lunes, 4 de julio de 2016

BREXIT: AVANZAR POR UN ATAJO

Jorge Gómez Barata

El desigual desarrollo del planeta evidencia que no existe un curso obligado de la historia, excepto que se le examine en extensos períodos, en los cuales se aprecian tendencias generales a la unificación y la integración. Así nacieron los clanes, las tribus, las naciones, y los estados.

Cuando tales procesos discurren de modo natural suelen ser duraderos y fecundos. No ocurre lo mismo al mediar despojos, imposiciones, o decisiones administrativas.

La conquista, colonización, y anexión entronizada con la llegada de los europeos a América, así como la formación de los imperios coloniales, dieron lugar a un acomodo geopolítico de escala planetaria, y a la alteración de los cursos históricos, instalando una arbitraria geografía política, dictada por la codicia y las actitudes imperiales de las potencias europeas.

Así surgieron los “imperios donde nunca se ponía el sol”, los “países de ultramar”, y la dominación sobre espacios inmensamente más extensos, ricos, y poblados que sus metrópolis. Mientras los países europeos consolidaban sus estructuras estatales y nacionales, negaban ese derecho a los territorios ocupados.

La arbitrariedad dio lugar a las luchas por la independencia y la liberación nacional, características de los siglos XIX y XX. No existe ningún caso en que alguna excolonia se haya unificado o integrado con su ex metrópoli, aunque la mayoría mantiene excelentes relaciones.  

No obstante resulta evidente que los procesos civilizatorios que dieron lugar a la creación del mercado mundial, a la formación de cadenas productivas, y vínculos comerciales y culturales a escala planetaria, originaron la globalización, lo cual evidencia una tendencia a la integración en que la Unión Europea es el proyecto más justificado y avanzado.

El esfuerzo creció con la desaparición de la Unión Soviética y el fin del socialismo sumando once nuevos estados, y en algún momento consiguió cierta proximidad con Rusia, cosa ralentizada por los diferendos asociados a Crimea y Ucrania.

Las ventajas y virtudes del proyecto integrador y unificador europeo no lo exceptúan de los vicios y defectos que incorpora la orientación neoliberal de los estados miembros, ni de las manipulaciones, mezquindades, y aspiraciones hegemónicas de algunos países, lo cual lo convierte en blanco de justificadas críticas de adversarios que desean su disolución, y se alegran con sus reveses.

Obviamente una Europa unida y próspera, aun cuando todavía no colme las mayores aspiraciones, aumenta las posibilidades de cooperación, limita la competencia, aleja los peligros de nuevas guerras, y estratégicamente conviene a la humanidad.   

Al autoexcluirse de ese curso Inglaterra, segunda economía europea y quinta del mundo, sin argumentos económicos o políticos que lo justifiquen, y sin que mediaran presiones populares conminatorias, puede haber sobrestimado sus posibilidades de avanzar en solitario. No es la primera vez que una potencia intenta adelantar por un atajo y termina en un callejón sin salida. Allá nos vemos.

La Habana, 04 de julio de 2016

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*Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente.


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