jueves, 29 de septiembre de 2016

UNA PROBABLE GUERRA CIVIL EN ISRAEL

Por Manuel E. Yepe

¿Está Israel al borde de una guerra civil como sugiere un creciente número de comentaristas especializados en el Medio Oriente que abordan la situación actual en un país cuya población judía está profundamente dividida acerca del futuro de la ocupación del suelo palestino?

Tal es la pregunta que se hace y pretende responder Jonathan Cook, periodista y escritor británico basado en Nazaret, especialista en temas del Medio Oriente que escribe para The Guardian, Al Jazeera y otros medios.

Cook observa que de una parte está un emergente movimiento por la paz denominado Decisión 50, en el que militan viejos líderes políticos y autoridades de seguridad con Ehud Barak, un ex primer ministro que parece estar buscando una reaparición política, como su aparente figura principal. Ese grupo pide al gobierno que convoque un referéndum el año próximo –semicentenario de la ocupación israelí iniciada en 1967– para comprobar si existe consenso acerca de que ya llegó la hora de salir de los territorios ocupados. Sondeos oficiales muestran que una estrecha mayoría está lista para aceptar un Estado palestino.

Del lado contrario está Benjamin Netanyahu, quien ha estado en el poder durante siete años al frente del gobierno más derechista en la historia de Israel y quien en días recientes hizo público un video en las redes sociales en el que se critica severamente a quienes abogan por poner fin a la ocupación.

Cualquiera que sea el alcance y significado de la opción de Decisión 50, está claro que no tiene nada que ver con objetivos de paz ni con los mejores intereses de los palestinos porque se fundamenta en la idea de que son los israelíes quienes deben decidir unilateralmente la suerte de los palestinos, considera Cook.

Según consenso de los pobladores judíos israelíes, Gaza ha estado libre de la ocupación desde que los colonos fueron sacados en el 2005, sin tomar en cuenta que Israel aún ronda la mayor parte de la franja costera con soldados, patrulla su espacio aéreo con aviones teledirigidos y niega a los palestinos el acceso al mar.

El mismo obstinado y engañoso consenso israelí, declara a Jerusalén oriental, la previsible capital de un futuro Estado de Palestina, como parte de la "capital eterna" de Israel.

Pero el problema es más profundo que eso. En el debate actual se citan nuevas cifras que muestran que el 58 % de la población judía palestina apoya la tesis de "dos Estados para dos naciones", pasando por alto lo que mayoría de los israelíes piensa que significaría ese status para la población palestina.

Pero, ¿cómo debe ser un Estado palestino según los israelíes? En encuestas anteriores ha quedado claro: No debe incluir a Jerusalén ni controlar sus fronteras. Debe preservar los "bloques de asentamiento", que serían anexados a Israel. Y por supuesto sería "desmilitarizado" – sin un ejército o fuerza aérea. En otras palabras, los palestinos carecerían de soberanía.

Ese Estado sólo existe en la imaginación del público israelí. Un Estado palestino en estas condiciones sería simplemente una extensión del modelo de Gaza a Cisjordania.

Sin embargo, la idea de una guerra civil está ganando terreno. El recientemente fallecido Tamir Pardo, quien fuera hasta su deceso Jefe de la Agencia de Espionaje Israelí (MOSSAD), advirtió poco antes de su muerte que Israel estaba al borde de ser desgarrado a causa de “divisiones internas”. Un peligro que consideró mayor que cualquiera de las amenazas existentes postuladas por Netanyahu, incluyendo la bomba nuclear de Irán.

Pero la verdad es que hay muy poco de ideología en la separación que afecta a la mayoría de los judíos israelíes. Solo una pequeña minoría desea ver a los palestinos continuar como gente subyugada. Para la gran mayoría de los israelíes, un Estado palestino significa apenas un cambio de imagen de la ocupación, encerrando a los palestinos en condiciones un poco más humanas.

En otras palabras, los palestinos carecen de soberanía. Ese Estado sólo existe en la imaginación del público israelí. Un Estado palestino en estas condiciones sería simplemente una extensión del modelo de Gaza a Cisjordania.

Según Cook, los israelíes “moderados” enfrentan la dolorosa realidad de que su país no es el faro iluminado en el Medio Oriente que habían imaginado. Quienes no puedan asimilar tal cuadro tendrán que dejar de engañarse y elegir un bando.

Pueden optar, como algunos están haciendo ya, por permanecer y luchar – no por un falso referéndum que no resuelve nada, sino por exigir dignidad y libertad para el pueblo palestino, aconseja Jonathan Cook.

La Habana, Septiembre 22 de 2016

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.


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