miércoles, 27 de julio de 2016

EL DEBATE ACTUAL

Esteban Morales

UNEAC

Algo hay que hacer con el debate actual que se ha desatado, el cual considero que es para bien. Por fin lo que tantos  han  tratado de hacer en estos años, comienza a  parir sus frutos, y a que niveles. Parece que al fin la crítica contra  nuestra “mala prensa” se abre paso.

De una Cuba en la que apenas se escuchaban voces críticas y discordantes, hemos  entrado ya en otra, que nos dice que casi  todo se está sometiendo a crítica. Solo que al parecer el aparato ideológico del Partido Comunista de Cuba, no figura  por ninguna parte. Ya  se  ha  dicho antes, ¿en qué lugar está el aparato ideológico del partido  cuando se producen acontecimientos como el que acaba de ocurrir  en el reciente  Pleno de la UPEC? ¿Han estado allí, y escuchado la andanada de verdades que se han dicho? Creo que deben  haber estado, pero no han hecho  aún nada, ¿harán algo ahora?

Sin dudas una consecuencia del VII Congreso ha sido el sutil desmembramiento del aparato ideológico partidario. No se ve un trabajo ideológico como correspondería a la situación por la que atraviesa el País. Suerte que el Cro. Primer Secretario rectifico a tiempo, en el propio VII Congreso, lo que hubiera sido el error más grande que se hubiera podido  cometer, cuando los documentos del Congreso irían al debate  y aprobación del conclave, sin que la militancia en pleno  los conociera y participara  en su discusión.

Fueron tantas las críticas al respecto recibidas,  que el propio Primer Secretario  en su discurso,   como decimos en buen cubano “cambió de palo pa! rumba”.

Ahora los documentos del Congreso están siendo discutidos hasta con la masa no militante. Lo cual da confianza, en que no fue  un congreso “embotellado” o solo de cuadros. Pues sigo pensando que un error como el que se estuvo a  punto de cometer, habría hecho polvo la democracia de nuestro partido.

Lo que acaba de tener lugar en el reciente pleno de la UPEC  con la UJC del periódico Granma,  es sintomático de que la gente está cansada de la censura y ya no la acepta,  venga de donde venga y cuales quiera que sean las consecuencias de terminar con ese estado de cosas.

Eso se llama valentía revolucionaria. No tiene otro nombre.

A cualquiera le puede parecer que el periódico Granma ha sido  la  catedral, lo era, pero sin dudas ya está dejando de serlo. Sus trabajadores más jóvenes, a través de su Comité de Base de la UJC, se han  rebelado. La juventud  comunista tomo la iniciativa y cuando eso ocurre el futuro está garantizado.

En  otros  momentos ya vividos,  por lo que ha hecho la Subdirectora de Granma, miembro del   Comité de  Base, el periódico podría  haberse quedado  sin militantes. Los de la UJC porque “abrieron  fuego” y los militantes del partido,  solo por haber oído  la andanada,  aunque no se solidarizaran. Lo cual hubiera significado también, que el  periódico se habría  quedado sin militantes del partido, porque cualquiera con vergüenza no hubiera aceptado semejante cobardía.

Felicidades mil a los militantes de la UJC de Granma y en particular  a la Subdirectora. Ahora si podemos confiar en que  ya no son solo  las múltiples críticas a nuestra prensa, las de Garcés  en los Congresos de la UPEC y  las de otros, que se  han pasado todos estos años diciendo que con la prensa que tenemos  nos van a “agarrar  mansitos”.

Es que ya no tenemos al monstruo enfrente,  sino en el “estomago” y  debemos que digerirlo. Dentro de una guerra cultural que ya comenzó y amenaza con devolvernos  a la época de la  Resolución Conjunta y la Enmienda Platt.

Se cansaron de sufrir, lo que ha sido casi una enfermedad de nuestra prensa. Epidemia  sobre lo cual se ha  hablado varias veces,  porque la padecen todas las provincias. Es que adoptamos un modelo de prensa “estalinista”, venido de la URSS en particular; lo digo porque lo viví allá,  y  más de 40 años después,  seguimos igual. ¿Hasta cuándo vamos a hacerle la guerra a la verdad y a la transparencia en nuestra prensa? ¿Hasta cuándo vamos frenar las iniciativas revolucionarias de nuestros periodistas? Para que de verdad se puedan sentir responsables y comprometidos  con  lo que hacen.

