más grave crisis humanitaria en 70 años, según las estadísticas de las Naciones Unidas.

Siria ha vivido un infierno en creciente ascenso desde hace casi 5 años. El grave conflicto no hallará solución mientras haya países que apoyen y financien el terrorismo internacional. El Pentágono y la OTAN han intentado destruir al gobierno sirio para bantustanizar y debilitar a los países árabes, al tiempo de consolidar su bastión sionista en la región.

Debilitar, fragmentar y destruir Siria podría haber dado paso a un definitorio golpe contra las luchas y resistencias de todos los pueblos árabes frente al sionismo y el imperialismo, que no pretenden otra cosa sino recolonizarlos y tomar el control de sus riquezas, recursos naturales y posicionarse de su ubicación geográfica estratégica.

De manera que Siria y su pueblo han resistido por su propia sobrevivencia, por la de todos los pueblos del Medio Oriente y por la de todos los pueblos del Tercer Mundo. Otra, muy diferente, habría sido la historia y el curso de los acontecimientos, si Siria no hubiera logrado --con la colaboración internacionalista de fuerzas y países amigos-- ser el primer anillo de contención y defensa frente al extremismo fundamentalista islámico mercenario que hoy no pueden controlar ni siquiera los poderes que los engendraron para usarlos a su servicio.

La despreciable, inhumana y creciente secuencia de actos terroristas, y la guerra de agresión que, con el más sofisticado armamento, han cobrado decenas de miles de vidas inocentes, deben cesar.

Todo intento de atentar contra la integridad territorial de Siria debe ser rechazado categóricamente.

La OSPAAAL reitera que solo al pueblo sirio asiste la potestad de encontrar una solución soberana a sus problemas internos, se opone inequívocamente a cualquier fórmula intervencionista, rechaza la desigual guerra de mentiras y tergiversaciones fabricadas por los medios transnacionales para confundir e intentar justificar la continuidad de la agresión, respalda el derecho legítimo de Siria a la autodeterminación, y desea que muy pronto pueda acordarse una fórmula legítima y duradera de paz que ponga fin al genocidio y la barbarie.

¡Respeto a la soberanía, integridad territorial y autodeterminación del pueblo sirio!
¡Siria resiste y vencerá!


Palabras de la Secretaria General de la OSPAAAL en el Espacio Audiovisual Tricontinental
organizado para conmemorar el 53 de la Revolución Siria del 8 de marzo de 1963

La Habana, 18 de marzo de 2016


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