martes, 26 de julio de 2016

Héroes anónimos tras un bebé

Especialistas de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del hospital Iván Portuondo, del mu­nicipio de San Antonio de los Baños, consagran sus días a la atención de los pequeñines

25 de julio de 2016 22:27:53

Los especialistas en Neonatología y las enfermeras consagran sus días a la atención de los pequeñines. Foto: Humberto Lister

ARTEMISA.— A Jeylín Hernández fue preciso interrumpirle el embarazo debido a problemas presentados con la hipertensión arterial. Nació entonces un bebé pretérmino, bajo pe­so para su edad gestacional y con retardo mo­derado del crecimiento intrauterino.

Durante varios días la niña permaneció en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) del hospital Iván Portuondo, del mu­nicipio de San Antonio de los Baños, y posteriormente fue trasladada a su maternidad de origen para completar la recuperación nutricional.

Tras haber sido testigo de las atenciones conferidas a su hija y su pequeña nieta, Mar­tha Hernández decidió hacer llegar una misiva de su puño y letra al Consejo de la Ad­mi­nis­tra­ción de este municipio, en aras de que hicie­ran extensivo su agradecimiento al colectivo de trabajo, por la “dedicación y profesionalidad”.

Y hay palabras que dicen mucho, sobre to­do cuando salen del corazón, palabras que hablan de héroes anónimos, y entrañan mues­tras de gratitud. Por tal razón, la carta les fue leída en un emotivo encuentro a trabajadores de la institución hospitalaria vinculados directamente a la atención en la etapa neonatal (hasta los 28 días de nacidos).

EN BUENAS MANOS

Este es el centro perinatal provincial y atienden, además de a los pacientes de los municipios aledaños, a los críticos extremos y menores de 1 500 gramos (g) de toda la provincia.

La UCIN está compuesta por tres cubículos y posee un total de 14 capacidades, distribuidas en cuatro camas de terapia intensiva, igual nú­mero de intermedia y recuperación nutricional, y seis de observación.

En el momento de nuestra visita, Dayana Rosa Ramírez amamantaba a su bebé Yodiel Corvo, de apenas unos días de nacido. El niño se encontraba bajo tratamiento con fototerapia en la sala de observación. “Cada tres ho­ras vengo a darle el pecho. Aquí está bien cuidado; confío en el trabajo de las enfermeras, quienes están todo el tiempo al tanto de él, así como en las indicaciones de los médicos. Las atenciones son muy buenas en la sala”, asegura.

Precisamente, la licenciada en Enfermería Caridad Elejarde era una de las muchachas que velaban por el cuidado de Yodiel. Hace cinco años que trabaja en este lugar.

“Me gusta la atención a los neonatos, a ve­ces voy por la calle y me dicen ‘seño, mira que grande está el bebé’. Eso es reconfortante”. In­cluso se convirtió en madrina de un pequeño que nació pretérmino y estuvo ingresado alrededor de tres meses bajo sus cuidados.

“Aquí llegan bebés por diferentes razones: hijos de madres diabéticas, bebés con tratamiento de fototerapia, con gran peso, por cau­sa materna... Somos como las madres de esos niños durante su ingreso; nos encargamos de velar por su salud, bañarlos…”, co­menta Sa­rahy González, también licenciada en En­fer­mería.

El servicio de Neonatología está integrado además por la sala de Puerperio (con 24 ca­mas de alojamiento conjunto), el salón de par­to, el de operaciones y el servicio Piel a piel (pa­ra pequeños de menos de 1 800 g).

Diez especialistas en Neonatología, siete re­si­dentes en formación y más de 40 enfermeras, consagran sus días a la atención de los pequeñines que llegan hasta este sitio.

UN CENTRO DE REFERENCIA

Desde inicios del 2000 el hospital ariguanabense es centro de referencia provincial en Neonatología, especialmente para el paciente menor de 1 500 g.

El neonatólogo Jorge Alexis Pérez, profesor auxiliar y máster en atención integral al niño, se encuentra al frente del servicio de esta especialidad, y señala que este año han recibido a más de 700 nacidos vivos, y la tasa de mortalidad in­fantil es de 4,2. “Han ocurrido tres fallecimientos: dos recién nacidos minúsculos, menores de 1 000 g, así como un recién nacido a término gemelar, mal formado”, precisa el doctor.

En este momento, la tasa de supervivencia del menor de 1 000 g en el servicio se encuentra al 70 %; mientras, del menor de 1 500 g es­tá en el 96 %. En tanto, la supervivencia en ventilación se ha mantenido en el 100 %.

“Pese a un incremento de los niños nacidos con menos de 1 500 g y el índice de bajo pe­so, la supervivencia, evolución clínica y el pronóstico de los pacientes es favorable, basado en un mejor manejo de ellos en la terapia intensiva”, expresa.

Por otra parte, han obtenido buenos resultados en el servicio Piel a piel. Este se encuentra adjunto a la UCIN: el niño se mantiene en contacto directo con la mamá 24 horas, me­diante el método canguro —contacto piel a piel a través de una bolsa—, garantizándose una lactancia materna exclusiva y a libre de­manda de los niños, para lograr una adecuada recuperación nutricional.

Cuando un bebé llega a la familia, lo revolu­ciona todo: solo pareciera importar la pe­queña criatura, que pasa a ser lo primordial y más im­portante. Verlos crecer es un verdadero privilegio, un regalo de la vida, al cual también contri­buyen esos héroes anónimos a los que hoy agra­dece Martha, por salvarle a su “flaquita”.


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