Muy bueno, que la explosión no viniera  de afuera, el “reventón” vino de adentro;  creo que nuestra prensa ha “implosionado”. Me  solidarizo con todos los que han defendido esas ideas que acabo de leer. Y si cuadros incapaces reaccionaran de una  manera  agresiva, contra ellos,  no harían más que darle crédito a las palabras  del Fidel en la Universidad de La Habana, en  el año 2005, cuando decía nuestro Máximo Líder:  “Nosotros mismos podríamos destruir a la Revolución”.

Creo con toda honestidad, que lo  ocurrido en nuestra prensa, hasta ahora, no es responsabilidad de los periodistas, ni siquiera a veces de los periódicos,  sino del aparato supraestructural que los dirige y que tiene que acabar de “volar en pedazos”. Pues no es posible continuar haciendo lo mismo durante más de 40 años,  con la misma gente y pensar que los problemas se van a resolver. Las deformaciones en nuestra prensa, solo se solucionan quitando a los que la deformaron.

La incapacidad mostrada para dirigir nuestra prensa está más que demostrada. Hace falta que la máxima dirección del Partido acabe de reestructurar ese aparato y que ponga gente nueva, preparadas, capaces, las  que deberían salir de los propios periodistas, que son muchos, con deseos  de trabajar y de sentirse libres para defender al País. Pues a nadie se le ocurriría que un economista  o un ingeniero puede hacer un trasplante de riñón, o que  cualquiera que nunca ha sido periodista,  ni ha escrito un artículo casi en toda su vida,  pueda  dirigir la prensa, a  veces,  al más alto nivel. Pues durante años solo se les ha  visto regañar, censurar, “dar vistos buenos o malos”, criticar, hasta quitar militancias,  por un artículo o una conferencia que no les gusto, pero nunca, de verdad,  dirigir un periódico.

Ya se han  hecho varios congresos de periodistas, decenas de reuniones, pero nunca se había producido un fenómeno tan estimulante como el que recientemente  ha tenido lugar en este último  Pleno de la UPEC. Que yo diría  no ha sido solo un pleno de periodistas, sino un ejemplo, una guía metodológica   de cómo  hay  que actuar para  barrer con todo lo que amenaza   la supervivencia de  la Revolución Cubana.

No obstante, hay que decir, que mientras este debate apenas  ha comenzado al nivel de profundidad que ahora tiene lugar; hay otros que ya lo hacen de manera continua,  sistemática hace mucho tiempo, como los de  La revista Temas, Espacio Laical, Dialogar Dialogar, y otros, que se han referido al problema de la prensa, sin que esta última haya “recogido el guante”, lo cual la sitúa en vidente desventaja. Púes no es posible que  nuestra prensa este al margen de lo que se discute y menos  sobre ella,  en otros espacios.

La prensa tiene que debatir, responder a las críticas, confrontar, etc.es decir, formar parte de un debate, que al producirse dentro de la sociedad civil cubana,  afecta el contenido y contexto de su trabajo informativo y cultural. La prensa no puede informar objetivamente y con calidad, sino está al tanto del debate mencionado, participa   y lo refleja en su trabajo diario. De lo contrario, una parte de la sociedad, que no está en esos debates,  deja de informarse de asuntos, que en definitiva,  le afectan e interesan.

La prensa para cumplir sus objetivos, debe tener aliados, pudiendo obtenerlos de ese mismo contacto con los centros de debate, el mundo académico y cultural en general. Lo cual le permite aumentar la calidad de su trabajo informativo, aprovechando las potencialidades existentes en la intelectualidad, académica, científica  y cultural.

Intelectualidad revolucionaría  y prensa, deben conformar una alianza estratégica que esté en condiciones de dar respuesta inteligente, informada  y especializada, incluso, a los asuntos que afectan  al trabajo político ideológico. Una prensa que no intercambia con la intelectualidad, siendo ella misma un trabajo intelectual,  no participa de sus actividades  y no  intercambia continuamente con estos últimos, no está en condiciones de reflejar la vida del país, ni tampoco retroalimentar y nutrirse ella misma de lo que va ocurriendo.

Los intelectuales mismos deben tener un mayor espacio dentro del trabajo periodístico, aportando elementos que pone en mejores condiciones a la prensa, para reflejar la vida de un país,  cada vez más culto, preparado y exigente. Respecto del cual, la prensa no puede nunca  rezagarse.

La prensa tiene que ser continuamente la centrifuga en la que se preparen, proyecten y desde donde se lancen todos los acontecimientos nacionales e internacionales. Nadie esta tan obligado a ser un buen  investigador, como aquel que desea  ser un mejor  periodista.

La Habana, Julio 4 del 2016

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