jueves, 28 de julio de 2016

LO QUE FALTABA ¡DOPING DE ESTADO!

Jorge Gómez Barata

El pasado domingo 24, el Comité Olímpico Internacional (COI), adoptó una resolución mediante la cual permitirá que atletas rusos, previo aval de las respectivas federaciones internacionales, participen en los próximos Juegos Olímpicos. La decisión no modifica la suspensión a la Federación de Atletismo de Rusia, en virtud de lo cual ningún atleta de campo y pista, incluidos paralímpicos, podrá competir en Río 2016.

Probablemente asistimos al capítulo final del mayor escándalo de dopaje en la historia del olimpismo, ejecutado mediante una operación que involucra a deportistas, autoridades deportivas, e instituciones del estado, incluso a los servicios de inteligencia rusos.

Destapada en diciembre de 2014, cuando las televisoras alemanas ZDF/ARD exhibieron el documental "Secreto Oficial. Como Rusia fabrica sus campeones”, dos días después el COI pidió la apertura de una investigación independiente. Inmediatamente prominentes miembros de la Federación Rusa de Atletismo renunciaron a sus cargos, y su presidente, Valentin Balakhnichev, dejó la dirección de la IAAF.

Ante tales hechos, la Asociación Mundial Antidoping (AMA) formó un panel formado por Richard Pound, el alemán Günter Younger, y el canadiense Richard McLaren para que realizaran una investigación independiente. Dos meses después, el lunes 18 de julio presentaron el informe. 

En octubre de 2015 otra cadena alemana, la ARD, exhibió un nuevo documental: “Dopaje-Top Secret: El mundo opaco del atletismo”, en el cual, además de atletas rusos fueron implicados deportistas de otros países. En noviembre de ese año la AMA publicó algunas conclusiones de su investigación que fueron devastadoras para Rusia. La IAAF suspendió provisionalmente a la Federación Rusa de Atletismo, incluyendo la participación en Río 2016. 

Ese mes el presidente ruso Vladimir Putin ordenó una investigación interna y promovió sanciones individuales, no colectivas, sin implicar a ningún atleta. El año terminó de modo fatídico para el deporte ruso.

En mayo de 2016 Grogory Rodchenkov, ex director del laboratorio antidopaje de Rusia, reveló al New York Times que durante los juegos olímpicos de invierno de 2014 en Sochi, Rusia, el gobierno ruso organizó un operativo para evitar que ningún atleta de ese país diera positivo en las pruebas anti doping. El ex funcionario aludió que se vio obligado a exiliarse en Estados Unidos porque temía por su vida.

La administración rusa, que nunca negó las sospechas, denuncias, y evidencias, ordenó una investigación sobre este ex funcionario, acusándolo de “abuso de poder” y culpándolo por los hechos que él mismo denunció. En julio casi cien atletas rusos recurrieron al TAS para demandar que se levantara la suspensión a la Federación Rusa de Atletismo.

El 18 del presente mes de julio fue publicado el Informe McLaren, en el cual se asegura la existencia de un “Sistema de Dopaje de Estado”, el cual ha operado desde 2011 a 2015 con participación de instituciones deportivas y estatales rusas que involucran a atletas de 30 deportes. La Comisión Ejecutiva del COI ordenó explorar todas las opciones jurídicas. Por su parte el TAS declaró sin lugar la petición de los atletas para exonerar a la Federación Rusa, lo cual los deja fuera de la competencia.

El pasado domingo 24 se cerró el capítulo cuando el COI decidió no suspender al Comité Olímpico Ruso, y dejó al arbitrio de las federaciones internacionales la decisión acerca de qué deportistas rusos pueden ser considerados “limpios” para competir en Río 2016.

Bajo cualquier lógica el deporte es la actividad más sana y recomendable para la juventud, el desarrollo en ella de valores y cualidades. Apoyarla es un cometido del estado, corromperla un crimen. Allá nos vemos.  

La Habana, 27 de julio de 2016

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*Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente


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