sábado, 23 de julio de 2016

TURQUIA: ISLAMISMO O LAICISMO

Jorge Gómez Barata

Para comprender las tensiones al interior de la sociedad turca no es preciso buscar respuestas en la política, sino en la fe. Nadie debería preguntarse si Recep Tayyip Erdogan es o no un demócrata. El problema es si es no partidario consecuente del laicismo en la estructura estatal, la política, la ideología, el derecho, la cultura, y la vida social en general.

Turquía es el único país musulmán donde se ha realizado una revolución cultural, que aunque conserva la fe islámica, liberó a la población de la obligatoriedad de sus prácticas sociales y culturales. El arquitecto de tales transformaciones fue su héroe nacional, Mustafá Kemal Atartürk, fundador y presidente de la república desde su proclamación en 1924 hasta su muerte en 1938. Ningún gobernante en tan poco tiempo ha cambiado una nación de modo tan profundo, esencial, y duradero.

El fin del Imperio Otomano no fue resultado de una evolución paulatina, sino consecuencia de la derrota en la Primera Guerra Mundial, a raíz de lo cual Turquía fue ocupada por los vencedores occidentales. En respuesta a ello se desarrolló una lucha de liberación nacional liderada por Atartürk, que tras derrotar a los ocupantes, en 1924 proclamó la república, basada en el laicismo y la democracia, con el ejército como garante y protector de tales valores.

Aunque en los noventa años de vida independiente, la democracia se ha incorporado a los valores cívicos de la nación, en la base del sistema político turco predomina el laicismo, que sostiene la cohesión del país y que puede ser amenazado, incluso con lenguajes y prácticas seudo liberales.

Convencido de que la introducción de los avances políticos y culturales de occidente y la observancia de los preceptos democráticos era lo mejor para Turquía, con amplio respaldo popular Atartürk abolió el Califato y el Sultanato, proclamó la república laica y estableció la separación de los militares de la política, confiándoles el deber de defender los preceptos de la república.
El europeísmo de Atartürk no fue obstáculo para su ferviente nacionalismo, que lo llevó a confrontar a las potencias occidentales en defensa de los intereses de su país y de su pueblo. En su desempeño, incurrió en arbitrariedades y errores, entre los cuales figuran los asociados al pueblo kurdo. En ocasiones no vaciló en acudir a la violencia para imponer sus reformas.

REFORMAS DE ATARTÜRK

Separación de la religión y el estado. Elección de los gobernantes. Establecimiento de la igualdad de la mujer, incluyendo el voto, el derecho a ser elegidas para cargos de todo tipo, fin de la poligamia y del uso obligatorio del velo. Supresión de la Sharia y adopción de prácticas legales civiles. Cierre de las madrazas y estructuración de un sistema de educación nacional. Reemplazo de la caligrafía árabe por la latina. Promoción de las artes y las letras, y del deporte, incluido el femenino. Fin a la prohibición del alcohol. Adopción del calendario occidental y del domingo como día de descanso; todo ello en solo catorce años. 

Bajo su dirección se definieron los principios ideológicos del país: republicano, nacionalista, popular, estatista, laico, y revolucionario.

Todavía es difícil determinar qué ocurrió en Turquía y qué papel desempeñaron en los mismos las contradicciones y las tensiones entre laicismo y religión. No obstante es preciso saber que están presentes y pueden conllevar serios peligros. Experiencias recientes lo confirman. Allá nos vemos.

La Habana, 20 de Julio de 2016

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*Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente


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